El token $TRUMP cotiza en 1,63 dólares, un 97,80% por debajo de su máximo histórico de 74,47 dólares. El dato, publicado este 26 de octubre por DiarioBitcoin, confirma el tercer mes consecutivo de deterioro para el memecoin vinculado a Donald Trump.
Un memecoin es una criptomoneda que nace de un chiste, una figura pública o una comunidad de internet y que no respalda su precio con ingresos, clientes ni flujo de caja. Vale mientras alguien esté dispuesto a pagar por él, y eso explica tanto sus subidas verticales como sus desplomes sin red. La definición clásica de memecoin insiste en lo mismo: es un activo de atención, no de producción.
La magnitud del correctivo se ve mejor en perspectiva. En los últimos 30 días el token acumula una pérdida del 21,11%, su capitalización ronda los 462,12 millones de dólares y su volumen diario se ha quedado en 227,72 millones, un 22,65% por debajo del promedio de las últimas cuatro semanas. Menos dinero moviéndose, precios más bajos y ninguna noticia nueva que explique el último tramo de la caída.
De 74,47 dólares a 1,63: el desplome en cifras
El máximo histórico quedó registrado el 19 de enero de 2025, en el fin de semana previo a la toma de posesión presidencial. Desde entonces, el precio ha perforado todos los niveles intermedios: la media móvil de 5 sesiones (1,68), la de 7 (1,72), la de 15 (1,78), la de 30 (1,89), la de 90 (1,92) y la de 200 (1,99). Que el precio esté por debajo de todas ellas, de la más corta a la más larga, describe una tendencia bajista consolidada, no un bache puntual.
Las medias móviles son simplemente el precio medio de un activo en un periodo determinado; sirven para ver si la dirección dominante es de subida o de bajada. Cuando la cotización se sitúa por debajo de todas, los rebotes suelen quedarse cortos porque cada recuperación se topa con una referencia que actúa como techo. Eso es lo que está pasando aquí.
El volumen tampoco ayuda. Los 227,72 millones de dólares negociados hoy contrastan con los 294,40 millones de media mensual, y la rotación de volumen sobre capitalización cae al 49,28% frente al 63,71% habitual. Menos participación significa menos compradores dispuestos a sostener el precio en cada rebote.
Un token que ha perdido el 97,8% de su valor no está corrigiendo: está descontando la posibilidad de que nunca vuelva a haber un motivo serio para comprarlo.
En cuanto al suministro, los datos que maneja el sector proceden de plataformas distintas y no encajan del todo. DeFiLlama reporta 281,87 millones de tokens en circulación al 25 de octubre de 2026, mientras que la asignación total declarada asciende a 1.000 millones. Es decir, en torno al 72% del total pendría estar todavía sin liberar, una cifra que puede consultarse en el panel de datos on-chain de DeFiLlama y que conviene vigilar porque cada liberación añade monedas disponibles al mercado.
Qué dicen los indicadores y qué no puede saber nadie
El índice de fuerza relativa (RSI, una escala de 0 a 100 que mide la intensidad de las subidas y bajadas recientes) marca 34,7. Está débil, pero por encima del umbral de 30 que el sector usa para hablar de sobreventa. El estocástico, un indicador parecido que compara el precio con su rango de las últimas sesiones, se hunde hasta 6,7, una lectura muy deprimida que deja la puerta abierta a un respiro técnico de corto plazo.

El MACD, que mide la distancia entre dos medias móviles y sirve para detectar cambios de impulso, sigue en terreno negativo. El precio se sitúa además un 0,68% por debajo del VWAP intradía (1,65 dólares), referencia que resume el precio medio ponderado por volumen de la jornada. Y la volatilidad es alta: el ATR de 14 sesiones alcanza 0,103 dólares, un 6,3% del precio, lo que anticipa movimientos amplios en cualquier dirección.
Los niveles que el mercado está mirando son claros. El soporte inmediato está en 1,63 y el siguiente escalón en 1,61, el mínimo de la sesión anterior. Por arriba, la primera resistencia se concentra entre 1,65 y 1,68; después aparecen 1,72 (media de 7 sesiones) y 1,81 (retroceso de Fibonacci del 78,6% en 90 días), ya como zonas de prueba más exigentes. Recuperar 1,89 en la media de 30 sesiones mejoraría la lectura de medio plazo.
La recomendación técnica mayoritaria en estos momentos es aguantar: ni comprar con convicción ni vender tarde aprovechando un posible rebote de alivio. No es un consejo de inversión, es la descripción de un consenso que se apoya en tres señales de cautela y una sola de agotamiento vendedor. Ningún dato disponible identifica un catalizador nuevo que explique las últimas 72 horas, más allá de la caída del 6,87% registrada el 24 de octubre.
La resaca de las memecoins políticas: precedentes que conviene recordar
Este patrón ya lo hemos visto. El token salió al mercado en enero de 2025, coincidiendo con el regreso de Trump a la Casa Blanca, y alcanzó su pico en cuestión de horas: 74,47 dólares. Luego llegó el silencio informativo, después las liberaciones de tokens y, por último, la indiferencia. Tres años después, el precio es un 97,8% inferior y la comunidad que lo sostenía se ha reducido a los que esperan un milagro o a los que no han querido asumir la pérdida.
Las memecoins con respaldo de figuras públicas comparten un perfil de riesgo muy concreto: máximo de atención en el lanzamiento, liquidez que se marcha con la misma velocidad con la que llega y un calendario de desbloqueos que presiona el precio a la baja durante años. El caso del token argentino LIBRA, en febrero de 2025, dejó una lección parecida: cuando el precio depende del entusiasmo, el entusiasmo se agota antes que el suministro.
Hay además un riesgo estructural que no se mide en los gráficos. Que un activo financiero lleve el nombre de un cargo público abre la puerta a escrutinios regulatorios por conflicto de interés, publicidad engañosa o transparencia en la divulgación. No hay, con los datos disponibles, ninguna investigación abierta que explique el movimiento de hoy, pero esa incertidumbre debería incorporarse al precio como un descuento permanente, no como una anécdota.
La pregunta que queda en el aire es sencilla: qué tendría que pasar para que el token dejara de caer. La respuesta técnica es concreta, recuperar 1,68 con volumen creciente y un MACD que gire al alza. La respuesta de fondo es más incómoda, porque depende de algo que ninguna media móvil puede anticipar: que alguien vuelva a tener un motivo para comprar. Mientras eso no ocurra, el gráfico seguirá diciendo lo mismo cada mañana.




