OpenAI incumple sus metas y hunde a SoftBank y Oracle

La filtración del WSJ sobre el desfase en usuarios e ingresos de la compañía de Sam Altman provoca caídas en SoftBank y Oracle. La sacudida llega también a cotizadas europeas con exposición indirecta a infraestructura de IA.

El relato de crecimiento ilimitado de OpenAI empieza a chocar con sus propios objetivos de ventas y arrastra a Wall Street. La filtración del Wall Street Journal sobre el incumplimiento de metas de usuarios y facturación ha provocado caídas inmediatas en SoftBank, Oracle y el resto de cotizadas vinculadas al ecosistema de inteligencia artificial.

Claves de la operación

  • OpenAI no alcanza sus previsiones internas. Según el reporte del WSJ recogido este martes, la compañía dirigida por Sam Altman está por debajo de sus propias metas de captación de usuarios y de ingresos para 2026.
  • SoftBank y Oracle encajan el golpe en bolsa. Ambos valores, principales socios financieros y de infraestructura del proyecto Stargate, abrieron la sesión con caídas relevantes que reabren el debate sobre la sostenibilidad del gasto en capex de IA.
  • El mercado europeo lo siente por simpatía. Las cotizadas del IBEX 35 con exposición a centros de datos e IA, con Indra y Cellnex a la cabeza, también recogen la sacudida en una jornada marcada por las dudas sobre la burbuja IA.

El pulso entre las promesas de OpenAI y los números reales

Los detalles que ha publicado el Wall Street Journal no son un detalle menor. Hablamos del laboratorio que justificaba, con sus proyecciones de crecimiento, una valoración cercana a los 500.000 millones de dólares en su última ampliación secundaria y los compromisos de inversión más ambiciosos jamás firmados en infraestructura tecnológica.

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De acuerdo con la información publicada por el diario estadounidense, OpenAI estaría incumpliendo tanto la meta de usuarios activos como la de facturación que la propia compañía había trasladado a sus inversores. La cifra exacta del desfase no se ha hecho pública, pero la reacción en mercado sugiere que el desvío no es cosmético. SoftBank, primer financiador del megaproyecto Stargate, llegó a caer cerca de un 10% en Tokio, su mayor retroceso intradía desde el verano pasado.

Oracle, que ha comprometido capacidad de cómputo por valor de decenas de miles de millones para alimentar los modelos de OpenAI, también se desplomó en la apertura de Nueva York. Nadie lo vio venir con esta intensidad.

El problema de fondo lo venimos siguiendo desde hace meses en esta redacción. La narrativa de la IA generativa se ha sostenido sobre dos pilares: usuarios que pagan suscripciones y empresas que contratan API. Si el primer pilar flaquea, el segundo tarda poco en resentirse.

¿Estamos ante el primer pinchazo serio de la burbuja IA?

La pregunta circula entre gestores desde, al menos, finales del año pasado. La filtración del WSJ no la responde, pero le pone fecha y nombres propios. El consenso del mercado había descontado un crecimiento exponencial sin apenas fricción, y cualquier dato que sugiera una curva más plana penaliza con dureza a toda la cadena de valor.

SoftBank es el caso más extremo. Masayoshi Son ha apostado el balance del grupo, una vez más, a un único caballo. La participación directa e indirecta en OpenAI, sumada a los compromisos de Stargate, expone al conglomerado japonés a una corrección si las proyecciones de Altman no se cumplen. La memoria del mercado todavía guarda lo que pasó con WeWork, aunque la escala ahora sea otra.

Oracle, en paralelo, había transformado su tesis bursátil en los últimos dieciocho meses gracias precisamente al contrato con OpenAI. El salto en cotización de Larry Ellison se justificaba por la previsión de ingresos plurianuales atados a esa demanda de cómputo. Si el cliente factura menos, los múltiplos se ajustan.

Cuando la facturación real de un cliente clave no acompaña al guion, el problema deja de ser de OpenAI y se convierte en un problema de balance para sus socios cotizados.

El efecto contagio llega también a Europa. En el IBEX 35, Indra ha construido parte de su nueva narrativa sobre el negocio de defensa y el de servicios IA para administraciones, y Cellnex se ha posicionado como pieza relevante en la infraestructura de torres y, por extensión, conectividad para centros de datos. Ninguno de los dos compite directamente con los actores estadounidenses, pero el ánimo del inversor sectorial los arrastra.

Lo que esta filtración cambia en la lectura del sector

Conviene mirar despacio. Que OpenAI no alcance sus metas no significa, por sí mismo, que el mercado de IA generativa se desinfle. Significa algo más matizado y, quizá, más incómodo: que las hipótesis de crecimiento sobre las que se han firmado los mayores contratos de infraestructura de la historia reciente eran, como mínimo, optimistas.

Hay un antecedente útil para el lector español. La burbuja de las telecos a comienzos de los 2000 también se sostuvo sobre proyecciones de tráfico y usuarios que tardaron años en materializarse, y dejó por el camino balances destrozados en Telefónica, Deutsche Telekom y France Télécom. La diferencia es que entonces los compromisos se firmaron por licencias 3G; ahora se firman por GPUs y megavatios. La estructura del riesgo, sin embargo, se parece más de lo que el sector quiere admitir.

Observamos un detalle que el mercado tardará en digerir. OpenAI no es una empresa cotizada y no está obligada a publicar guidance, lo que convierte cada filtración en un acontecimiento con impacto desproporcionado sobre los socios que sí lo están. Esta asimetría informativa beneficia a la compañía privada y castiga a sus aliados públicos, una tensión que tarde o temprano tendrá que resolverse, probablemente con una salida a bolsa que daría visibilidad a las cifras reales.

El calendario inmediato manda. Oracle publicará resultados trimestrales en las próximas semanas y el mercado escudriñará cualquier referencia, por velada que sea, al ritmo de consumo de capacidad por parte de OpenAI. SoftBank presentará sus cifras anuales el próximo mes y la valoración de su cartera de IA será el punto más sensible de la conferencia. Hasta entonces, las acciones vinculadas a la cadena de valor de la IA cotizarán al ritmo de cada filtración. Y los números no mienten.


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