Torre de control de Heathrow- Foto: Frankie Roberto en Flickr

La primera torre de control remota ha cumplido ya los dos años de funcionamiento en Suecia. El aeropuerto de Örnsköldsvik es controlado desde 150 kilómetros de distancia en el centro Sundsvally. Pero esta tecnología, que muchos expertos consideran válida por el momento sólo para aeropuertos pequeños o medianos, está cada vez más cerca de los grandes. La idea de que los controladores no estén en la torre sino que monitoricen a distancia la actividad de los aviones, mediante cámaras y sensores, ha dejado de ser una tecnología a años de distancia y se nos viene encima.

Cámaras de alta resolución capaces de realizar zoom imposibles para el ojo humano y todo tipo de sensores interconectados conforman una red cada vez más inteligente que permite a los controladores remotos no tener una visión directa de lo que sucede y guiarse por la información digital que reciben en sus terminales.

Es una tecnología con beneficios de costes especialmente para aeropuertos pequeños y medianos

¿Supone el fin de la torre de control tal y como la conocemos? Hoy en día son una de las partes no sólo más bonitas de los aeropuertos, sino de las más necesarias, resistentes y caras, con precios de varios millones de euros. La torre de control de la T4 tuvo, por ejemplo, un presupuesto de 19 millones de euros.

Difícilmente serán eliminadas en los grandes aeropuertos en mucho tiempo, básicamente porque la vista de águila que facilitan estas torres es necesaria en determinadas circunstancias y porque el problema de las torres de control remotas es que al depender de los servicios de telecomunicaciones son, hipotéticamente, susceptibles a ataques informáticos.

Torre de Control T4 Barajas - Foto: David en FlickrSin embargo, las torres ya son susceptibles a ataques de todo tipo desde hace años, especialmente si tenemos en cuenta que las instrucciones que se transmiten a los pilotos son transmitidas por radiofrecuencia. Unir los aeropuertos con torres virtuales a través de líneas dedicadas no conectadas a Internet probablemente tenga pocos riesgos, pero difícilmente un gran aeropuerto eliminará sus torres a corto plazo.

Pero tiene tanto sentido financiero que se están haciendo pruebas de todo tipo. Aena lo está haciendo en Gerona, en colaboración con Enaire e Indra. Una torre virtual en Irlanda ya está dando servicio a un aeropuerto situado a 300 kilómetros. En Australia, una torre remota presta servicios a 1.500 kilómetros y el número de países que hacen pruebas va en aumento.

Las torres remotas pueden ser una excelente forma de respaldo para grandes aeropuertos

En Reino Unido existe ya un edificio, situado a unos pocos kilómetros de Heathrow, que replica casi por completo la actividad de la torre, y cuyo principal objetivo es operar el aeropuerto en el caso de que la torre física sufriera daños graves. Un incendio, por ejemplo. En caso de que algo así sucediese, los controladores se podrían trasladar al centro alternativo y seguir moviendo aviones. Es, por el momento, una versión reducida de lo que puede hacer una torre de control remota, porque los controladores no pueden ver los acciones, pero ayuda a ver las ventajas de un sistema de estas características.

¿Además de los hackers hay más inconvenientes? Algunos son muy llamativos, como el riesgo de que los insectos lleguen a tapar las cámaras –¿habrá que utilizar drones limpiaparabrisas?–, el hecho de que mirar una pantalla cansa más que mirar por la ventana, o pequeños problemas de visionado que pueden ser graves, como posibles solapes en la imagen o retrasos entre lo que se retransmite y la realidad.

La tecnología de las torres virtuales puede convertir al controlador en una especie de Terminator capaz de manejar mucha más información que la que ven sus ojos

A cambio, las pantallas tienen ventajas como poder introducir elementos de realidad aumentada, como etiquetas de traza sobre los aviones, identificación remota de los objetos que hayan caído sobre la pista o la introducción de cámaras de infrarrojos o térmicas que ayuden en situaciones de baja visibilidad.

Todo con tal de convertir al controlador en una especie de Terminator que mantenga los aviones en el aire y los haga aterrizar con seguridad. ¿Apuestas a que pronto el controlador tendrá incluso sistemas de realidad aumentada?