McKinsey enseña qué hacer para crear una empresa como las ‘Siete Magníficas’

McKinsey ha analizado la historia de los éxitos en bolsa y quiere que todos sepan cuales son las claves para crear empresa, ahora tecnológicas como las llamadas Big Seven, o Siete Magníficas, que alcancen los primeros puestos en la bolsa a nivel mundial. Las Siete Magníficas son empresas tecnológicas, en general: Alphabet (Google), Amazon, Apple, Meta Platforms (Facebook e Instagram), Microsoft, Nvidia y Tesla, la empresa automovilística de tecnología avanzada creada y dirigida por el excéntrico multimillonario Elon Musk.

La reconocida consultora quiere ir más allá de los «simpáticos» nombres que reciben este tipo de empresas, aunque por ello no deja de poner otro ejemplo más de éxito en bolsa y calificativos cariñosos que los inversores deciden adjudicar por ello a sus adoradas empresas generadoras de riqueza. Así nombra a las también entrañables Granolas, «un grupo de empresas europeas, son más variadas: GSK, Roche, ASML, Nestlé, Novartis, Novo Nordisk, L’Oréal, LVMH, AstraZeneca, SAP y Sanofi», y nos recuerdan que esto de calificar y agrupar a las más ricas no es de ahora.

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Ya en en los años 60, «teníamos el Nifty 50; en la década de 2010, teníamos las FAANG», y explican que los apodos simpáticos «son un fenómeno del mercado alcista; algunos dirían que son una clara señal de una burbuja» aunque estos consultores declinan opinar sobre esta cuestión en relación a las Siete magníficas.

McKinsey pone de ejemplo de trayectoria a Nvidia, «cuya visión en software y chips la ha llevado a la cima del mundo de la IA», y a Apple, porque «el cuidado que ha hecho Apple del ecosistema del iPhone es algo legendario«. Según la consultora, las empresas que logran desarrollar este tipo de capacidades distintivas aprovechan seis elementos: visión, empleados, cultura, tecnología, estructura organizacional y rutinas, lo que en la consultora llaman «enfoque vector», tras haber observado la evolución de empresas como Amazon, ASML, LVMH, Microsoft, Nestlé, Netflix, Novo Nordisk y otras.

McKinsey enseña qué hacer para crear una empresa como las 'Siete Magníficas'
Logos de las ‘Siete Magníficas’, cuya trayectoria de éxito ha sido estudiada por McKinsey.

MCKINSEY Y LAS CLAVES PARA SER MAGNÍFICA

La primera de las claves es la de tener «visión y liderazgo«, por lo que dejan claro que no se debe ser cortoplacista: «Para crear una superpotencia exitosa, las empresas deben articular el valor que esperan crear, no solo el año próximo sino dentro de diez años, y vincularlo con la economía de sus modelos de negocios. también señalan como característica que las empresas de primer nivel «amplían continuamente la capacidad para mantener una ventaja competitiva».

Pone como ejemplo de esta base para estar y mantenerse arriba a LVMH, el gigante francés del lujo, se basa en marcas fundamentales que son a la vez antiguas y prósperas: Louis Vuitton se fundó en 1854 y Moët & Chandon en 1743. En total, la empresa abarca más de 75 marcas distinguidas en sectores que van desde artículos de cuero y moda hasta vinos y licores. «La pátina del paso del tiempo confiere autenticidad y valor intrínseco a sus productos», explican en McKinsey, que apunta como «la empresa promueve su historia y su futuro al mismo tiempo».

También señala el caso de Amazon, que con su objetivo de convertirse en «la empresa más centrada en el cliente, el mejor empleador y el lugar más seguro para trabajar de la Tierra«, se ha convertido en el superpoder de la mayor tienda online del mundo.

La segunda de las claves, según la prestigiosa consultora, son «los empleados«, porque las personas suelen ser la inversión más importante de una organización. «Sin las habilidades adecuadas, las mejores estrategias fracasan», aseguran.

Las empresas líderes «desarrollan programas de desarrollo de habilidades para las personas de toda la organización y, de esa manera, sustentan el conocimiento institucional (por ejemplo, a través de una academia corporativa)». Estas empresas consideran este trabajo como «parte de un plan estratégico de fuerza laboral plurianual que describe las necesidades de talento durante un período de varios años», según indican.

una de las claves son «los empleados», porque las personas suelen ser la inversión más importante de una organización. «Sin las habilidades adecuadas, las mejores estrategias fracasan»

El tercer aspecto a imitar es el de creación de una «cultura y mentalidad», ya que en su investigación, McKinsey ha visto como la salud organizacional es fundamental para el desempeño a largo plazo. «Cuando aspiran a desarrollar una capacidad institucional, las organizaciones a menudo evalúan su salud organizacional y asumen los cambios necesarios para restablecer la cultura para la experimentación y el desarrollo. Estos suelen ser cambios de mentalidad y comportamiento discretos para ayudar a los empleados a adoptar la nueva capacidad en su trabajo diario.

McKinsey pone como ejemplo a Netflix y su revolucionario sistema de gestión de talentos, porque favorece a las personas sobre los procesos, trata a los directivos como adultos responsables y les da la libertad de tomar decisiones sobre sus áreas de negocio». También cuentan como la compañía de streaming «pide a la gente que confíe en la lógica y el sentido común, en lugar de recurrir a políticas» y recompensa a los empleados de alto rendimiento y dice, como es bien sabido, que «el rendimiento adecuado se ve recompensado con una indemnización generosa.

En este aspecto la consultora también destaca la cultura y mentalidad de empresa impregnada entre los suyos de Nestlé, con una cultura empresarial dedicada a encontrar nuevas fuentes de crecimiento, y la de Microsoft, cuyos superpoderes son la excelencia en ingeniería y ventas: «creaba productos que funcionaban y los colocaba en todas partes. Pero la empresa ha cambiado su enfoque en la última década aproximadamente. Su nuevo superpoder es una mentalidad de crecimiento», argumentan.

Y debe ser así cómo acaban funcionando estas grandes corporaciones de mayor éxito, porque Satya Nadella, CEO de Microsoft, ha puesto este concepto en el centro de su empresa; lo llama «aprenderlo todo versus saberlo todo». «Es una idea poderosa, y vemos ecos de ella en las filosofías de otras empresas tecnológicas; la cultura de la experimentación está por todas partes en Silicon Valley», según inciden desde McKinsey.

TECNOLOGÍA, ORGANIZACIÓN Y RUTINAS

Y llegamos a la cuarta clave del triunfo; «la tecnología«. La consultora advierte en su informe que construir una superpotencia sin tecnología es casi imposible; construir una con tecnología que no esté bien integrada en la empresa es solo un poco más fácil. Cuenta como uno de los ejemplo más claros el de Amazon, que «invirtió mucho en una plataforma de software descentralizada basada en API a las que podían acceder los equipos de toda la empresa. Eso le ayudó a poner en marcha más empresas y a crecer más rápido».

En la década de 2000 fue cuando Amazon se dio cuenta de que no podía crecer muy rápidamente «más allá de los libros y los medios de comunicación si no descentralizaba la plataforma. Y mientras lo hacían, sus líderes se dieron cuenta de que otras empresas tenían el mismo problema». Así que crearon Amazon Web Services (AWS) para ofrecer este tipo de infraestructura a otras. Rotundo éxito.

Otro ejemplo es el de ASML, cuyo superpoder el es liderazgo tecnológico, tanto siendo imprescindibles para la fabricación de semiconductores de Intel, Samsung y TSMC, como consiguiendo mantener su ventaja al ir adquiriendo empresas que mejoraron sus capacidades y ampliaron su línea de productos. Cabe destacar que ASML adquirió Silicon Valley Group en 2001, Brion en 2007, Cymer en 2013 y HMI en 2016. Aún más importante, ASML ha adquirido una participación del 24,9 por ciento en Zeiss SMT, un socio y proveedor importante de la óptica utilizada en equipos de litografía.

La consultora advierte que construir una superpotencia sin tecnología es casi imposible; construir una con tecnología que no esté bien integrada en la empresa es solo un poco más fácil, y pone como ejemplo los casos de amazon y asml

La quinta clave del éxito global es la «organización», según McKinsey, porque para crear una superpotencia empresarial, «las organizaciones deben asegurarse de que sus estructuras organizativas puedan adaptarse y escalar la capacidad». McKinsey pone de ejemplo a Novo Nordisk, la compañía farmacéutica danesa, que se convirtió recientemente en la empresa más valiosa de Europa. La empresa cuenta con una estructura de propiedad única le permite adoptar una perspectiva a largo plazo de las inversiones en I+D y evitar el bullicio de las fluctuaciones del mercado a corto plazo. La empresa es propiedad mayoritariamente de una fundación benéfica, una estructura relativamente común en Escandinavia.

Así, para la consultora, no es solo cuestión de la estructura empresarial, si no de cómo se organizan las responsabilidades. «Nuestra investigación sugiere que las empresas con un enfoque a largo plazo pueden lograr un desempeño superior en ingresos y ganancias, inversión, capitalización de mercado y creación de empleo».

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Y el último de los requisitos para ser muy muy grande a nivel global son las «rutinas»: «Las organizaciones deben rediseñar los procesos esenciales para incorporar la capacidad en el funcionamiento de la organización», explican, y añaden que las empresas necesitan repetición de los procesos para adaptarlos o «quemarlos» incluso. También ven especialmente importante, durante el desarrollo de la capacidad de un nuevo proceso, «capacitar a los equipos en la ejecución, porque es lo que puede garantizar una larga vida útil de la nueva capacidad».

En cuestión de rutinas, Amazon es de nuevo un gran ejemplo, porque «tiene cientos de unidades operativas que abarcan una amplia gama de funciones y negocios, como computación en la nube, publicidad, comercio electrónico y optimización de la cadena de suministro. En cada una de ellas, los gerentes se basan en un conjunto común de rutinas repetidas, o «mecanismos», como se los conoce internamente, que determinan cómo se operan en la empresa», explican.


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