Strategy aprueba dividendos diarios en 4 acciones preferentes con el 99,3% de votos y reabre la compra de BTC

El cambio entra en vigor el 1 de noviembre para STRC y en enero para el resto de series. La compañía lleva una semana sin comprar bitcoin y solo tenía 242,4 millones de dólares en efectivo al cierre del 25 de octubre.

Los accionistas de Strategy han aprobado que sus cuatro acciones preferentes generen dividendos cada día natural, fines de semana incluidos. La votación se cerró el miércoles 28 de octubre con el 99,3% de los votos emitidos a favor, según los resultados preliminares presentados ante la SEC y confirmados por Michael Saylor en su cuenta de X.

Los tipos anuales no cambian. Lo que cambia es el ritmo de cobro: quien tenga estos títulos recibirá importes más pequeños pero mucho más frecuentes, en lugar de esperar semanas o meses al cupón completo. El dinero llega en cuentagotas constantes, no en un pago grueso.

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Qué ha aprobado exactamente Strategy y a quién afecta

Las series implicadas son STRK, STRF, STRC y STRD, las acciones preferentes con las que la compañía lleva tres años financiando su acumulación de bitcoin. La más relevante hoy es STRC, conocida internamente como Stretch, que paga un dividendo anual del 12% y estrenará el nuevo régimen el 1 de noviembre. Las otras tres lo harán en enero si se completa el trámite pendiente. El detalle de cada serie está publicado en la web oficial de Strategy.

Conviene aclarar qué es una acción preferente, porque no es la acción normal. Funciona como un híbrido entre bono y capital: da derecho a un dividendo fijado de antemano, cobra antes que los accionistas comunes si las cosas van mal y, a cambio, renuncia a participar del crecimiento de MSTR. Para Strategy es una vía de caja que no diluye el control de los dueños de la acción ordinaria, pero que añade obligaciones de pago fijas.

La empresa sostiene que pagar cada día mejora la liquidez del título y lo hace más atractivo para fondos que necesitan ingresos regulares. El objetivo declarado de STRC es cotizar cerca de los 100 dólares por acción. Cuanto más cerca esté de esa referencia, más fácil le resulta a Strategy emitir papel nuevo y convertirlo en dinero con el que comprar más bitcoin.

Cambiar el calendario de pago no crea un dólar nuevo: mueve la fecha de cobro y, con suerte, convence a más inversores de comprar el papel.

Una semana sin comprar bitcoin y 242 millones en caja

Entre el 19 y el 25 de octubre, Strategy no adquirió ni un solo bitcoin. En su lugar destinó 204,9 millones de dólares a recomprar acciones STRC, un movimiento que el mercado leyó como un intento de sostener el precio de esa serie. La empresa mantiene 848.517 BTC en balance y sigue siendo el mayor tenedor corporativo del mundo.

La duda ahora es si la pausa se rompe en los próximos días. La votación no genera efectivo inmediato: cambia reglas, no inyecta caja. Y la foto del 25 de octubre mostraba 242,4 millones de dólares disponibles, una cifra cómoda para una empresa normal y más bien corta para una que mueve miles de millones en bitcoin.

Para calibrar la escala, en la semana previa a la pausa la compañía compró 267 BTC por 22,1 millones de dólares. Es calderilla comparado con sus años de compras agresivas. El mercado ha cambiado de manos: desde agosto, los ETFs han superado a las tesorerías corporativas como principales compradores de bitcoin, según una investigación de Coinbase Institutional. Las órdenes de Saylor siguen importando para la oferta de largo plazo, pero ya no son el termómetro que eran.

La máquina de financiación de Saylor y su factura

Cuando MicroStrategy anunció su primera compra de bitcoin en agosto de 2020, era una empresa de software mediana que decidió convertir su tesorería en un fondo de bitcoin apalancado. El mecanismo ha evolucionado: primero deuda convertible a tipos bajos, después ampliaciones de capital y, en los últimos años, estas preferentes con cupones que van del 8% al 12%. El resultado es un vehículo que amplifica las subidas del bitcoin y también las bajadas.

La lógica tiene un punto de reflexividad que conviene entender. Si MSTR sube, la empresa emite más acciones caras, compra más bitcoin y el mercado lo interpreta como señal de confianza. Si la acción cae, la financiación se encarece y el mismo círculo gira al revés. Es un patrón parecido al de las socimis inmobiliarias que reparten dividendos mes a mes: funciona mientras el mercado de capitales esté abierto y el activo subyacente no se desplome.

El matiz de las preferentes es que el cupón se debe. La compañía se compromete a pagar esos dividendos con independencia de lo que haga el bitcoin, y el compromiso crece con cada nueva emisión. Si el precio del activo cae con fuerza y la acción pierde atractivo, esa carga pesa más. En 2022 llegó a operar con el valor de sus bitcoins por debajo de la deuda acumulada y salió del bache sin vender una sola moneda. Entonces no tenía preferentes; ahora sí.

Los pagos diarios no aumentan la factura total, pero sí hacen que la obligación se devengue sin descanso: cada día natural cuenta, también los sábados. Para el inversor de a pie, la clave está en no leer la votación como una señal de compra inmediata. Es un ajuste financiero, no un anuncio de adquisiciones.

La fecha a vigilar es el 1 de noviembre, cuando STRC estrene el nuevo calendario. Después tocará mirar si la compañía retoma las compras con la caja disponible o si espera a colocar más papel en el mercado. Si STRC recupera la senda de los 100 dólares, la maquinaria vuelve a girar. Si no, el mercado tendrá que acostumbrarse a una Strategy más lenta.


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