La campaña electoral para las elecciones del 29N será la primera en la que cualquier vídeo de Sánchez o Feijóo puede ser falso antes de que nadie lo confirme. Generar un clip verosímil se ha abaratado y simplificado hasta el punto de que se produce en minutos, y los propios partidos ya emplean estas herramientas en su propaganda: el vídeo de 51 segundos que el PP difundió el 22 de octubre en X, Instagram y TikTok, su pieza más vista hasta la fecha con casi dos millones de reproducciones, incluye un aviso que hay que buscar. Ni todo es deepfake ni todo es auténtico, y la sospecha permanente acaba por no servir para nada.
Lo que cualquiera puede hacer con un móvil, dos minutos y herramientas gratuitas como el complemento InVID-WeVerify, sin laboratorios ni programas de pago. Las listas de comprobación clásicas —manos, dientes, parpadeos— siguen valiendo como semáforo y no como veredicto, y conviene saber cuáles de esas señales han caducado ya. Además, el etiquetado mínimo que algunas formaciones colocan en sus propias piezas y el audio clonado, que no necesita una cara que se mueva mal.
3El aviso diminuto: los partidos ya usan IA en campaña y así lo etiquetan
El aviso está, pero hay que buscarlo. En el vídeo de 51 segundos que el PP difundió el 22 de octubre en X, Instagram y TikTok —su contenido más viral hasta la fecha, con casi dos millones de visualizaciones en 11 horas, 18.000 compartidos y más de 66.000 ‘me gusta’—, la advertencia de que las imágenes y las voces de Begoña Gómez, José Luis Ábalos, José Luis Rodríguez Zapatero, Santos Cerdán, Leire Díez y Montse Mínguez están generadas con inteligencia artificial aparece abajo del todo, en una frase en miniatura con tipografía diminuta y casi transparente que resulta imperceptible durante casi todo el metraje. ‘The Guardian’ puso el foco en ese mismo detalle al analizar el caso. Génova lo defiende como pieza satírica y sostiene que el origen artificial está identificado; la portavoz de campaña, Ester Muñoz, lo resumió como jugar «con las mismas armas». Vox, que publicó su propio montaje 24 horas después, ni siquiera incluyó advertencia en X ni en TikTok: solo en Instagram.
El detalle no es cosmético. Desde el 2 de agosto de 2026, el artículo 50 del Reglamento europeo de inteligencia artificial obliga a informar cuando se difunden imágenes, audios o vídeos manipulados que constituyan un ‘deepfake’, con un tratamiento específico para los contenidos satíricos, donde el aviso debe cumplirse de forma que no impida la presentación de la obra. De ahí el incentivo: una etiqueta técnica basta para invocar cumplimiento y, a la vez, blindarse tras la parodia. Leire Díez, una de las personas suplantadas, ha denunciado al PP y exige la retirada del vídeo por intromisión en el honor y suplantación de identidad digital, mientras el PSOE estudia vías judiciales y administrativas. Ada Colau ha pedido por carta a Sánchez, Feijóo y Abascal un compromiso contra la IA «vejatoria». Con la campaña arrancando el 13 de noviembre y las urnas el 29, el pequeño texto se ha convertido en el sello que legitima la propaganda.



