Si bien todos los detergentes deben cumplir ciertos estándares de calidad, no todos tienen las mismas características. La elección de uno u otro depende de factores como nuestro tipo de lavadora, el programa que usemos o el color de las prendas que queramos lavar.
Por ese motivo encontramos en el mercado detergentes específicamente diseñados para diferentes usos. En concreto, la OCU se centra en aquellos destinados a la ropa blanca y nos recomienda los tres mejores.
Tipos de detergentes

Para empezar, hay que aclarar que existe una enorme variedad de detergentes que pueden agruparse en tres grandes grupos:
• Detergente líquido. Es el más usado gracias a sus muchos beneficios. En primer lugar, se disuelve más rápido que otros, por lo que elimina los restos de suciedad fácilmente. Además, al ser concentrado, no necesitamos demasiada cantidad en cada lavado. Puede usarse en ropa clara o de color y aportan suavidad. Asimismo, muchos de ellos son biodegradables, por lo que ayudan a cuidar el medio ambiente.
• Detergente en polvo. El detergente en polvo también es altamente eficiente incluso a bajas temperaturas. El problema es que, a diferencia del líquido, suele contener lejía, por lo que puede dañar los tejidos si se usa muy frecuentemente. Por otro lado, es demasiado abrasivo para telas delicadas como la seda. Sin embargo, económicamente es la mejor opción, ya que permite más lavados por el mismo precio que otros detergentes. Respecto al medio ambiente, no es demasiado dañino.
• Detergente en cápsulas. Tiene la ventaja de ser más cómodas de utilizar, pues cada una contiene la dosis justa de producto, por lo que evitamos añadir detergente de más. Esto nos ayuda a ahorrar además de a cuidar nuestra ropa. También hay que tener en cuenta su fácil almacenaje, pues ocupan muy poco espacio.
Una vez clasificados estos tres grupos encontramos un sinfín de detergentes especialmente fabricados para diferentes circunstancias. Por ejemplo, está el detergente para lavar a mano, ideal para prendas que destiñen con los primeros lavados o para ocasiones puntuales. Este producto puede sacarnos de más de un apuro, por lo que es recomendable tenerlo siempre en casa.
Por otro lado, están los detergentes para prendas delicadas, como aquellas realizadas con lana o seda. Son perfectos para ropa de bebé, y siempre deben usarse en programas para ropa delicada, pues esta requiere unos cuidados muy específicos.
Existen también detergentes para ropa deportiva, capaces de eliminar algunas de las manchas más difíciles, como las de césped y barro. Estos productos limpian sin dañar las fibras sintéticas ni la elasticidad de las prendas.
Pasamos a la división de detergentes según su color. Al igual que separamos la ropa clara de la oscura al hacer la colada, conviene usar un detergente diferente para cada ocasión. De hecho, nos vamos al lado más extremo, y es que el mercado nos ofrece opciones especiales para lavar prendas negras y para lavar prendas blancas; estas últimas, en lugar de lejía, incorporan blanqueantes oxigenados.
¿Es bueno usar lejía para lavar la ropa?

Lo cierto es que la lejía puede ser una gran aliada para devolver la blancura a nuestra ropa; no obstante, al ser tan abrasiva, puede dañarla. De ahí la importancia de aprender a usarla correctamente.
Para empezar, sólo ha de recurrirse a la lejía de forma puntual, pues si lavamos la ropa con ella continuamente apenas se mantendrá en buen estado unas semanas. Podemos usar la lejía tanto en la lavadora como a la hora de lavar a mano.
En el primer caso, se debe añadir una pequeña cantidad en el compartimento del suavizante o en el cajetín que tiene un símbolo de triángulo dibujado. Hay que incorporar aproximadamente 150 mililitros por cada ciclo de lavado. Siempre con un agua a temperatura no superior a los 50ºC.
En caso de lavar a mano, se debe llenar un recipiente amplio con agua y luego añadir un vaso (un vaso por cada diez litros de agua aproximadamente). Después, sumergir la prenda y dejar que repose unos 5 o 10 minutos. Tras ello, se enjuaga bien la pieza con detergente.
Mejores detergentes para ropa blanca

Dentro de cada uno de estos grupos encontramos diferentes marcas de mayor o menor calidad. En esta ocasión la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha querido recomendarnos los que sus expertos consideran los tres mejores detergentes para ropa blanca.
Esselt Eco de Aldi
El detergente Esselt Eco de Aldi es uno de los más utilizados gracias a su eficacia a la hora de eliminar manchas y mantener el tono blanco de las prendas. Este producto líquido ofrece hasta 30 lavados por un precio de 3,29 euros, aportando una blancura excepcional a la ropa.
Por otro lado, su envase es ecológico, de bajo impacto ambiental, un plus a su favor. Es uno de los detergentes más recomendables del mercado no sólo por todo esto, sino también por su eficacia a la hora de eliminar manchas. Eso sí, no es aconsejable para ropa de color.
Formil Ropa Blanca de Lidl
Seguimos con el detergente para ropa blanca de la marca Formil, de Lidl. Su precio es de 3,49 euros (0,12 € por dosis). Presenta un resultado óptimo contra las machas, especialmente eficaz con las de grasa. Su relación calidad-precio es excelente gracias a su alta concentración. Sin embargo, el envase no es de plástico reciclado, así que al contrario que el anterior supone un mayor impacto medioambiental.
Carrefour Expert Optimal clean frescor Alpino
Es el más caro de esta lista de detergentes con un precio de 9,25 a 9,95 euros, dependiendo del tamaño del envase (0,14 euros por dosis). El Carrefour Expert Optimal es un detergente en polvo muy eficaz a la hora de eliminar todo tipo de manchas, logrando una blancura intensa sin dañar la prenda ni apagar sus tonos. Su impacto medioambiental es bajo, pues su envase está realizado por materiales reciclados en un 75%. Además, aporta un olor fresco a la ropa.
Estos tres detergentes ofrecen resultados óptimos a la hora de lavar las prendas claras. Sin embargo, este tipo de productos contienen sustancias blanqueantes que dañan la ropa de color, por lo que es mejor separar la colada en grupos. De lo contrario, los tonos de nuestras prendas podrían apagarse a los pocos lavados.

















































