Dra. Margarita Esteban, médica especializada en medicina estética: «La gente cree que el estrés no influye… y es de lo que más castiga al pelo»

- Una experta en medicina estética desmonta mitos y revela la verdad científica detrás de la alopecia.

El pelo siempre cuenta la verdad, incluso cuando nosotros intentamos disimularla. La caída del cabello sigue siendo una de las inquietudes más habituales en las consultas de medicina estética. Y, curiosamente, también es uno de los temas donde más mitos circulan. Lo cuenta con franqueza la Dra. Margarita Esteban, médica especializada en medicina estética, con clínicas en Bilbao y Madrid, y presidenta de la Asociación de Medicina Estética de Oncología. Su trabajo no ha pasado desapercibido: Forbes España la incluyó entre las 50 mujeres más influyentes del ámbito de la salud y la estética.

En una reciente charla —de esas en las que habla sin rodeos— desmontó varios de los errores más comunes que cometen quienes intentan frenar la caída del pelo. Y empezó por algo que todos, en el fondo, sabemos pero no siempre aplicamos: la desinformación.
“El mayor error, vamos a decir, es fiarte del doctor Google o del doctor Chat GPT hoy en día… y de los amigos”, comentó entre risas, aunque su mensaje iba muy en serio. La cantidad de “trucos” capilares que circulan por internet es tan grande que uno ya no sabe qué creer.

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Minoxidil y dutasteride, la base moderna del tratamiento capilar. Fuente: Canva

Uno de los mitos más consolidados es el famoso champú anticaída. Aquí la doctora no dejó lugar a dudas:
“A mis pacientes les digo que el champú es un Fairy que huele bien.”
Con esa frase —tan gráfica que casi huele a limón— quiso dejar claro que ningún champú puede frenar la alopecia porque el problema no está fuera, está dentro, en el folículo piloso, donde los productos de lavado simplemente no llegan.

Causas reales de la alopecia: mucho más que genética

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La doctora insiste en que la alopecia exige rigor médico real. Fuente: Canva

La doctora recordó que la alopecia androgenética, la más frecuente, afecta al 85–87% de los hombres, y ocurre porque los folículos reaccionan de forma exagerada a una hormona llamada DHT. Pero insistió en que no todo es genética. Hay otros factores que aceleran la caída y que, a veces, pasan desapercibidos.

“Todo lo que produce un malestar en el cuerpo porque aumenta el cortisol nos va a producir que se nos caiga el pelo”, explicó. Y en esa lista entran el estrés, el mal dormir, la ansiedad y cualquier situación que mantenga al cuerpo en estado de alerta.

La alimentación tampoco es un detalle menor. En consulta, uno de los primeros pasos es descartar déficits nutricionales. La doctora lo ilustró de forma muy directa:
“Es que no tienen hierro y por eso se escalpela.”
Ese “escalpelarse”, dicho así, retrata muy bien cómo el pelo puede desprenderse con solo tocarlo cuando el cuerpo está falto de ciertos nutrientes esenciales.

Tratamientos reales: sin milagros, pero con ciencia

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El folículo es la clave: donde empieza y termina la caída del pelo. Fuente: Canva

Cuando se habla de soluciones, Esteban vuelve a lo básico: sinceridad y expectativas reales. La edad no importa tanto como la densidad de pelo que quede viva. Y es aquí donde suele haber decepciones: lo perdido-del-todo ya no vuelve.

Por eso insistió en la importancia de tratar el pelo futuro, no en promesas imposibles sobre recuperar zonas ya calvas.
“Medicación es para toda la vida”, afirmó sin dramatismo, simplemente con claridad. Los tratamientos principales incluyen Minoxidil y Dutasteride, este último aplaudido porque no presenta los conocidos efectos sobre la líbido que algunos pacientes temían del Finasteride.
“Con el dutasteride yo no he tenido que quitar la pastilla por el motivo del líbido a ningún paciente; eso ya está superado.”

Otro punto que destacó fue su postura respecto a los injertos capilares: no opera a quien no esté dispuesto a seguir tratamiento oral. Sin ese mantenimiento, el injerto se mantiene… pero el resto del pelo sigue cayéndose. Con el tiempo, el contraste sería evidente.

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