El saber médico del Quijote que Sydenham recomendó a Blackmore

La recomendación de leer el Quijote para aprender medicina, que el doctor Thomas Sydenham hizo hace más de 300 años a Richard Blackmore, es el objeto de un estudio de Susana Collado Vázquez, investigadora y profesora del área de Fisioterapia de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC).

Blackmore, poeta y médico de Cámara de Guillermo III, se preguntaba si para los médicos era más importante la formación teórica o la experiencia empírica. Consideraba que la combinación de ambas era lo más adecuado y consultó a Sydenham, conocido en su época como el Hipócrates inglés, qué libros podía leer y recomendar a sus estudiantes.

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Varias interpretaciones de la respuesta

La investigación de Collado Vázquez, publicada en la revista Anales Cervantinos, señala que la respuesta de Sydenham admite distintas interpretaciones. Podría haber expresado desprecio por la literatura médica de la época, intentado ridiculizar a Blackmore o querido eludir una pregunta que le resultaba molesta. También cabe la posibilidad de que recomendara sinceramente la obra de Cervantes por los conocimientos médicos que contiene.

El Quijote incluye descripciones de heridas, traumatismos y fracturas que requieren cirugía o tratamiento conservador. También menciona más de cien plantas medicinales, entre ellas romero, laurel, ruibarbo y achicoria, además de bálsamos, ungüentos, aceites, cataplasmas y jarabes.

Enfermedades y remedios en la obra

El estudio señala asimismo la presencia de trastornos neurológicos, como epilepsia, parálisis y alteraciones del sueño, junto con la locura del protagonista, que confundía molinos con gigantes.

Según la investigación, las hipótesis de que Sydenham pretendiera despreciar a su colega o criticar la literatura médica serían menos probables. El compendio de saberes médicos del Quijote habría sido el principal motivo de la recomendación, aunque el estudio plantea varias interpretaciones.


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