La oreja guisada es un plato contundente y tradicional que se convierte en una alternativa estupenda cuando las temperaturas empiezan a bajar, y que sienta fenomenal acompañado de un vaso de vino tinto.
Hoy vamos a contarte cómo puedes elaborar esta receta al más puro estilo clásico y añadirle un toque diferente gracias a un ingrediente que hará que tu plato de oreja no pase desapercibido. ¡Toma buena nota!
Los beneficios de comer oreja guisada

La oreja de cerdo es un auténtico manjar que, sin embargo, ha perdido peso dentro de la gastronomía mediterránea. Y no debería, porque se trata de un alimento que nos aporta múltiples beneficios nutricionales.
Al igual que las manitas de cerdo, la oreja es rica en colágeno, que al cocinarse se transforma en gelatina y nos aporta una proteína de gran calidad. Además, la carne de oreja es una importante fuente de hierro.
El ingrediente secreto para hacer oreja guisada

Ahora te vamos a explicar paso a paso la receta, pero antes te desvelamos ya cuál es el ingrediente secreto que no puede faltar en tu plato. Se trata de la cayena, que le aporta un toque picante único.
Eso sí, tú decides la cantidad de guindilla cayena que quieres añadir. Todo depende de lo que le guste el picante a tus comensales, pero siempre te recomendamos quedarte un poco corto. Porque un plato muy picante puede no ser del gusto de todo el mundo.
Ingredientes para elaborar esta receta

Para hacer comida suficiente para cuatro personas necesitas unos 500 gramos de oreja de cerdo. Si quieres ahorrar tiempo la puedes comprar en tu supermercado de referencia ya limpia y cocida, lista para cocinar.
También te hacen falta media cebolla, cuatro dientes de ajo, una copa de vino blanco seco, un tomate rojo pelado y triturado o cuatro cucharadas de tomate frito, una cucharada rasa de pimentón dulce, una cucharadita de harina de maíz, una cayena, sal, pimienta y aceite de oliva.
Cocer la oreja

Si la has comprado fresca, lo primero que tienes que hacer es cocer la oreja. Comienza limpiándola bien debajo del grifo y asegúrate de que no quede en ella ningún pelo ni ningún resto que pueda resultar molesto.
Ponla a cocer en una olla con agua, sal y una hoja de laurel. Si utilizas olla a presión la tendrás lista en unos 25 minutos o media hora.
Sofrito para la oreja guisada

En una cazuela, pon a sofreír la cebolla picada en juliana junto con el ajo, con una cucharada de aceite de oliva y rehogando a fuego suave para que estos ingredientes no se quemen. Presta atención a sus cambios de aspecto.
Antes de que empiecen a cambiar de color incorpora la cucharadita de harina y remueve bien. Luego añade el pimentón e inmediatamente después añade el tomate triturado o frito, según hayas elegido.
Siguiente paso de esta receta

Remueve bien para que se integren los sabores. Cuando veas que el tomate ha cogido un pco de color incorpora el vino y deja que se evapore el alcohol. Justo después añade la oreja previamente troceada.
Cubre todo con agua y deja que se guise a fuego lento durante unos 10 minutos. Puedes añadir un poco de laurel o de perejil. También en este punto puedes añadir la cayena si deseas un toque picante.
La importancia de remover

Hacer oreja guisada no es complicado, pero sí requiere un poco de atención por tu parte para que los ingredientes no se agarren al fondo de la cazuela, algo que es posible que suceda si te despistas.
Mantén el guiso a fuego lento durante unos 10 minutos y recuerda remover bien de vez en cuando para que la oreja no se quede pegada al fondo de la cazuela. Después de ese tiempo ya tienes tu plato listo.
Acompañamiento para este plato

Aunque una ensalada siempre es una buena alternativa, estamos ante un plato bastante contundente que es mejor recibido en la mesa si llega acompañado de una buena ración de patatas fritas.
Puedes hacerlas al estilo tradicional o bien partidas en gajo tipo patatas bravas. Emplata colocando las patatas debajo y la oreja justo encima con la salsa, y sirve bien caliente.
Maridar esta receta

Como te comentábamos al principio, el mejor maridaje para este tipo de guisos es el vino tinto. En concreto, uno que tenga una buena tanicidad, con buena acidez y un toque de madera no demasiado evidente.
Buenas alternativas son un Rioja de crianza que no sea muy viejo o un Ribera del Duero de tipo roble. Servidos en ambos casos a una temperatura en torno a los 12ºC.
Nadie se resiste

Esta receta de oreja guisada es muy fácil y rápida de elaborar. Incluso los más inexpertos en la cocina pueden conseguir buenos resultados, así que te animamos a probar a hacerla para la familia o para tus invitados.
Te aseguramos que todo el mundo se va a quedar sorprendido y, si le añades un poco de cayena, no habrá quien se resista a su punto picante.




























