Casa Real: Es el pan de cada día ver a los Reyes de España en los medios de comunicación debido a sus compromisos profesionales, oficiales o incluso los planes personales de los que intentan zafarse de la prensa pero en los que al final los cazan. Lo curioso e inusual es ver a las Infantas, sus hijas, la Princesa de Asturias Leonor de Borbón y a su hermana pequeña, la Infanta Sofía, que acaba de hacer la comunión el pasado 17 de mayo ante la presencia de sus padres, los Reyes de España, sus abuelos paternos, los Reyes Eméritos y sus abuelos maternos, Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano.

Ha sido la prestigiosa publicación ‘Tiempo’ la que ha abierto la caja de los truenos en relación a la primogénita del Rey Felipe. En una cuidadísima y espectacular portada, la revista habla de los gustos y los hobbies de la heredera del título del Principado de Asturias y quien ocupa el primer lugar en la línea de sucesión al trono de España.
7LEONOR Y EL DEPORTE
En marzo de 2015, Vanitatis publicaba que las Infantas se habían cansado del ballet y que preferían directamente el deporte: «Las hijas de los reyes no quieren ser bailarinas, prefieren el voleibol, y así lo han manifestado ellas mismas. Durante estos últimos años, las hermanas Borbón Ortiz han formado parte del grupo de niñas del colegio Santa María de los Rosales a las que sus padres apuntaron a ballet. Esta opción se encuadra dentro de las clases extraescolares que se imparten fuera del horario escolar. Desde hace un tiempo, la princesa de Asturias y la infanta Sofía realizaban esta actividad los viernes, de cinco a seis y media de la tarde, y se suponía que, como al resto de compañeras, les gustaba lo que estaban haciendo. O al menos, se encontraban cómodas realizando plies, deboulés o arabasques, algunas de las posturas características de la danza clásica. Parece que de las dos hermanas tenía la que más soltura mostraba con los pasos era Sofía. La primogénita, en cambio, parecía tener menos dotes con el baile».
Y continuaban relatando que «hasta enero las niñas participaban en esa actividad. Cuando finalizaba la clase acudían al gimnasio, lugar donde se encuentra la sala de baile con barra y espejos. Entonces cambiaban el uniforme por las mallas y el maillot. Primero se colocaban en el centro para calentar, después iban a la barra y por último ensayaban los pasos para la función de junio con asistencia de los padres. En el caso de las ‘niñas reales’ no tuvieron nunca un papel destacado y bailaban de igual a igual con el resto del grupo. Así ha sucedido hasta este año. Aunque habían empezado a bailar en septiembre, Leonor y Sofía se apuntaron tras las Navidades a voleibol abandonando la danza clásica. Este fue, al parecer, el cambio que tuvo que ver con la decisión de las propias alumnas de abandonar, ya que descubrieron que preferían el deporte a los cisnes de Tchaikovsky».

