ING y CaixaBank pugnan en la fase final de la venta de Cetelem, el negocio de crédito al consumo que BNP Paribas quiere traspasar en España, una operación que debe resolverse antes de Navidad y que reordena el mapa del consumo en la banca española.
Dos finalistas y un calendario que cierra antes de Navidad
El proceso lo abrió BNP Paribas después de que el acercamiento inicial de CaixaBank, antes del verano, no llegara a buen puerto. El banco francés encargó entonces el mandato a Goldman Sachs y llamó a la puerta de los grandes bancos que operan en España, además de sondear a entidades extranjeras con interés en entrar o reforzarse en el país. De la primera ronda de ofertas han salido dos nombres.
ING y CaixaBank están ya en la fase de tasación financiera —la debida diligencia que en la jerga del sector se conoce como due diligence— y remitirán sus pujas finales a BNP Paribas a mediados de noviembre. El objetivo declarado por el vendedor es tener un ganador antes de Navidad, de modo que la operación, si no se rompe, podría firmarse en el primer trimestre de 2027.
El punto de fricción no es el perímetro sino el precio. BNP Paribas aspira a obtener al menos 1.000 millones de euros, una cifra que considera alcanzable en un momento de valoraciones elevadas del sector financiero europeo. Los postores que han llegado a la fase definitiva trabajan con números muy distintos: el valor en libros ronda los 750 millones y un asesor cercano al proceso sitúa las ofertas razonables cerca de los 500 millones.
Ese mismo asesor advierte de un riesgo explícito: si las pujas se quedan muy por debajo de las expectativas, el banco galo puede plantearse cancelar la venta y reordenar el activo por su cuenta. La firma acumula varios ejercicios con pérdidas, un lastre que pesa tanto como el perímetro industrial a la hora de fijar el múltiplo.
La distancia entre los 1.000 millones que pide BNP y los 500 que ofrece el mercado define el verdadero pulso de la operación.
Qué dicen las cifras del balance de Cetelem
Las cuentas que manejan los candidatos proceden de la Asociación Española de Banca (AEB). Cetelem cerró el primer semestre de 2026 con un activo en España de 10.733 millones de euros y un pasivo de 9.971 millones, lo que deja un patrimonio neto contable próximo a los 760 millones. Esa cifra encaja con el valor en libros de 750 millones que se maneja en la puja.
| Magnitud | Cifra | Periodo |
|---|---|---|
| Resultado neto | –40,7 millones de euros | 2025 |
| Resultado neto | +23 millones de euros | 2024 |
| Margen de intereses | 366 millones de euros | 2025 |
| Ingresos por comisiones | 93 millones de euros | 2025 |
| Activo en España | 10.733 millones de euros | primer semestre de 2026 |
| Pasivo en España | 9.971 millones de euros | primer semestre de 2026 |

El problema está en la cuenta de resultados. En 2025 la firma registró unas pérdidas de 40,7 millones de euros, frente a un beneficio de 23 millones el ejercicio anterior, con un margen de intereses de 366 millones y 93 millones de ingresos por comisiones. La paradoja del negocio es evidente: presta a tipos de entre el 8% y el 13%, y remunera depósitos de entre 3 y 24 meses al 2,2%-3% , un diferencial amplio que no basta para cubrir costes, provisiones y morosidad.
El encaje estratégico: dos tesis de compra distintas
A ambos candidatos Cetelem les encaja, pero por motivos diferentes. No es un negocio que mueva la aguja de un gran balance —el activo apenas representa una fracción del de cualquiera de los dos compradores—, aunque sí sirve para redondear la posición en España. Para CaixaBank, el crédito al consumo figura entre las prioridades de su último plan estratégico, con una oferta que combina préstamos, tarjetas y depósitos.
- CaixaBank: refuerzo del consumo dentro de su hoja de ruta y de su cuota en un negocio que ya domina como líder minorista.
- ING: crecimiento en España con compras selectivas, después de la adquisición de Singular Bank antes del verano.
- BNP Paribas: salida casi completa del negocio minorista, con la vista puesta en banca de inversión, corporativa y gestión de activos.
- Comunicación: las fuentes de las entidades consultadas han declinado hacer comentarios sobre el proceso.
El caso de ING es distinto. El banco neerlandés ha colocado el mercado español en el centro de su estrategia y admite crecer mediante adquisiciones en segmentos concretos, como demostró con Singular Bank. Su modelo, sin red de oficinas, encaja mejor con un negocio de préstamos y tarjetas originado en canales digitales. CaixaBank, en cambio, arrastra una contradicción: su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, defendió en la última presentación de resultados un crecimiento orgánico, sin compras, y la mayoría de los analistas del sector considera que ese discurso no descarta una operación de este tamaño.
Análisis: una venta con el precio en discusión
El precedente inmediato lo tiene el propio BNP en España. En 2022 vendió su banca privada a Banca March; después compró el neobanco de Orange en España y Francia y lo integró bajo el paraguas de Cetelem, que ahora pone en el escaparate. La operación se lee también como un reordenamiento interno del grupo francés en un momento delicado para su país, con elecciones en 2027 y dudas sobre la deuda pública, y sigue la estela de Société Générale, que hace algo más de dos años reconfiguró su cúpula y su perímetro. En términos de valoración, pagar 1.000 millones por un negocio con pérdidas equivale a 1,4 veces el valor en libros; una horquilla de 500 a 600 millones, entre 0,65 y 0,8 veces, resulta mucho más defendible para un activo que no genera beneficio. Cualquier oferta por encima de 750 millones exige justificar el precio con sinergias de costes, no con el negocio actual.
El desenlace también depende del regulador. La operación requeriría, previsiblemente, el visto bueno de la CNMC, que analizaría el impacto en el mercado de crédito al consumo antes de autorizar la concentración. Si BNP cancela el proceso, el mapa del consumo en España seguirá en manos de Santander Consumer Finance, BBVA, Bankinter y la propia CaixaBank, con WiZink y Oney en el segmento de tarjetas. Si vende, el ganador compra cuota, cartera y una plataforma tecnológica ya montada. Queda la incógnita del precio.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La remisión de las pujas finales a BNP Paribas a mediados de noviembre y la designación del ganador antes de Navidad; cualquier retraso será señal de tensión en el precio.
- Reacción del valor: El mercado no descuenta una operación por encima de 750 millones, umbral que el vendedor considera mínimo para no cancelar el proceso.
- Precedente sectorial: La venta de la banca privada de BNP a Banca March en 2022 y la compra del neobanco de Orange marcan el patrón de entradas y salidas del grupo francés en España.




