La compañía sueca espera con ansiedad el despliegue masivo de la tecnología móvil 5G. Ericsson aspira a que las ventas se disparen aunque tiene un intangible que no puede controlar, pero que impactará de manera directa en su negocio: el ‘caso Huawei’ y el posible veto de sus redes en Europa.
En todo caso, la compañía pilotada a nivel mundial por Borje Ekholm no puede estar a la expectativa de conocer si la tarta europea se la reparte solo con Nokia, o la compañía de origen chino podrá definitivamente firmar acuerdos con los operadores locales sin ningún problema. Así, hay un factor que, pase lo que pase con Huawei, los analistas lo ven de cara para los suecos.
Según un informe interno de Bloomberg, la estimación de ingresos de Ericsson será mucho más alta en el “ciclo de actualización” del 4G al 5G, que lo que representó la anterior versión de tecnología móvil. Estiman que las modificaciones de software serán mínimas y que, por lo tanto, tendrán más equipos dispuestos para la venta en menor tiempo. Eso hará, por otro lado, que puedan vender un mayor volumen.
También es cierto que las ventas, en su conjunto, serán mucho mayores. Si en 2018 el gasto en equipos relacionados con el 5G se elevó hasta los 758 millones de dólares, según datos que maneja Bloomberg; para 2019 la agencia estadounidense estima que la cifra estará por encima de los 3.200M$. En ese contexto parece lógico que todos terminen gastando dinero, haya más o menos competencia.
ERICSSON TENDRÁ LA COMPETENCIA DE HUAWEI… O NO
El otro factor sobre el que alerta Bloomberg y que puede beneficiar a Ericsson tiene que ver precisamente con la competencia, en concreto con la de Huawei. Los datos son reveladores, tal y como se puede ver en el siguiente gráfico.

El fabricante chino ha pasado a Nokia y Ericsson a nivel mundial en los ingresos referidos a la infraestructura móvil. Pero un posible veto en Europa, junto al evidente castigo que los chinos tendrán en Estados Unidos, puede dejar un panorama favorable para ambos fabricantes de equipos.
Aunque por encima de esta situación, el informe señala que el mayor potencial para Ericsson reside en que las actualizaciones de software y migraciones de sistema serán de fácil gestión y bajo coste. Además, dado que los suecos tienen una gran especialización en la tecnología inalámbrica, los analistas asumen que su base de I+D debe ser un potente reclamo aunque en ocasiones puede tener un mayor coste de adquisición para los operadores de telefonía. Por otro lado, añaden, su estrategia de gestión en la nube permite mayor automatización y análisis de red, algo que será fundamental en los primeros compases de 5G cuando haya que trabajar comercialmente a mayor velocidad.
QUÉ PASARÁ EN ESPAÑA
La situación en España es pareja a la de cualquier país de la Unión Europea, y Ericsson lo sabe. Los operadores de telefonía ya han dejado claras sus preferencias: quieren a Huawei en el mercado con los posibles riesgos de seguridad, pero sabiendo que sus redes son más baratas. Además, nadie lo oculta de manera pública, y en privado dicen lo mismo.
Ahora falta a que se pronuncie de manera oficial Bruselas, aunque la decisión no será final, básicamente porque en caso de veto Huawei luchará por cambiar la situación. De hecho, sería algo histórico que se vete de esta manera a una compañía y, como consecuencia, que altere la competencia en el mercado, puesto que pasarían a ser Nokia y Ericsson los únicos actores con peso representativo y, por lo tanto, podrían inflar el precio de sus equipos. Algo sobre lo que los operadores europeos han alertado y es un escenario al que no quieren enfrentarse.









La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE), considera que los embutidos han mejorado mucho en los últimos años a nivel de contenido graso. Gracias a la genética y a una alimentación más cuidada de los animales, el material de relleno tiene menos grasa dañina. Además, hoy en día se incluye en la mezcla grasa vegetal.
Muchos recordarán la sobrasada por los potentes desayunos que habrán comido algún fin de semana de camino a la sierra. Se trata del embutido más graso del mercado, y por lo tanto, el que aporta más colorías al organismo. Su receta se compone de carne magra de cerdo, tocino, sal, pimentón y especias. Su presentación final queda embutida en una tripa hasta su maduración.
Unas lentejas sin morcilla, no son lentejas, o eso es lo que opinaría cualquier madre. Existe una gran variedad de morcillas, dependiendo de la receta y de la tradición del lugar donde se fabrique. Eso implica que cada morcilla tiene un valor energético y un porcentaje de grasa diferente, dependiendo de su elaboración.
¿Qué niño no ha salido al patio alguna vez con un bocadillo de salchichón en la mano? Se trata de uno de los embutidos más comunes. Muy popular entre las familias por su precio y su sabor. Es elaborado con picadillo de carne, tocino, sal y especias. Su valor calórico es de 454 calorías por cada 100 gramos.
Si no se puede hacer unas lentejas sin morcilla, sin chorizo aún menos. Este es uno de los embutidos más destacados de nuestro país. Forma parte de nuestra identidad cultural, como le sucede al jamón, a la tortilla de patatas o al salmorejo. Su receta consiste en un picadillo de carne, tocino y especias que se embuten para su secado al aire libre.
Importado desde Italia, este embutido se hizo un hueco en nuestra dieta hasta el punto de ser indispensable. Elaborado con pasta de carne, grasa y especias, se sirve habitualmente en lonchas. Con el tiempo se han dado a conocer gran cantidad de recetas que culminan su elaboración con algún añadido: Aceitunas, frutos secos, hierbas aromáticas… Hay todo un surtido a nuestra disposición en los supermercados.






























