El plan de negocio es un trámite básico cuando se está emprendiendo. Gracias a la información recogida el emprendedor puede hacerse una mejor idea sobre si su proyecto tenderá o no éxito tal y como lo ha definido o si son necesarios algunos cambios. Sin embargo, los negocios no son estáticos, deben amoldarse a la situación real que se vive en cada momento, por lo que también sería aconsejable hacer un diagnóstico empresarial de forma periódica.
A través de él podemos conocer los problemas que están afectando directamente a nuestro negocio y descubrir las fortalezas del mismo, e incluso oportunidades que hayan surgido en el entorno o posibles amenazas. Esto nos ayudará a tener una visión mucho más clara de los puntos fuertes y débiles del negocio y del entorno que nos rodea. La conclusión es que podremos tomar decisiones de forma más fundada, haciendo que nuestras estrategias sean más eficaces. Por eso, conviene saber cómo hacer un autodiagnóstico empresarial.
¿Cuál es el objetivo del diagnóstico empresarial con el negocio ya en marcha?

Los emprendedores son conscientes de lo importante que es el plan de negocio antes de empezar su actividad y por eso dedican bastante tiempo a su elaboración. Pero una vez que negocio está en marcha hay que prestar atención a tantas cosas que muchos profesionales no se paran a examinar la verdadera importancia de hacer un diagnóstico empresarial periódicamente.
Sin embargo, hacer este estudio puede marcar la diferencia entre triunfar, fracasar o tener un negocio estancado. Este análisis nos permite tener más información tanto sobre nuestro propio proyecto como sobre el entorno, lo que nos ayudará a tomar decisiones estratégicas mejor fundadas y con más posibilidades de ser exitosas.
Si tienes empleados, crea un grupo de trabajo para elaborar el diagnóstico empresarial

Si como autónomo trabajas solo no te va a quedar más remedio que afrontar esta tarea tú solo, pero si tienes empleados lo mejor es que cuentes con su ayuda. De hecho, es posible que ellos conozcan mejor que tú el departamento específico en el que trabajan y les resulte más sencillo recopilar la información necesaria.
Dentro de cada departamento deberías seleccionar a un encargado que pasará a formar parte del equipo que colaborará en la elaboración del diagnóstico empresarial. Esto permite que el acceso a la información importante sea mucho más rápido y sencillo. Además, si se hace bien, colaborar en este proyecto no quitará demasiado tiempo de trabajo a tus empleados.
Determina qué aspectos vas a evaluar en el diagnóstico empresarial

Aunque sería lo recomendable, no siempre que abordamos un diagnóstico empresarial podemos evaluar absolutamente todos los aspectos del negocio, especialmente si este trabajo tenemos que hacerlo nosotros solos. De ahí la necesidad de determinar qué áreas, procesos y actividades concretas vamos a examinar.
Esto facilita mucho el trabajo de búsqueda, recopilación y análisis de la información. No obstante, si tu negocio no es muy grande, quizá si sea recomendable que abordes la tarea de hacer un diagnóstico empresarial más en profundidad, porque puedes obtener información muy importante para la evolución del proyecto.
Recopila la información necesaria

Una vez elaborada la planificación llega el momento de pasar a la acción. Como autónomo al frente de un proyecto profesional te toca reunir toda la información sobre los aspectos que quieres medir. Si tienes la suerte de contar con un equipo de trabajo que te ayude en esta labor, tu función principal será la de coordinar su actividad.
La información que vayas recopilando debería servirte para obtener respuestas concretas a preguntas como a qué áreas del negocio deberías dedicar más recursos o qué productos o servicios son menos rentables. El objetivo final es conocer tanto las debilidades de tu proyecto como sus fortalezas.
Analiza a tu competencia en tu diagnóstico empresarial

Conocer los puntos débiles y fuertes de tu negocio es fundamental, pero no basta con esto. Te mueves en un entorno muy competitivo, en el que hay otras empresas y profesionales que hacen lo mismo o algo muy similar a lo que haces tú. Esto implica que necesitas ganar ventaja competitiva para conseguir destacar frente a los demás.
Ningún diagnóstico empresarial está bien hecho si no reflejamos en él la evolución de la competencia. Se trata de hacer un pequeño análisis de la misma en base a datos que podamos obtener. Por ejemplo, cuál es su volumen de negocio anual, qué estrategia de marketing online está aplicando, productos o servicios nuevos que haya lanzado al mercado, etc. No se trata de copiar lo que hacen los demás, sino de ver qué es lo que les funciona para intentar nosotros mejorarlo.
Elabora un informe

Ahora que ya tienes toda la información disponible es hora de sintetizarla a través de un informe que puedas consultar en cualquier momento. Además, estos datos te pueden venir muy bien de cara al futuro cuando llegue la hora de preparar el presupuesto del año siguiente, haya que preparar algún informe para acceder a alguna ayuda o subvención, e incluso para hacer futuros diagnósticos empresariales.
Si tienes empleados es bueno que les comuniques los resultados del análisis y las conclusiones a las que has llegado a raíz del mismo. Esto les ayudará a entender mejor los posibles cambios que tengas que poner en marcha.
Pasa a la acción

De poco te sirve un diagnóstico empresarial si se queda en un mero papel. Si vas a invertir parte de tu valioso tiempo en recopilar y analizar datos procura que esto sirva para algo. No se trata solo de hacer un buen informe, sino de poder darle una verdadera utilidad al mismo y utilizar la información compilada para tomar decisiones y llevarlas a cabo.
Piensa en cómo superar las debilidades que has detectado y medidas concretas para sacar más partido de las fortalezas de tu negocio. Luego, procede inmediatamente a la puesta en marcha de esas medidas. Y un último detalle muy importante, no te olvides de establecer un sistema de monitorización de las medidas puestas en marcha para poder evaluar si están dando los resultados esperados o si conviene hacer algún cambio.

























































