En el debate sobre la vivienda en España, Juan Ramón Rallo ha vuelto a poner el foco donde pocos se atreven: en el papel del Estado. El economista sostiene que el verdadero problema no reside en los propietarios ni en los fondos de inversión, sino en un sistema político que ha intervenido de manera ineficiente, distorsionando los incentivos y limitando la oferta de vivienda económica.
Según Rallo, el Estado español ha creado un entorno donde la regulación, los impuestos y las trabas burocráticas impiden construir con libertad. Según su visión, cada permiso, cada tasa y cada norma urbanística actúan como un muro invisible que encarece el suelo y aleja a los jóvenes de la posibilidad de acceder a una vivienda. En su análisis, la supuesta protección estatal se convierte en un obstáculo estructural.
2No es un extremismo: Estado presente si, pero no total
Aun así, su crítica no es un rechazo absoluto al Estado, sino una invitación a repensar su función. Rallo propone que asegure un marco jurídico estable, fomente la competencia y elimine los obstáculos que él mismo ha creado. El desafío, quizá, esté en encontrar ese equilibrio entre protección y libertad, entre un Estado presente y un Estado que sepa cuándo apartarse.
La visión de Juan Ramón Rallo reabre un debate incómodo pero necesario: ¿hasta qué punto el Estado debe intervenir en la economía? Su crítica apunta a que, bajo la promesa de proteger, termina controlando. El desafío, según el economista, es construir un modelo donde la libertad y la eficiencia no sean víctimas del intervencionismo estatal.



