La primera campaña electoral de los ‘Deepfakes’: cómo detectar si ese vídeo de Sánchez o Feijóo ha sido creado con IA

La campaña electoral para las elecciones del 29N será la primera en la que cualquier vídeo de Sánchez o Feijóo puede ser falso antes de que nadie lo confirme. Generar un clip verosímil se ha abaratado y simplificado hasta el punto de que se produce en minutos, y los propios partidos ya emplean estas herramientas en su propaganda: el vídeo de 51 segundos que el PP difundió el 22 de octubre en X, Instagram y TikTok, su pieza más vista hasta la fecha con casi dos millones de reproducciones, incluye un aviso que hay que buscar. Ni todo es deepfake ni todo es auténtico, y la sospecha permanente acaba por no servir para nada.

Lo que cualquiera puede hacer con un móvil, dos minutos y herramientas gratuitas como el complemento InVID-WeVerify, sin laboratorios ni programas de pago. Las listas de comprobación clásicas —manos, dientes, parpadeos— siguen valiendo como semáforo y no como veredicto, y conviene saber cuáles de esas señales han caducado ya. Además, el etiquetado mínimo que algunas formaciones colocan en sus propias piezas y el audio clonado, que no necesita una cara que se mueva mal.

Publicidad

2
Metadatos, búsqueda inversa y credenciales de contenido: verificar un vídeo en dos minutos

Superficies de vidrio abstractas que reflejan texto digital crean una atmósfera tecnológica misteriosa.
Foto de Google DeepMind en Pexels

El reto de los dos minutos se resuelve con dos herramientas gratuitas. El complemento InVID-WeVerify, desarrollado por el laboratorio de la AFP en proyectos europeos y con unos 100.000 usuarios solo en Chrome, permite trocear el vídeo en fotogramas clave, leer los metadatos del archivo MP4 —fecha, dispositivo, software de edición— y lanzar una búsqueda inversa de cada fotograma en Google, Yandex, Bing o TinEye. Ahí se ve si el clip ya existía antes en otra cuenta o si solo vive en los perfiles oficiales del partido. La segunda capa son las credenciales de contenido del estándar C2PA, un manifiesto firmado criptográficamente dentro del archivo que registra quién lo creó, con qué herramienta y qué ediciones acumuló: si alguien altera los píxeles, la firma se rompe. Hay validadores como ContentLens o el Origin Verify de IPTC, y Google ya comprueba C2PA y su marca de agua SynthID en Gemini, con el despliegue en Search y Chrome en marcha.

El límite es justo lo que hace este elemento imprescindible. Las plataformas recomprimen cada vídeo al subirlo: Instagram, Facebook, X y YouTube borran de los archivos que sirven los manifiestos C2PA —solo LinkedIn los muestra como tales y TikTok ha anunciado que volverá a adjuntarlos—, así que la credencial del archivo original suele haber desaparecido cuando llega al móvil del votante. De ahí el peso de las marcas de agua invisibles y las huellas que resisten recortes y recompresiones, como SynthID, cuya verificación acumula unos 50 millones de usos. Y de ahí la advertencia que conviene repetir: que no haya credencial no demuestra que el vídeo sea falso. Los detectores automáticos —el del complemento puntúa de 0 a 1 la probabilidad de rostro manipulado— pierden fiabilidad cuanto más ha circulado un archivo. Con el aviso de «generado con IA» del vídeo del PP reducido a una letra diminuta y casi transparente, los metadatos y la búsqueda inversa son lo que separa una parodia de un bulo en plena precampaña del 29-N.


Publicidad