El Nasdaq acumula tres semanas de descensos, se deja cerca de un 8% desde los máximos de principios de octubre y cierra su peor mes desde marzo de 2025. Pero lo que de verdad ha removido al mercado no es el índice: es la lista de cadáveres ilustres. Alphabet perdió 500.000 millones de dólares de capitalización en una sola sesión, Service Now se hundió un 27%, Intel firmó su peor jornada desde 1974 y Reddit se dejó casi un 30%. En su último análisis, Juan Ramón Rallo sostiene que la lectura aparentemente obvia —el pinchazo de la burbuja de la inteligencia artificial— es justamente la lectura equivocada.
Una demanda que no se parece a un pinchazo
Rallo parte de una comprobación incómoda. Si la inteligencia artificial estuviese desinflándose, veríamos chips amontonados en los almacenes, memoria abaratándose, centros de datos medio vacíos y contratos cancelados. Las cuentas publicadas esta semana dicen lo contrario. Google Cloud duplicó ingresos —un 103% más, hasta 30.700 millones en el trimestre— y arrastra compromisos firmados pendientes de ejecutar por más de 560.000 millones de dólares. SK Hynix, uno de los tres grandes fabricantes de memoria, tiene vendida toda su producción hasta 2029 y no espera que la escasez ceda antes de 2030. El precio de esa memoria, lejos de caer, sube: se anticipa otro encarecimiento de entre el 10% y el 15% solo para este trimestre.
De ahí la pregunta que articula el vídeo. Si la tecnología va viento en popa, ¿por qué se hunden precisamente las empresas que la están impulsando? La respuesta del analista es que el éxito no reparte beneficios por igual. La IA destruye valor por dos vías simultáneas: canibaliza negocios que eran muy rentables y absorbe recursos escasos, encareciendo la vida a otros sectores que compiten por los mismos insumos.
Google: canibalizarse o que te canibalicen
Alphabet presentó resultados el miércoles y el jueves se dejó un 12,6%. El negocio no es malo —ingresos un 25% mayores, beneficio operativo un 30%—, pero el mercado se fijó en dos detalles. El primero: las búsquedas crecieron un 12% frente al 17% del trimestre anterior, y no porque la gente busque menos, sino porque cada búsqueda deja menos dinero. El modo IA, ese que responde con una elaboración propia en lugar de listar enlaces, monetiza peor, y la propia compañía lo ha reconocido. Menos clics, menos espacios publicitarios, más preguntas resueltas antes de llegar a ningún sitio.
Rallo lo enmarca en el clásico dilema del innovador. Google no implanta respuestas generativas por gusto, sino porque si no lo hace se las quedan otros asistentes que ya le están robando consultas. Puede colocar anuncios dentro de esas respuestas, y de hecho ya lo hace, pero lo que ingresa por ahí no compensa lo que deja de ingresar por el buscador tradicional.
El segundo detalle incómodo es la caja. En los nueve primeros meses del año la matriz de Google invirtió casi 132.000 millones de dólares frente a 127.000 millones generados, y en el tercer trimestre su flujo de caja libre fue negativo en más de 9.000 millones. El plan original consistía en financiar los centros de datos con la caja del buscador; ahora el buscador rinde menos y los desembolsos son mayores, así que la diferencia se cubre con deuda. No es una tragedia en sí misma, pero vuelve el negocio más frágil y dependiente de una promesa de futuro.
La caja del buscador ya no basta para financiar la expansión en centros de datos, y esa brecha se está cubriendo con deuda
— Juan Ramón Rallo
Reddit y Service Now: el clic que ya no llega
Reddit vive de la publicidad que ve el visitante mientras navega por sus hilos, y buena parte de ese visitante aterrizaba allí desde Google. Cuando el buscador resume directamente lo que se dice en el foro, el clic desaparece. La compañía lo ha cuantificado ante sus accionistas: en octubre recibió de media más de un millón de visitas menos por semana procedentes de buscadores, con un agravamiento en las últimas semanas. El trimestre en sí fue bueno —casi 900 millones de ingresos—, pero el mercado descuenta el futuro. Su respuesta defensiva pasa por atrincherarse en usuarios registrados y probar en algunos mercados un muro de acceso que obliga a iniciar sesión. La acción queda alrededor de un 60% por debajo de la que tenía a comienzos de 2026.
Service Now ilustra la otra cara de la canibalización. Vende software de gestión de procesos que se cobra, en buena medida, por cada empleado que usa la plataforma. Facturó unos 4.100 millones, un 20% más, pero la cartera de contratos que se convertirán en ingresos en los próximos doce meses crecerá un 18% cuando se esperaba un 20%. Dos puntos de diferencia bastaron para un desplome del 27%, porque confirman el miedo de fondo: si los agentes de IA hacen el trabajo de diez personas, la empresa cliente necesita menos personas, menos licencias y menos asientos.
Intel: la mano que da y la mano que quita
El caso de Intel lleva la paradoja al extremo. La compañía perdió 140.000 millones de dólares de valor en bolsa tras anunciar que espera ingresar entre 15.000 y 16.000 millones en el trimestre, frente a los 17.000 que proyectaban los analistas, y ganar por acción menos de la mitad que en el trimestre anterior. El motivo es su dependencia de los procesadores para ordenador personal: las ventas mundiales de PC cayeron alrededor de un 20% en el tercer trimestre, y la propia empresa anticipa descensos del 12% en el conjunto de 2026 y otro 10% en 2027.
¿Y por qué se hunden los PC? Por la memoria. Los chips de IA necesitan HBM, una memoria ultrarrápida que consumen en cantidades gigantescas y que solo fabrican tres actores —Samsung, SK Hynix y Micron—, con capacidad limitada y un consumo de obleas de silicio tres veces mayor por gigabyte. Según las estimaciones del sector, los centros de datos ya absorben en torno al 70% de toda la memoria de gama alta del mundo. El resultado es un encarecimiento brutal: en algunos casos cuesta más de diez veces lo que costaba en enero de 2025, y HP calculaba a mediados de año que ya representaba un 35% del coste de materiales de un PC, cuando tres meses antes era del 15% al 18%. Sube el precio, se aplaza la compra y el fabricante de chips tradicional paga la factura.
Qué significa esto para el inversor
La lectura editorial es más estrecha de lo que parece. Rallo no niega que haya excesos ni que algunas valoraciones estén cargadas de expectativas, pero distingue con claridad entre una burbuja que estalla y una tecnología que se despliega reorganizando el reparto de beneficios. Lo que estamos viendo no es una caída de la demanda de IA, sino una caída de la rentabilidad de determinados modelos de negocio expuestos a ella. Google gana menos por búsqueda, Reddit pierde el tráfico de paso y Service Now vende asientos en un mundo que tiende a necesitar menos asientos.
Para el inversor, la consecuencia práctica es que el paraguas sectorial ya no sirve. Comprar todo lo que lleve la etiqueta de inteligencia artificial equivale a comprar ganadores y perdedores al mismo precio, cuando la propia dinámica del sector está decidiendo quién ocupa cada lado de la balanza. La segunda consecuencia es que el valor no desaparece: cambia de manos. Lo que el usuario se ahorra en clics, en tiempo y en licencias es exactamente lo que el proveedor tradicional deja de facturar. Ese trasvase es lo que la bolsa está empezando a descontar, y conviene leerlo como una redistribución y no como un colapso.
Queda una pregunta abierta que el propio análisis deja flotando: si el coste de la memoria sigue diez veces por encima de 2025 y los centros de datos absorben la producción mundial, ¿cuánto tiempo puede sostener el resto de la economía digital este encarecimiento antes de que la escasez deje de ser una oportunidad para unos y se convierta en un freno para todos?
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.




