Reducir la dependencia del petróleo y el gas importados es el principal beneficio que esperan de la transición energética los habitantes de 16 Estados miembros de la Unión Europea. Así lo recoge la octava Encuesta sobre el Clima del Banco Europeo de Inversiones (BEI), realizada por Ipsos bva entre 23.000 personas de los 27 países de la UE.
Tres de cada cuatro europeos consideran urgente la transición energética para su país. Al preguntarles por sus expectativas, el 82% mencionó una menor dependencia de las importaciones de petróleo y gas, el 79% unos precios más estables o bajos y el 76% una ralentización del cambio climático.
Precios y poder adquisitivo
Seis de cada diez encuestados (60%) afirman que el aumento de los precios de la energía ha reducido significativamente su poder adquisitivo durante los últimos 12 meses. Más de un tercio (38%) dice haber recortado gastos cotidianos en alimentación o salud.
La expectativa de que la transición ayude a frenar el cambio climático es mayoritaria en todos los Estados miembros: va del 58% en Estonia al 87% en Hungría. En comparación con 2022, el orden de los beneficios más citados ha cambiado: hace cuatro años, frenar el cambio climático ocupaba el primer lugar en 19 países y reducir las importaciones de petróleo y gas, en ocho; la estabilidad o bajada de precios no encabezaba las respuestas en ninguno. Ahora, la reducción de la dependencia ocupa el primer puesto en 16 Estados, los precios en ocho y el clima en tres: Suecia, Malta y Luxemburgo.
Industria y financiación europeas
El 55% de los europeos prefiere que Europa desarrolle su propia industria de tecnologías limpias, aunque eso lleve más tiempo que desplegar la transición con tecnologías importadas. Además, el 59% se inclina por poner en común recursos de la UE para financiarla. Ambas opciones son las preferidas en los 27 Estados miembros.


