El nuevo borrador del decreto de centros de datos dispara a Solaria un 7% en el Ibex. El Gobierno ha remitido al Consejo de Estado una versión revisada que rebaja del 80% al 60% la exigencia de energía renovable, y el mercado lo ha leído como un primer desagravio para los valores más castigados por la regulación. Merlin Properties acompaña con subidas de hasta el 3%. ACS, en cambio, apenas se mueve.
El texto introduce tres cambios respecto al borrador inicial, según el informe que los analistas de Jefferies han publicado esta mañana. El primero afecta al mix eléctrico: los centros de datos deberán cubrir el 60% de su consumo con renovables en lugar del 80% que fijaba la versión anterior, con una senda que asciende al 70% en 2029 y al 80% en 2032. Es un alivio real, no una enmienda menor.
El segundo ajuste amplía el plazo de elegibilidad de las instalaciones renovables asociadas, que pasa de 18 a 36 meses. Se duplica, por tanto, la ventana temporal para que un promotor acredite que la energía que alimenta su data center procede de una planta concreta. El tercero eleva el umbral de aplicación: el real decreto se aplicará a instalaciones de 10 MW o más de consumo frente al 1 MW del borrador inicial, lo que deja exentos a los centros pequeños orientados a pymes.
Los tres cambios van en la dirección que reclamaba la patronal del sector, aunque se quedan a medio camino. Los analistas de Renta 4 lo resumen con una idea que ha circulado hoy entre mesas: son ajustes positivos, pero aparentemente insuficientes. Su argumento es que la nueva versión no toca el principal factor de sobrecoste, la correlación horaria, que obliga a consumir en la misma franja en que se genera la energía renovable contratada.
Ahí está el nudo. Todo lo demás es cosmética regulatoria. El coste real para un promotor de centros de datos no está en el porcentaje de renovables comprometido, sino en la imposibilidad de casar producción y demanda hora a hora sin un almacenamiento que hoy sigue siendo caro y escaso.
El decreto ha dejado de ser una amenaza existencial para Solaria y Merlin, pero la correlación horaria sigue fijando el coste real del megavatio.
La provisionalidad es el otro factor. Jefferies subraya que el real decreto revisado sigue siendo un borrador y que puede sufrir nuevos cambios hasta su aprobación definitiva, prevista antes de las elecciones del 29 de noviembre. Quedan por tanto unas semanas de negociación en las que el texto puede endurecerse o relajarse según la presión de los distintos ministerios. El texto definitivo deberá publicarse además en el Boletín Oficial del Estado para despejar cualquier duda interpretativa.
Solaria, Merlin y ACS: tres velocidades en el Ibex
Las acciones de Solaria han llegado a subir más del 7% intradía, el mayor repunte del selectivo, y han liderado el volumen negociado durante buena parte de la mañana. La compañía es la más apalancada al negocio de la generación para centros de datos y arrastra, además, una elevada presencia de firmas bajistas en su capital. Esa combinación abre la puerta a un short squeeze: si el valor consolida el rebote, el cierre forzoso de posiciones cortas añadiría presión compradora sobre el precio.

Merlin Properties, mucho menos volátil, se anota subidas de hasta el 3%. La socimi ha convertido los centros de datos en uno de sus pilares de crecimiento y su cartera es la más expuesta del Ibex a la nueva norma. La lectura de Jefferies es explícitamente positiva para ella: España ha suavizado de forma considerable las reglas propuestas sobre consumo eléctrico. Los analistas de Renta 4 son más cautos. Recuerdan que los proyectos de Merlin superan con holgura el umbral de 10 MW, por lo que el cambio de perímetro no les beneficia, y que la mayor flexibilidad en antigüedad y porcentaje supone solo un ligero sesgo positivo que no incorporan hasta conocer el texto definitivo. Puede consultarse el detalle de su cartera en el portal de inversores de la socimi.
ACS es el tercer nombre de la ecuación y el que menos se mueve. Su apuesta por los data centers se canaliza a través de Turner, la filial estadounidense, de modo que un decreto que regula instalaciones en España apenas roza su cuenta de resultados. La constructora cotiza hoy la actualidad regulatoria española como un asunto ajeno.
Conviene poner las cifras en contexto. Solaria acumulaba una corrección relevante desde que trascendió el primer borrador, y el rebote de hoy recupera solo una parte de lo perdido. Merlin había aguantado mejor el castigo por su perfil más defensivo. El movimiento no es un cambio de tendencia: es la reacción a un texto que sigue sin convencer.
Análisis: la regulación como riesgo de cola en el Ibex energético
Hay un patrón que se repite cada vez que Madrid o Bruselas tocan la regulación energética. El mercado sobrerreacciona al primer borrador, castiga a los valores expuestos y luego matiza con cada filtración. Con el decreto de centros de datos ha ocurrido exactamente eso. La diferencia es que, esta vez, el castigo previo había dejado a Solaria en una posición vulnerable frente a los bajistas, lo que amplifica cualquier buena noticia. Y eso no es una señal de fortaleza estructural, sino de fragilidad en la composición del accionariado.
En mi lectura, el mercado está premiando un alivio táctico cuando el riesgo sigue siendo estratégico. La correlación horaria no es un detalle técnico: es el mecanismo que determina si un centro de datos español puede competir en coste energético con uno irlandés o alemán. Si el texto final la mantiene, la industria tendrá que dimensionar sus inversiones con un sobrecoste que ningún otro mercado de nuestro entorno impone con esa dureza. Tarde o temprano, eso se refleja en la ocupación de los proyectos de Merlin y en la demanda de PPAs de Solaria.
Ahí está la contradicción que el rebote de hoy esconde. El Gobierno quiere atraer inversión en centros de datos —España es el segundo mercado europeo en capacidad proyectada— y al mismo tiempo quiere que esa inversión sea verde casi por decreto. Los dos objetivos caben, pero no con la correlación horaria intacta y sin un parque de almacenamiento que hoy no existe a la escala necesaria. Los cambios remitidos al Consejo de Estado suavizan la forma, no el fondo.
Tampoco conviene olvidar el calendario. La aprobación definitiva antes del 29 de noviembre deja un margen mínimo para enmiendas sustanciales, y el resultado electoral puede reabrir el texto entero. Quien compre Solaria pensando que el decreto está resuelto está comprando un borrador, no una norma. Quien compre Merlin a estos precios debería exigir una valoración que descuente la correlación horaria; hoy no la hay.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: Solaria ha llegado a subir más del 7% intradía, el mayor repunte del Ibex, mientras Merlin se anotaba hasta un 3% y ACS permanecía prácticamente plano. El cierre dirá si el movimiento aguanta o se queda en un rebote de corto recorrido.
Clave técnica: El umbral de 10 MW del texto revisado deja fuera a los centros pequeños, pero no a la cartera de Merlin, cuyos proyectos lo superan con holgura. La ampliación del plazo de 18 a 36 meses es el único margen operativo que recoge el borrador.
Apunte macro: El calendario regulatorio manda: aprobación previsible antes del 29 de noviembre y una senda de renovables del 60% ahora, el 70% en 2029 y el 80% en 2032. Un endurecimiento de la correlación horaria encarecería el megavatio español frente a los mercados del norte de Europa, que no aplican esa rigidez.




