Felipe VI es el Rey de España, pero en un Estado de Monarquía Parlamentaria. Esto significa que sus funciones son limitadas y que su poder es más simbólico que otra cosa, es decir, que no se parece nada a los monarcas absolutos del Antiguo Régimen. El título de Rey de España está reconocido por la Constitución, así como sus funciones simbólicas de representación como Jefe de Estado.
Sin embargo, el Rey Felipe VI tiene algunos poderes poco conocidos, los cuales le permiten hacer ciertas cosas. De este modo, aunque no tenga el poder de un monarca absoluto, sí que es más que una figura representativa en ciertos casos.
De este modo, vamos a ver todo el poder que tiene Felipe VI, explicando sus funciones, sus títulos y las cosas que puede hacer. Además, destaparemos bulos y mostraremos las cosas que no puede hacer.
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Felipe VI no es sólo Rey de España

Conocemos al Monarca por ser Rey de España, es decir, de Castilla, Aragón, Navarra, Granada y todas las partes del Reino. Eso sí, también tiene reconocido a título honorífico el poder de ser el Rey de Gibraltar, los Algarves, Indias Orientales, de las Dos Sicilias y de Jerusalén. También es el Rey de Hungría, Dalmacia y Croacia.
Así mismo, es el titular de la corona del Imperio Bizantino, es decir, que se puede considerar como Emperador de Roma (aunque no usa esos títulos). También se considera conde de Habsburgo, Flandes, Tirol, Rosellón y archiduque de Austria, Borgoña y Brabante, entre otros títulos.
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La inviolabilidad absoluta

Según la Constitución, el Rey es totalmente inviolable. Eso significa que no se le puede juzgar y que no está sujeto a responsabilidad. Por este motivo, Felipe VI tiene algunos poderes únicos, como el de no ser juzgado por nada de lo que haga. Es más, se dice que Letizia nunca se divorciaría aunque la pareja fuera mal (que no es el caso), ya que el Rey es inviolable y no podría poner demandas de ningún tipo.
Eso sí, esta figura no está exenta de polémica, ya que muchas personas se han quejado de la inviolabilidad del Rey emérito Juan Carlos cuando se produjeron sus supuestos escándalos. Todo eso podría hacer que se cambiase la Constitución y esta figura, ya que hace que los supuestos delitos cometidos por el Rey emérito queden impunes. Pedro Sánchez ya ha puesto esta medida sobre la mesa.
Aunque la inviolabilidad de Felipe es indiscutible a día de hoy, la de Juan Carlos I es muy dudosa. Aunque sus actos antes de la abdicación sí que la tienen, ahora mismo es Rey emérito, un título más simbólico que otra cosa. Aunque tenga el título de Rey de forma vitalicia, se discute su impunidad, ya que no es el Jefe de Estado. Por ello, la Fiscalía del Tribunal Supremo está investigando las supuestas comisiones del Ave a la Meca, al considerar que perdió esa condición al dejar de ser Jefe de Estado.
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Felipe VI puede proponer candidato

Una función poco conocida del Monarca es la de proponer un candidato específico para ser Presidente del Gobierno. Aunque generalmente el Rey solamente acepta al Presidente del Gobierno que ha ganado las elecciones, tiene potestad para proponer candidatos. Esto se puede hacer en el caso de que no se llegue a ningún acuerdo, pudiendo proponer al candidato que él quiera.
Por norma general, se pone el candidato del partido más votado, pero no es obligatorio que sea así. Por ejemplo, podría proponer como candidato al del segundo partido más votado de cara a otra investidura, como hizo con el PSOE en 2016. Eso sí, esto solo ocurre en el caso de que no se llegue a ningún acuerdo entre los diferentes partidos del Congreso.
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Derecho de gracia

El derecho de gracia es otro de los “poderes” conocidos de Felipe VI. Eso significa que puede indultar parte o la totalidad de algunas condenas. Eso incluye tanto al tribunal militar, como al tribunal penal y común.
Eso sí, debe ser a propuesta del Gobierno, es decir, que el indulto no puede decidirlo él como tal. Además, este derecho de gracia debe ser con arreglo a la ley, es decir, que hay ciertas limitaciones y no se pueden hacer indultos sin ninguna justificación.
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Felipe VI y sus funciones mediadoras

El Rey tiene funciones representativas y mediadoras, además de algunas simbólicas. Como mediador, debe posicionarse como la cabeza de la Nación y presentar a toda la sociedad. Por ello, no debe pertenecer a ningún partido político y ser neutral, además de estar ahí cuando el país le necesite.
Un buen ejemplo es la gira que ha hecho con Letizia para conocer la situación por la crisis sanitaria, visitando a diferentes representantes de trabajadores y empresarios y fomentando el turismo. Así mismo, entrarían dentro de esta función los discursos navideños, las ceremonias oficiales y su presencia en manifestaciones como la de los Atentados de Cataluña.
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Al contrario de lo que se cree, el Rey no puede negarse a firmar las leyes

Algunas personas han recriminado a Felipe VI el haber firmado todo lo que los presidentes le ponían por delante, pensando que podía negarse. La realidad es que el Rey no puede negarse a firmar las leyes, es decir, que todo lo que se haga y se apruebe en el Congreso y Senado, debe estar firmado por él.
Es más, la Constitución Española no contempla la negativa del Rey, es decir, que ni siquiera se espera que se niegue. Los actos son “actos debidos”, algo que hace que sea obligatorio que firme absolutamente todo. Además, también debe firmar los tratados y acuerdos internacionales que le diga el Gobierno.
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Felipe VI tiene el mando supremo de las Fuerzas Armadas, pero con poderes limitados

Oficialmente, el Rey de España tiene el mando supremo de las Fuerzas Armadas, siendo el Capitán General de todos los ejércitos. Por ello, dirige el desfile de las Fuerzas Armadas el Día de la Hispanidad y recibe formación militar en los tres ejércitos (tierra, mar y aire). Eso sí, eso no significa que pueda hacer lo que él quiera.
En primer lugar, el Rey no puede tomar decisiones por su cuenta, ya que las decisiones militares y de defensa son competencia del Ejecutivo. Además, aunque sea quién firma las declaraciones de guerra y paz, no es él quien las declara, ya que eso depende de las Cortes Generales. El Rey simplemente se limita a firmas.
Eso sí, en algunas ocasiones excepcionales, sí que podría llegar a intervenir, como hizo Juan Carlos I el día del golpe del 23F, donde ordenó el cumplimiento de la legalidad vigente.