La pandemia ha tenido graves consecuencias a nivel mundial. Lo que en un principio parecía algo anecdótico que pasaría pronto, se ha convertido en un fenómeno a nivel global que tiene al mundo medio paralizado. Sin embargo, incluso de algo tan negativo como lo que estamos viviendo se pueden sacar cosas buenas.
Quizá 2020 y 2021 no han sido los mejores años para quienes tenían en mente poner en marcha un proyecto empresarial, pero de todo lo vivido se pueden extraer grandes lecciones a título personal y profesional que los emprendedores pueden aprovechar.
Es imprescindible ser flexible para adaptarse a los cambios

La pandemia nos ha demostrado que nada permanece inalterable para siempre, incluso lo que consideramos más estable y seguro. En consecuencia, los emprendedores son ahora más conscientes que nunca de que es imprescindible ser flexibles y poder adaptarse rápidamente a los cambios.
En este último año hemos visto como diferentes tipos de negocios han sabido dar un giro radical a su actividad para seguir funcionando. Centrándose, por ejemplo, en productos y servicios cuya demanda ha crecido con la llegada de la Covid-19. Además, muchos negocios han emprendido ya el viaje hacia la transformación digital para poder seguir funcionando en caso de confinamiento.
Hay que mantener el enfoque hasta en época de pandemia

Una cosa es ser flexible y otra muy diferente perder el enfoque que se tiene para el negocio. Incluso cuando hay que hacer un cambio importante en la actividad para poder mantenerse a flote, es importante que el espíritu del negocio siga ahí y seguir una hoja de ruta. Sin planificación no vamos a ir a ninguna parte.
En época de crisis es normal que aparezcan buenas oportunidades de negocio, pero no hay que lanzarse a por ellas sin más. Mejor aplicar la regla del 1% e ir creciendo poco a poco que optar por un crecimiento exponencial sin tener siquiera un plan de negocio elaborado.
Hay que manejar el negocio con cuidado

Antes de la pandemia muchos emprendedores pensaban que su negocio iba bien. Sin embargo, tras decretarse el confinamiento no fueron pocos los que se dieron cuenta de que no tenían recursos para subsistir ni tres meses porque no contaban con algo tan esencial como un fondo de emergencia.
Esto nos ha enseñado que no hay que confiarse. Conviene analizar el negocio en profundidad y ser más conscientes de su verdadera evolución. Si el negocio gana dinero pero este no da más que para cubrir gastos y que el propietario tenga un pequeño sueldo, es que algo estamos haciendo mal y es hora de buscar cómo obtener más rentabilidad.
La pandemia nos ha demostrado la fuerza de la viralidad

Es un juego de palabras, pero es totalmente cierto. Igual que el virus se ha extendido por el mundo, el emprendedor necesita que la visibilidad de su negocio crezca a un ritmo casi casi igual de rápido. A día de hoy no sirve de nada tener una empresa si nadie la conoce más allá de las fronteras de su localidad.
Internet nos brinda la oportunidad de vender productos y servicios en todo el mundo. ¿Por qué no aprovecharla? Un emprendedor no debe dejar pasar ninguna oportunidad para dar a conocer su negocio. Esto implica hacer marketing en redes sociales, entregar tarjetas de visita, hacer publicidad al estilo tradicional, networking y todo lo que esté en su mano para conseguir que su negocio deje de ser un desconocido.
La importancia de colaborar con los demás

El emprendimiento en solitario es algo bastante habitual. Hay muchos emprendedores que no se animan a buscar un socio. Pero esto no quiere decir que deban trabajar solos. Durante la pandemia hemos visto a profesionales, empresas de diferente tipo y también Administraciones Públicas diferentes colaborando entre sí.
Esta colaboración ha dado lugar a importantes sinergias de las que todos nos hemos beneficiado. Y esta es una lección que podemos aplicar al mundo de los negocios. No hace falta tener un socio, pero colaborar de vez en cuando con otros negocios puede resultar muy beneficioso para todos los implicados.
No hay que esperar a mañana

Millones de personas en todo el mundo han perdido a sus seres queridos. Si en algo coinciden todas ellas es en que les gustaría haber hecho o dicho cosas a sus seres queridos que no han podido. Solemos pensar que siempre habrá un mañana, otro momento más adecuado, pero no siempre es así.
Esta valiosa lección de vida también la podemos aplicar el mundo de los negocios, porque puede que no haya un mejor momento que este. Por eso, olvídate de dejarlo todo para mañana. Aprovecha la oportunidad según se presente.
Todavía nos queda bastante para poder olvidarnos de la pandemia de Covid-19 y todo lo que esta ha ocasionado. Mientras tanto, podemos aprovechar las lecciones que nos ha dejado para mejorar tanto nuestra vida personal como la profesional.












































