La pantalla se apaga para un proyecto que nunca llegó a encender la llama. RTVE ha tomado una decisión drástica: cancelar ‘La familia de la tele’, su magacín de sobremesa, y lo hace tras un fracaso en audiencia que dura desde su estreno. Lo que, en su momento, fue lanzado y presentado como un programa fresco y dinámico, en el que estaban al frente rostros conocidos como María Patiño, Inés Hernand y Aitor Albizua, se ha convertido en un lastre para la cadena pública. El jueves 12 de junio, el programa no solo desapareció de la parrilla, sino que fue sustituido por un especial informativo sobre el escándalo del PSOE, un signo que muchos ya interpretan como el principio del fin.
UN FRACASO DEL FORMATO

‘La familia de la tele’ era el título de un programa de RTVE que presuponía una complicidad pero que se convirtió en un puzle mal ensamblado. Desde su inicio, el programa pretendía barrera las entrevistas, los debates y los segmentos de entretenimiento, pero en el formato híbrido que nunca se encontró a sí mismo. Las cifras de la audiencia eran muy duras y contundentes.
La media de share alcanzada no pasaba del 7,5%, muy por debajo de los objetivos fijados por la cadena. Con otras propuestas de afternoon en la misma franja, como la de ‘Sálvame’ en Telecinco o ‘TardeAR’ en Antena 3, el magacín de RTVE quedó anclado en un discreto tercer plano. El equipo, a pesar de su popularidad, no logró generar la suficiente química.
La historia del corazón María Patiño se vio terriblemente chocada con un formato que diluía su estilo directo en una serie de segmentos artificiales; Inés Hernández, aguda en sus redes sociales, no encontró el lugar donde poder brillar y Aitor Albizua, experto en tribunales, relegó a un segundo plano. En la generalidad de informe se produjo una sensación de que se trataba de un equipo de profesionales con buen talento pero mal aprovechado. A eso hay que sumarle la producción, errática, con cambios de guion de forma constante y una falta de target claramente definido.
El contexto tampoco ayudó. RTVE apostó por un magacín de tipo comercial en una franja horaria llena de competencia, pero sin arropar la oferta de un valor diferencial, mientras que los otros espacios se decantaban por el sensacionalismo o, en su defecto, por el análisis político, ‘La Familia de la Tele’ acabó divagando sin rumbo entre los dos extremos. El resultado fue un producto que no convencía ni a los televidentes que buscaban entretenimiento ni a quienes querían contenido riguroso.
EL VACÍO EN LA SOBREMESA

La ausencia de ‘La Familia de la Tele’ supone un vacío que RTVE debe colmar de manera imperiosa. La cadena plantea dos hipótesis esenciales: incrementar su apuesta por las series de producción propia o crear un nuevo hueco en la programación que sostenga el equilibrio que la cadena mantiene en su oferta. De momento, ‘La Promesa’ y ‘Valle Salvaje’ han demostrado ser programaciones de gran audiencia en sus franjas actuales, así que en este aspecto, pueden ayudar a inclinar la balanza hacia una vuelta a la ficción diurna.
Pero no está decidido todavía. Si se mantuviera el magacín de las 16:30 hasta julio, la opción de programa de la tarde podría ser la emisión del Tour de Francia, inédito en RTVE que hasta ahora sólo había hecho una selección de las etapas más significativas en abierto. La opción podría ser satisfactoria, sobre todo entre el público ciclista, pero añade un problema adicional: las series se tendrían que ajustar a un espacio horario disminuyendo la longitud de cada etapa, riesgo de permanecer en la opción de las series.
La otra opción va más lejos: confeccionar una versión desde cero. RTVE ha demostrado en su larga trayectoria reciente que puede hacer cosas nuevas a otras horas (la de la mañanas de RNE, por ejemplo), pero la sobremesa es una zona de guerra. Cualquier pequeño fallo podría dejar a esta cadena en una posición aún más vulnerable frente a sus rivales.
EL FUTURO DE RTVE

La suspensión de ‘La Familia de la Tele’ es un signo claro de un problema de gran calado: la falta absoluta de una estrategia en la sobremesa de RTVE. La pública lleva años dando bandazos entre el entretenimiento puro y la información de servicio sin encontrar equilibrio. Ahora que tiene la oportunidad de rectificar, debe hacerlo sabiendo que el margen es escaso.
Las series como ‘La Promesa’ o ‘Valle Salvaje’ son una apuesta muy interesante, pero no pueden cargar a solas con el peso de la programación; si RTVE decide recuperar la sobremesa para la ficción, esta deberá acompañarla manteniendo calidad y ritmo. Si decide un nuevo magacín, deberá aprender de los errores de su predecesor: identidad clara, equipo cohesionado y contenidos diferenciador.
Mientras tanto, el silencio oficial de RTVE refuerza el clima de incertidumbre. ¿Habrá en los próximos días un comunicado? ¿Se podrá despedir al equipo en pantalla o desaparecerá para siempre? Lo único claro es que la cadena no puede permitirse un tercer fracaso en una franja importante. La sobremesa de La 1 está en juego y la próxima jugada tiene que ser perfecta.
Una cosa es segura: en televisión, como en la vida, no hay segundas oportunidades sin un primer diagnóstico sincero. RTVE tiene ahora la obligación de mirarse al espejo y decidir qué quiere ser cuando encienda las cámaras mañana.















































































