Un estudio detecta riesgo de conductas alimentarias alteradas en el 31,7 % de adultos con diabetes tipo 1 en España

El proyecto D1ANAS, liderado por investigadores de la Universidad de León (ULE), detectó un riesgo elevado de conductas alimentarias alteradas en el 31,7 % de las personas adultas con diabetes tipo 1 en España. El estudio analizó a 451 personas mayores de 16 años de distintas comunidades autónomas y sus resultados se publicaron en la revista Diabetes/Metabolism Research and Reviews.

La investigación examinó la relación entre el manejo diario de la diabetes, el bienestar psicológico y los hábitos de vida. La impulsaron María Antequera y María Ballesteros, especialistas en endocrinología del CAULE; Vicente Martín Sánchez, catedrático de salud pública de la ULE; Lorena Botella Juan y Antonio José Molina, investigadores de la ULE, y Ana Segura y Rafael Micó, de SEMERGEN.

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Diferencias entre mujeres y hombres

La prevalencia del riesgo fue superior en mujeres: 35,4 %, frente al 14,8 % registrado en hombres. Los autores señalan que los resultados en varones muestran que estas alteraciones no son exclusivas de las mujeres y podrían estar infradiagnosticadas en la práctica clínica.

Además, el 36,6 % de los participantes afirmó haber reducido u omitido dosis de insulina intencionadamente para controlar su peso o compensar la ingesta de alimentos. Esta conducta, conocida como «diabulimia», puede incrementar la inestabilidad glucémica y las complicaciones a largo plazo, según la información del estudio.

Factores asociados y recomendaciones

El análisis multivariante relacionó un mayor riesgo con niveles más altos de hemoglobina glicosilada, un índice de masa corporal superior, una peor calidad de la dieta, una percepción más negativa de la salud general y un sueño deficiente.

El proyecto incorporó principios de participación ciudadana y de pacientes. En sus conclusiones, los autores describen una carga psicológica vinculada al control glucémico, el recuento de hidratos de carbono y la atención al peso, y consideran que las conductas detectadas requieren detección precoz mediante herramientas validadas.

El estudio plantea adaptar las guías de atención clínica para incorporar cribados rutinarios en las revisiones de endocrinología y educación diabetológica. También propone contar con equipos multidisciplinares que integren atención primaria, endocrinología, nutrición y psicología, y recomienda pautas de educación nutricional flexibles, sin rigidez extrema.


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