Afortunadamente, hace tiempo que dejamos atrás lo peor de la pandemia del Covid-19. Sin embargo, las repercusiones sanitarias, económicas, sociales y psicológicas siguen estando patentes, y estos son sólo algunos de los motivos por los que no debemos olvidar que este nuevo coronavirus ha causado grandes estragos.
De ahí que sea fundamental que nos mantengamos en alerta respecto a posibles cambios y nuevas variantes que vayan surgiendo del Covid-19, pues se trata de un virus en continua mutación. Así lo demuestran las nuevas variantes surgidas este verano: EG.5, conocida como Eris, y BA.2.86, denominada Pirola.
La pandemia del Covid-19: un antes y un después en nuestro mundo

Entre las muchas lecciones que hemos aprendido con esta terrible pandemia se encuentra el término coronavirus, un término que muchos desconocíamos y que, de la noche a la mañana, comenzó a formar parte de nuestras vidas. De pronto, era una de las palabras más utilizadas en los medios de comunicación y todos nos preguntábamos qué era aquello que estaba paralizando al mundo.
Los coronavirus son una clase de virus que se transmite por vía aérea, que afectan tanto a humanos como a animales y que, por lo general, causan enfermedades respiratorias de leves a moderadas. Un ejemplo sería el clásico resfriado común. Sin embargo, existen distintos tipos, y uno de los más agresivos fue el que generó esta última pandemia: el SARS-CoV-2. Y este, a su vez, daba lugar a una peligrosa enfermedad a la que se ha denominado Covid-19.
A pesar de los avisos anteriores por parte de expertos y científicos, este coronavirus arrasó el mundo, un mundo que no estaba preparado para afrontar los fuertes problemas que traía consigo esta nueva enfermedad. Así, el 15 de marzo de 2020 se decretó un fuerte confinamiento en España, miles de personas perdieron la vida y otras miles todavía conviven con las secuelas derivadas de la enfermedad.
En aquella época el caos informativo ante una patología que acabábamos de conocer era realmente confuso. Las teorías sobre el uso de las mascarillas, las normas de higiene, la distancia social y las futuras vacunas, entre otras muchas cuestiones relacionadas con el Covid, invadían los medios, muchas veces incluso contradiciéndose entre sí.
No tardarían en surgir las variantes, otro de los muchos conceptos que tuvimos que aprender a marchas forzadas. Según explicaban los científicos por aquel entonces, los coronavirus son grandes expertos en mutaciones, y esta no iba a ser la excepción. Así lo ha demostrado el paso del tiempo, pues a día de hoy continúan apareciendo sin descanso.
La buena noticia es que estas mutaciones parecen ser más débiles; la mala noticia es que no debemos bajar la guardia. De hecho, este verano han nacido dos nuevas variantes que están dando mucho que hablar: EG.5, conocida como Eris, y BA.2.86, llamada Pirola.
Alerta ante las nuevas variantes del coronavirus

Este coronavirus continúa experimentando repuntes como el que se está viviendo ahora en varios países. En España hemos sido testigos de un aumento de casos durante el verano, y las noticias desde Estados Unidos tampoco son positivas.
Así lo recogen medios como Women’s Health, que subrayan que las hospitalizaciones y muertes relacionadas con el Covid han experimentado un repunte en la última semana de agosto, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) del país norteamericano.
También destaca las palabras de la Dra. Michelle Prickett, MD, especialista en medicina de cuidados críticos en Northwestern Medical Group: “Ha habido un montón de nuevas variantes, y habrá más variantes”. Afortunadamente, la doctora también aclara que “no es momento de entrar en pánico. Tenemos conocimientos y herramientas para mantener bajas las tasas de infección”.
Estas dos variantes que nombra la especialista son la EG.5 (llamada comúnmente Eris), y BA.2.86 (conocida como Pirola). Te explicamos en qué consisten y cómo detectar sus síntomas.
¿Cómo es la variante Eris?
A finales de 2021 y principios de 2022 surgió una variante del Covid-19 especialmente contagiosa llamada Omicron. La EG.5, conocida como Eris, es considerada por muchos como la “nieta” de Omicron debido a que comparten numerosas características.
Al igual que la primera, se propaga muy rápidamente; de hecho, se estima que actualmente cerca del 20,6% de los contagios en Estados Unidos se deben a Eris. Ha sido declarada como “variante de interés” por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades del país, y debe su fácil propagación a una mutación que le permite eludir los anticuerpos del sistema inmunitario y las vacunas. Por ello, actualmente es la más común en Estados Unidos.
A pesar de esta destacable facilidad de contagio, esta variante del Covid-19 no es más agresiva que las demás. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se ha pronunciado sobre ella y la ha calificado como “baja a nivel mundial” respecto al riesgo para la salud.
Respecto a los síntomas, son los que suelen darse en las formas más leves del Covid. Estos son tos, dolor de garganta y de cabeza, fatiga, fiebre, congestión, náuseas o vómitos, dolores musculares, diarrea o dificultades respiratorias. No tienen por qué estar presentes todos ellos y su intensidad depende de factores como la carga viral o el estado de salud previo del paciente.
¿Cómo es la variante BA.2.86?
Respecto a esta segunda variante de reciente aparición, todavía se desconocen muchos detalles. En el momento de escribir este artículo hay registrados seis casos en todo el mundo. En España la Conselleria de Salut ha detectado esta variante en las aguas residuales de Catalunya, pero aún no se ha diagnosticado oficialmente ningún caso.
La propia OMS ha definido a Pirola como una “variante de emergencia”, debido a que sus mutaciones son mayores a las anteriores conocidas pertenecientes al Covid. A la Organización también le preocupa su rápida propagación y el hecho de que todavía existe un gran desconocimiento sobre sus síntomas y riesgos para la salud.
Sin embargo, la OMS aún no ha catalogado ninguna de estas variantes como “variante de preocupación”, por lo que por el momento no existe una gran alarma entre la comunidad científica. Todavía han de estudiarse más a fondo.
























































