Los rumores en el trabajo están a la orden del día. Algunos tienen una base de verdad y otros son totalmente inciertos, pero todos ellos desequilibran el ambiente y acaban afectando a los empleados.
Porque rompen la necesaria tranquilidad que es necesaria para que los trabajadores puedan concentrarse en sus tareas. Los rumores hacen que comiencen las habladurías y todo el mundo está más pendientes de ellos que de su trabajo. Por suerte, podemos acabar con ellos.
¿Por qué surgen los rumores en el trabajo?

Las causas pueden ser muy variadas, pero en la mayoría de los casos lo que nos encontramos detrás de una situación de este tipo es una falta de transparencia y claridad en la comunicación.
La información no fluye bien a nivel vertical ni a nivel horizontal, eso hace que los retazos que llegan a los empleados acaben siendo manipulados a medida que unos cuentan a otros lo que ha pasado.
Los rumores tienen un efecto negativo

En la mayoría de los casos, los rumores en el trabajo producen efectos negativos, porque suelen versar sobre información que causa ansiedad: posibles despidos, un empleado ha cometido una irregularidad, etc.
Esto hace que la tranquilidad de los equipos de trabajo se altere. Todos quieren saber más sobre lo que ha pasado y se olvidan de concentrarse en sus tareas, descendiendo con ello la productividad.
Algunos rumores pueden ser buenos

A pesar de lo que acabamos de señalar, no todos los rumores tienen efectos negativos. Unos pocos pueden tener efectos positivos. Por ejemplo, permiten que la empresa o el emprendedor sean conscientes de que hay problemas de comunicación.
A través de ellos también se puede obtener un feedback que puede ser interesante aplicar para lograr mejoras en diferentes ámbitos del negocio. Pero, como muchas veces los rumores son nocivos, es importante saber cómo atajarlos.
Identificar el tipo de rumor de que se trata

No todos los rumores en el trabajo tienen la misma entidad. Los que te interesan como líder son aquellos que versan directamente sobre temas relacionados con el negocio, su administración o su futuro.
También es importante estar al tanto de rumores que afecten a uno o varios empleados, por si es necesario intervenir y aclarar la situación para que se deje de hablar de ciertas personas.
Hay que localizar el origen del rumor

En la mayoría de los casos es imposible atajar un rumor si no se encuentra el epicentro del mismo. Porque la persona que ha empezado a difundir la información puede seguir aportando datos, sean ciertos o no.
Se trata de localizar a los responsables y mantener una charla en privado con los mismos para qué den explicaciones sobre qué es lo que saben. En la mayoría de los casos esto suele ser suficiente para que depongan su actitud.
Entender las razones de quien esparce el rumor

Más allá de saber quién está dando lugar a rumores en el trabajo, es interesante explorar sus razones para hacerlo. Quizá lo hace para llamar la atención porque no se siente integrado, o para manchar la imagen de otro compañero.
Al entender la motivación resulta más fácil tomar medidas correctivas. Para ello sería interesante contar con la ayuda de un psicólogo experto en temas laborales.
Auditar la cultura organizacional para evitar los rumores

Es importante revisar la cultura que tiene la organización con respecto a la comunicación de información y su política en referencia a los rumores. Lo ideal es tener un sistema de comunicación interna que sea eficiente.
Combinado con una política de tolerancia cero frente a los rumores, que incluya sanciones para este tipo de comportamientos.
Nunca hay que ignorar los rumores en el trabajo

Como líder que está al frente de un equipo, lo que no puedes hacer es ignorar los rumores que surgen, por absurdos que te puedan parecer. Debes demostrar que no vas a tolerar ese tipo de comportamientos.
Lo que nunca debes hacer es participar de esos rumores, ya sabes que una de tus principales funciones como líder es dar ejemplo al resto de cómo debe comportarse un empleado.
No demores la actuación

Es posible que ante un rumor no sepas muy bien cómo actuar, pero lo que no deberías hacer es retrasar demasiado tu respuesta. Piensa qué, cuanto más tardes en intervenir, más se difundirá la información.
La clave es tomar medidas lo antes posible. Encontrar la fuente del rumor te costará menos de lo que crees, puedes empezar por intentar localizarla y a partir de ahí ir tomando decisiones.
Zanja el asunto públicamente

Si es necesario, haz una declaración explicando lo que ha pasado y aportando información sobre el tema respecto al que versaba el rumor. Muchas veces aclarar el asunto es la mejor manera de frenar las habladurías.
Por supuesto, abstente de dar a conocer públicamente la identidad de quien ha difundido la información. Las medidas que tomes contra esa persona siempre deben producirse a nivel privado.
































