El proceso de emprender no empieza en el momento en que coges papel y lápiz y empiezas a darle forma a tu proyecto. En realidad, comienza mucho antes, desde que la idea empieza a rondar por tu cabeza y poco a poco deja de ser una idea abstracta y se va perfilando más y más.
Desde esa primera idea hasta que por fin te pones al frente de tu negocio puede pasar mucho tiempo y muchas cosas. Por eso, si nunca has trabajado por tu cuenta, es importante que tengas presente una serie de consejos que te pueden ser de gran ayuda a la hora de afrontar este proceso.
Emprender es más fácil si te centras en tu pasión

Una de las cosas que más atraen a las personas a la hora de pensar en trabajar por su cuenta es poder dedicarse a lo que les gusta. Todos tenemos algo que se nos da bien y además nos encanta. Si logras que tu idea de negocio esté relacionada con algo que te apasiona, todas las dificultades asociadas a emprender te resultarán más sencillas de superar.
Pero a medida que avanzas es normal que el estrés de atender tu negocio día a día haga que pierdas poco a poco esa ilusión inicial. Incluso eso que antes te gustaba tanto ahora parece que no te llena. De ahí la necesidad de que no quemes tu pasión, piensa que lo que ocurre de verdad es que quizá no estás trabajando de la forma correcta y busca soluciones para ello.
El dinero es el rey cuando se trata de emprender

Seguro que esto ya lo tienes claro aunque todavía no hayas empezado ni a hacer tu presupuesto inicial. No todas las ideas de negocio son iguales y no necesitan el mismo capital, pero en todo caso vas a necesitar algo de dinero, por mucho que busques el formato más low cost posible.
Como acceder a la financiación no es nada fácil, el mejor consejo económico que se le puede dar a un nuevo emprendedor es que administre muy bien lo que tiene. Gasta solo lo justo y necesario para poder ponerte en marcha. Todos esos gastos que quieres hacer pero que ahora no son realmente necesarios, mejor dejarlos para otro momento. El sobreendeudamiento es la peor forma de empezar un negocio.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor

El emprendedor es, por definición, una persona optimista. Tiene que serlo, porque de lo contrario le costaría mucho hacer frente a todos los problemas que se va a encontrar en su camino. Como persona que se pone al frente de un negocio es bueno que seas optimista, pero también tienes que ser precavido.
Una de las claves para emprender con éxito es tener siempre un plan B. Debes tener presente que siempre va a haber cosas y situaciones que no vas a poder controlar, así que conviene que estés lo más preparado posible. Por ejemplo, teniendo siempre listo un fondo de contingencias para tu negocio que te permita hacer frente a gastos imprevistos.
No te sobrecarges de responsabilidades al emprender

Muchos emprendedores apuestan por el modelo de microgestiónen el que son ellos mismos los que se encargan de todo. El profesional realiza la actividad propia de su negocio, pero también se encarga del marketing, lleva la atención al cliente, se encarga de las facturas, lleva la contabilidad, etc.
Al principio es normal asumir todas estas funciones si no hay presupuesto para externalizarlas o contratar a alguien que se encargue de ellas. Pero la sobrecarga de responsabilidades juega en contra del emprendedor, que al final tiene tantas cosas que hacer que no dispone de tiempo para todo y va dejando de lado sus obligaciones más importantes. Por eso, en la medida de lo posible intenta delegar y buscar ayuda, especialmente en temas que no conozcas demasiado.
Emprender es una carrera de larga distancia

Hay muchos ejemplos de emprendedores que han puesto en marcha un negocio y han alcanzado el éxito con el mismo en muy poco tiempo. Pero esto es una excepción más que la regla general. En la mayoría de los casos el negocio necesita un tiempo de estabilización para empezar a ser rentable.
No puedes emprender teniendo en mente que en unos pocos meses habrás recuperado la inversión y ya estarás ganando dinero, porque seguramente no suceda así. A la hora de planificar tus estrategias de negocio asume el emprendimiento como una carrera de larga distancia. Vas a tardar en llegar al a meta, pero al final vas a alcanzar el objetivo, que es lo que importa.
Intenta ser lo más flexible posible

Son muchos los emprendedores que acaban fracasando porque se han “enamorado” tanto de su idea de negocio que no son capaces de separarse de la misma y hacer cambios en ella para adaptarse a la realidad. Esto nos demuestra la importancia de tener un cierto margen de flexibilidad.
Quizá tu idea de negocio funcione bien sobre el papel, pero a la hora de convertirla en un proyecto real puede que no haya mucha demanda, o que no consigas conectar con el público adecuado. En este caso, no puedes ni rendirte ni seguir haciendo las cosas como hasta ese momento, tienes que tener la suficiente flexibilidad para hacer cambios e intentar cosas diferentes que produzcan resultados también diferentes.
Para emprender hay que ser proactivo siempre

Se dice que el emprendedor debe tener un carácter proactivo y estar orientado hacia la innovación. Lo que no nos dicen es que esta capacidad de ser proactivos la deberíamos desarrollar a lo largo de todo el ciclo de vida de nuestro negocio y no solo al principio.
Incluso aunque consigas el éxito, no debes cruzarte de brazos. Lo que de verdad caracteriza al buen emprendedor es que siempre está en constate búsqueda de la mejora. Nuevos productos, mejores servicios, cambios en los procesos de producción para ser más eficiente, etc. Hay muchas cosas que se pueden cambiar para seguir mejorando.
No pasa nada si fracasas

Quizá este sea uno de los mejores consejos que se le pueden dar a quien está pensando en emprender. Porque culturalmente no nos preparan para el fracaso, y es normal que quien pone toda su ilusión y sus recursos en un proyecto que al final no llega a nada se sienta mal por ello.
Ese malestar inicial es perfectamente normal, pero no hay que quedarse estancado. Son muchos los que no lo consiguen a la primera. Si fracasas, lo mejor que puedes hacer es analizar la situación desde el punto de vista objetivo y extraer conocimientos valiosos de lo que has vivido. Si asumes el proceso con naturalidad, es posible que en el futuro te animes a intentarlo de nuevo.












































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