Así es la unidad lince, los 'pacific blue' del Samur.
Miembros de la unidad Lince.

Son militares, funcionarios, diseñadores gráficos, estudiantes y hasta jubilados. Distintos perfiles, diferentes estilos de vida, pero todos ellos unidos por dos pasiones: el voluntariado y las bicicletas. Son la unidad Lince del Samur. Más de 20 técnicos de emergencia que han cambiado la ambulancia por las dos ruedas, para atender a los heridos en parques, competiciones deportivas o grandes aglomeraciones de gente. Los ‘pacific blue’ de la Sanidad.

Este año cumplen 20 años, pero la realidad es que todavía despiertan sorpresa e incredulidad por partes iguales en los madrileños. “Lo cierto es que muchas veces nos paran por la calle y se hacen fotos con nosotros”, afirma Alberto López, uno de los voluntarios de la unidad. 

Los Lince nacen en 1999 y se crean porque en esa época uno de los directivos del Samur viaja a Estados Unidos y ve por primera vez estas bicicletas sanitarizadas. Este alto cargo pensó que la idea era extrapolable a la ciudad de Madrid. ¿La razón? La rapidez y las posibilidades que te ofrece este vehículo. “La bicicleta llega a lugares donde una ambulancia tardaría mucho más tiempo en hacerlo”, explica Enrique Mallo, jefe de de la unidad, que cuenta con su propio escudo. De hecho, la media de respuesta no es superior a los cuatro minutos.

En esta unidad son todos voluntarios. En la plantilla no hay ningún funcionario -sí lo hay pero su figura es de voluntario-, pero por una simple razón: la operatividad. “Nosotros estamos enfocados a labores preventivas. Es decir vamos donde se requiere protección civil. Pero evidentemente no podemos tener la respuesta que tiene una ambulancia. Es decir, si nosotros estamos desplegados en el retiro y ocurre una emergencia en la Casa de Campo es imposible que nosotros nos podamos desplazar. Por este motivo tiene poco sentido que haya funcionarios dentro de la plantilla”, afirma López. De todos modos, hay funcionarios del Samur dentro de la plantilla, pero como voluntarios.

La sigilosa unidad de los antidisturbios de la Sanidad.

Así es la desconocida unidad de los antidisturbios de la Sanidad

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Los requisitos para entrar en la unidad son sencillos, pasión por el voluntariado, por el deporte y destreza encima de la bicicleta. Tanto Mallo como López recalcan esta última condición porque explican que no es lo mismo andar en bici de paseo que hacerlo en las condiciones que lo hacen ellos.

“Llevamos alforjas que pesan más de 25 kilogramos. En realidad llevamos todo lo que puede llevar una ambulancia, pero en menor cantidad. Hay que tener en cuenta este factor a la hora del servicio. Además, hay veces en los que tenemos que hacer verdaderas filigranas para pasar entre la gente. Sobre todo cuando estamos desplegados en la zona centro en Navidades. Casi hacemos trial encima de la bici”, afirma Mallo. “Al final, nuestro único motor son los bocadillos de jamón”, bromea López.

Miembros de la unidad Lince, en la carretera.
Miembros de la unidad Lince, en la carretera.

Para evitar problemas, la unidad obliga a todos los voluntarios que quieran entrar en ella a realizar un curso de especialización. En estos cursos se practica la destreza y la agilidad encima del vehículo de dos ruedas. A pesar de ello, López y Mallo reconocen que se han producido caídas durante algún servicio, “como es lógico”.

Los principales servicios donde la unidad Lince suele estar desplegada son eventos deportivos o en grandes aglomeraciones de gentes, donde no se prevengan altercados. Por este motivo, las franja mas fuerte es la Navidades en la zona centro y la cabalgata. A partir de ahí están presentes en la media maratón de Madrid, días de la bici, San Isidro, el Mapoma…

LA BICICLETA COMO PROTECCIÓN

Lo servicio a los que no son mandados son grandes eventos deportivos, como pudiera ser un partido de fútbol del Real Madrid o el Atlético de Madrid. La razón es que en ese tipo de actuaciones hay riesgo de reyertas por lo que son más necesarios otras unidades como los DEPAS, más conocidos como los antidisturbios del Samur. “De todos modos, si nos hemos visto en peligro en alguna situación hemos cruzado la bici y nos hemos protegido con ella”, narra uno de los voluntarios del Samur.

Lo cierto es que los miembros de la unidad Lince no cuentan con una protección acorde para estos operativos. De hecho, además de las alforjas, sólo portan un casco de bicicleta -que cuenta con una luz que les da visibilidad- y unos guantes por si hay alguna caída. “No llevamos coderas ni tampoco rodilleras porque nos restan movilidad. Y en realidad no realizamos conducciones temerarias”, explica López.

Miembros de la unidad Lince, en un curso formativo.
Miembros de la unidad Lince del Samur, en un curso formativo.

EL ATLÉTICO DE MADRID, SU PRIMER ALIADO

Lo más importante de su servicio es el material sanitario y el estado de las bicicletas. Los vehículos tienen poco más de un año de vida. “Están prácticamente nuevas”, afirma Mallo. Además, hay un miembro del Samur que se dedica a realizar las labores de mantenimiento y reparación de las mismas. “Hay un encargado de hacer la puesta apunto de las bicis de manera altruista. Le debemos mucho”, afirma López.

“De todos modos, los tiempos han cambiado mucho, porque en el año 89 comenzamos con unas bicicletas cedidas por el Atlético de Madrid, que también nos donó los uniformes. Ahora contamos con unas bicicletas de montaña que nos facilitan mucho la labor”, explica Mallo.

SALVAN VIDAS

La relación con otros cuerpos de seguridad como la Policía Municipal o la Policía Nacional es muy fluida. “Siempre que llegamos a un operativo nos presentamos al mando y estamos siempre a su servicio. Somos muy útiles en muchas circunstancias”, explican ambos.

A lo largo de toda su historia han tenido miles de intervenciones, pero los dos miembros de la unidad Lince afirman que siempre recuerdan “la última”. Precisamente, una de las últimas intervenciones significó salvar la vida a un participante en un evento deportivo. “Logramos reanimar a un chaval que se cayó a cien metros de la meta en la media maratón de Madrid. Estaba en parada y pudimos sacarlo adelante porque llegamos con mucha rapidez”, explica emocionado López. “También hemos tenido intervenciones cómicas. Todavía hay muchos heridos que se piensan que los vamos a trasladar en la bicicleta”, afirma Mallo.

HÉROES SOBRE RUEDAS

Al final, estos héroes encima de una bicicleta no es que sólo no cobren por su labor, sino que al final terminan por “palmar” pasta. Pero “merece la pena” saber que estás ayudando al ciudadano. La mezcla del pasión por la bici y por el voluntariado han dado como resultado a una unidad que ya ha sido imitada en otras provincias como Málaga. Para muchos son los ‘pacific blue’ del Samur con los que fotografiarse. Pero la realidad es que son ángeles sobre ruedas.