Vivanta cierra toda su red de clínicas dentales hasta que Bruselas se pronuncie sobre su operación

El administrador concursal, FTI & Partners, activa una liquidación ordenada para preservar la liquidez después de que la oferta de Donte Group decayera tras dos prórrogas. La SEPI exige a Bruselas que se pronuncie sobre los 40 millones de la ayuda pública de 2022.

Vivanta ha cerrado desde este lunes toda su red de clínicas dentales, unas 130, tras caducar la oferta de Donte Group el 21 de octubre y a la espera del pronunciamiento de Bruselas sobre la ayuda pública de 40 millones.

La compañía, propiedad del Grupo Aestes, se ha quedado sin recursos. Fuentes conocedoras del proceso explican que los propietarios, junto al administrador concursal —un experto de FTI & Partners—, han activado un plan de contingencia que pasa por una liquidación ordenada: cerrar los establecimientos para preservar la caja. El concurso de acreedores sigue vivo. La actividad, de momento, no.

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El cierre que deja la caja en 26.125 euros

El escrito que el administrador concursal remitió al juzgado el pasado 5 de octubre no dejaba margen. En él se advertía de que, con los cobros previstos y la tesorería disponible, Vivanta podía sostener la actividad hasta la semana del 16 al 22 de octubre. Al cierre de esa semana, y una vez atendidos los pagos necesarios, la caja disponible sería de 26.125 euros.

El agujero llegaba justo después. La semana del 23 al 31 de octubre concentra el pago de las nóminas (2,30 millones de euros) y de las cotizaciones a la Seguridad Social (0,81 millones), lo que arroja un déficit de tesorería de 2,99 millones. Con ese cuadro, mantener las puertas abiertas dejó de ser una decisión de negocio.

Fue una decisión de caja. La liquidación ordenada permite atender primero los pagos imprescindibles y no comprometer más tesorería en una estructura que, con el concurso paralizado, no podía refinanciarse.

ConceptoCifra
Caja disponible al cierre de la semana del 16 al 22 de octubre26.125 euros
Nóminas de la semana del 23 al 31 de octubre2,30 millones de euros
Cotizaciones a la Seguridad Social0,81 millones de euros
Déficit de tesorería previsto2,99 millones de euros
Ayuda pública de la SEPI (2022)40 millones de euros

Qué contenía la oferta que caducó el 21 de octubre

Vivanta Bruselas

Donte Group, dueño de Vitaldent y controlado por Ontario Teachers’ Pension Plan Board (OTPP) a través de Orion Bidco, presentó una propuesta que contaba con el respaldo del administrador concursal. El perímetro era parcial: 61 clínicas de las aproximadamente 130 que integran el grupo y la subrogación de 656 contratos de los 1.335 empleados activos, con sustitución del equipo directivo.

Una oferta que salvaba 61 de 130 clínicas y 656 de 1.335 empleos no era un rescate: era la mejor liquidación disponible sobre la mesa.

El compromiso incluía atender los 30.000 tratamientos en curso o pendientes de toda la red, valorados en unos 36,9 millones, una financiación puente de hasta 16,5 millones y un pago en efectivo de 3,35 millones. Era la única propuesta viva.

El obstáculo nunca fue el precio. La SEPI se opuso a que la jueza autorizara la venta al entender que el cambio de dueño no exime de devolver los 40 millones concedidos en 2022 durante la pandemia. Instó a la magistrada a elevar la consulta a Bruselas: si la operación liberaba a Vivanta de ese pasivo, la Comisión debía autorizarlo para no declarar la ayuda contraria al derecho europeo. La jueza dio diez días. La oferta se prorrogó dos veces. Expiró.

Con el concurso suspendido a la espera de la respuesta comunitaria, ninguna de las partes pudo firmar en plazo y la red perdió el colchón de liquidez que la propuesta garantizaba. La paralización no cierra el proceso. Si la Comisión Europea autoriza la venta, se abre la puerta a nuevas ofertas por todo o parte del perímetro de Aestes, incluida una nueva de Donte Group si mantiene el interés.

Qué revela el caso para el sector dental español

El sector dental español lleva una década consolidándose a golpe de capital privado, y Vivanta es la cara menos amable de ese proceso. La cadena nació como Impress, creció comprando clínicas y acabó atrapada entre un balance con demasiado apalancamiento operativo y una estructura de costes fijos —alquileres, personal, tecnología— que no admite caídas bruscas de facturación. Cuando el flujo de caja se rompe, el tamaño de la red deja de ser una ventaja.

No es un caso aislado. La quiebra de Dentix en 2020 dejó miles de tratamientos sin terminar y anticipó el problema que ahora reaparece: el paciente paga por adelantado y el operador asume un compromiso plurianual que puede sobrevivir a la empresa. En odontología, la cartera de tratamientos en curso es un pasivo real. Aquí pesa: 30.000 pacientes y 36,9 millones de coste estimado, según el administrador concursal.

El contraste con los grandes operadores del sector —Vitaldent, Clínica Baviera— es de estructura de capital, no de modelo de negocio. La mayoría de los operadores del sector apunta a la consolidación como única vía para sostener márgenes. Quien tiene acceso a financiación absorbe un año malo; quien no lo tiene, liquida. La salida más probable pasa por trocear el perímetro y quedarse con lo rentable. Y el valor no está en los sillones ni en los equipos: está en los contratos de los profesionales y en los 30.000 tratamientos que alguien tendrá que asumir.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La respuesta de la Comisión Europea a la consulta judicial y el cierre de la semana del 23 al 31 de octubre, con 2,99 millones de déficit de tesorería previsto.
  • Reacción del valor: Vivanta no cotiza, así que no hay castigo en bolsa. El termómetro estará en los acreedores y en si Donte Group reactiva su oferta.
  • Precedente sectorial: La quiebra de Dentix en 2020 ya mostró el coste de dejar tratamientos a medias. La consolidación con capital privado no elimina ese riesgo.

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