El meteorito marciano Teghaza 001 pesa 800 gramos y se formó hace más de 4.100 millones de años. Un equipo financiado por la NASA ha logrado datarlo y lo presenta este jueves en la revista Science como una de las radiografías más nítidas del Marte más antiguo.
La roca apareció en el desierto del Sáhara en 2022. Nadie sabía entonces qué era ni cuántos años llevaba enterrada. Los investigadores de la Universidad de Nuevo México compararon sus isótopos de oxígeno —una huella geoquímica que distingue a cada cuerpo planetario— y confirmaron que había salido de Marte. La bautizaron con el nombre de la llanura salada de Malí donde se encontró. Es uno de los aproximadamente 435 meteoritos marcianos que se conservan en el mundo, y uno de los más singulares, según el comunicado difundido por la agencia espacial.
Cuando propusieron a Yang Liu, especialista en muestras planetarias del Jet Propulsion Laboratory de la NASA en California, que lo examinara, estuvo a punto de rechazar el encargo. Parecía una shergottita, la clase más común de meteorito procedente del planeta rojo, y ella había visto decenas. Aun así, echó un vistazo. Había texturas extrañas, y minerales que no reconocía.
Una mezcla de minerales que no encaja con nada conocido
El primer hallazgo fueron granos de circón, un mineral que funciona como caja fuerte geológica: encierra elementos radiactivos y conserva el registro de cuándo se formó la roca que lo contiene. Ese detalle abrió la puerta a dataciones de alta precisión.
Lo que de verdad separa a Teghaza 001 de sus parientes antiguos es su combinación de minerales ígneos. Esa mezcla cuenta cómo se levantó la corteza marciana a partir de magma que se enfrió y que, mucho después, fue alterado por agua subterránea. La firma mineralógica coincide con lo que el Mars Reconnaissance Orbiter observa en las tierras altas del sur de Marte, cubiertas de cráteres. Con esos datos, el equipo identificó 13 lugares del planeta que encajan con su química.
Solo hay otros dos meteoritos marcianos comparables en edad. Uno es ALH84001, compuesto casi por completo de un único mineral; el otro es el apodado Black Beauty, formado hace unos 2.100 millones de años a partir de fragmentos volcánicos. Ninguno de los dos ofrece la diversidad mineralógica de este recién llegado.
De los cientos de meteoritos marcianos que se guardan en el mundo, solo tres se remontan a los albores del planeta. Este es el único que conserva su mezcla original de minerales ígneos.
Cómo se mide la edad de una piedra sin destruirla
El equipo recurrió a una técnica desarrollada por el coautor Francois Tissot, del Caltech: la datación por rubidio-estroncio in situ. En lugar de disolver la roca entera, como hacen los métodos convencionales, sus colegas analizaron granos minerales individuales sobre la superficie de un fragmento más pequeño que una uña.
El método es rápido, preciso y, sobre todo, conserva la muestra. Para hacerse una idea de la escala temporal: cuando esta roca se estaba formando, la Tierra tenía menos de 500 millones de años, su atmósfera carecía de oxígeno libre y la vida, si había aparecido, aún no había dejado rastro en el registro fósil. Marte, en cambio, era un mundo con agua líquida en superficie y un campo magnético activo.
Cuando llegaron los resultados de la datación, Liu se llevó una sorpresa. El agua marciana había alterado la roca hace unos 4.100 millones de años, lo que situaba su formación original en una época todavía más remota. Los isótopos de oxígeno, la textura y la química apuntaban a un ciclo del agua mucho más dinámico de lo que se suponía en el Marte primitivo.
Un segundo trabajo, publicado el pasado junio en Science Advances, detalla el contenido de agua del meteorito y ofrece una ventana a cómo ese agua moldeó la superficie del planeta primitivo. Los dos artículos se complementan: uno pone la edad, el otro pone el contexto químico.
Lo que este meteorito dice del Marte húmedo, y lo que todavía no dice
La corteza más antigua de Marte no tiene buen registro. Los vehículos robóticos examinan rocas de hace 3.500 o 4.000 millones de años, pero la erosión y el vulcanismo han borrado buena parte de los primeros capítulos. Los meteoritos son el único material de esa época que podemos tener entre las manos, y por eso cada nuevo ejemplar se celebra con prudencia.
La historia de ALH84001, el otro veterano, sirve de advertencia. En 1996 un equipo anunció posibles indicios de vida en su interior y la comunidad científica tardó años en desmontar aquellos argumentos. El episodio dejó una lección que se aplica aquí: una roca extraordinaria exige confirmación independiente antes de reescribir nada.
Con Teghaza 001 hay margen para el escepticismo razonable. El artículo de Science es una caracterización inicial, no un mapa completo. Nadie sabrá nunca con certeza de qué punto de Marte salió: los 13 candidatos son compatibilidades, no una dirección postal. Y la edad se apoya en una técnica de datación reciente, aplicada por uno de los pocos laboratorios del mundo capacitados para hacerlo, de modo que la replicación por grupos independientes será la prueba de fuego. No obstante, la coincidencia entre la mineralogía de la piedra y lo que un orbitador fotografía desde arriba es un argumento difícil de ignorar.
El propio equipo lo dice sin adornos: solo han arañado la superficie. La muestra queda en parte intacta, precisamente porque el método apenas la consume, y ahora el resto de la comunidad puede volver sobre un material que hace cuatro años nadie sabía qué era. La siguiente meta no es otra roca del desierto, sino las muestras que el programa de retorno de Marte traiga algún día a la Tierra, aún sin calendario firme. Hasta entonces, este fragmento rosado del Sáhara seguirá siendo lo más parecido a tener un trozo de la corteza primitiva de otro planeta sobre una mesa de laboratorio.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Teghaza 001, un meteorito marciano de 800 gramos, formado hace más de 4.100 millones de años y alterado por agua subterránea en el Marte primitivo.
- Dónde: hallado en la llanura salada de Teghaza, en Malí, dentro del desierto del Sáhara; su origen en Marte se sitúa entre 13 regiones candidatas de las tierras altas del sur.
- Institución responsable: estudio financiado por la NASA y liderado por el Jet Propulsion Laboratory, con participación de Caltech y la Universidad de Nuevo México.
- Cuándo: hallazgo en 2022; caracterización publicada el 29 de octubre de 2026 en la revista Science.
- Impacto a futuro: abre una vía para reconstruir el ciclo del agua y la formación de la corteza en el Marte más antiguo, un capítulo sin registro rocoso accesible.




