La reelección de Lula da Silva en Brasil cuesta a Telefónica un 7,23% en la primera hora de cotización. Los títulos de la operadora caían hasta los 3,17 euros en torno a las diez de la mañana, mientras que Santander cedía un 4,6% y se situaba en 10,98 euros. La exposición brasileña de la teleco y del banco ha ordenado la sesión madrileña de arriba abajo.
El mandatario brasileño ganó este domingo 25 de octubre la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y fue reelegido para un nuevo mandato al frente del país. Lo hizo superando por la mínima al candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro, que había sido el más votado en la primera ronda. Las plazas europeas con intereses en la región descontaron de inmediato un escenario de mayor gasto público y más presencia del Estado en los sectores regulados.
La razón de que dos pesos pesados del IBEX 35 sufran a la vez está en el balance. Telefónica opera en Brasil con la marca Vivo y Santander tiene allí su principal filial fuera de Europa, el quinto mayor banco comercial del país por volumen de activos. Ninguna de las dos compañías depende del ciclo político para facturar. Las dos dependen del marco regulatorio que ese ciclo político decide.
Vivo y Santander Brasil crecen a doble dígito antes del ruido político
Los números que Vivo presentó al regulador brasileño no explican una caída del 7%. 2.833,6 millones de reales de beneficio neto en el primer semestre de 2026, equivalentes a unos 486 millones de euros al cambio actual. La cifra representa un alza interanual del 17,9% y supone el mayor avance en un primer semestre de los últimos tres años, según las cuentas remitidas por la compañía y publicadas por el Banco Central do Brasil.
En el segundo trimestre la filial mantuvo la misma pendiente: 1.600 millones de reales de beneficio neto, unos 275 millones de euros, con un crecimiento del 17% interanual. Telefónica no está perdiendo cuota en el mercado que más castiga su acción. Está creciendo allí donde el mercado castiga.
El mercado no está descontando los resultados de Vivo, que avanzan un 17,9%, sino el marco regulatorio que llegará después de la victoria de Lula.
Santander Brasil tampoco trae malas noticias operativas. La filial registró un beneficio neto ordinario de 1.093 millones de euros en el primer semestre de 2026, un 4,8% más a tipo de cambio constante y un 9,7% más en términos corrientes. El banco cántabro es el más expuesto de la banca española a la región y su cotización lo refleja antes que su cuenta de resultados.
JPMorgan mueve ficha y suma una segunda rebaja al castigo político

A la variable política se le añadió este lunes una segunda capa. JPMorgan emitió una doble rebaja sobre Telefónica —recomendación y precio objetivo— con tres argumentos: el nivel de deuda del grupo, la falta de consolidación en el mercado europeo de telecomunicaciones y el esfuerzo inversor en inteligencia artificial que el sector afronta sin visibilidad clara de retorno. La nota llegó en la misma sesión en la que el mercado descontaba el resultado brasileño, y el efecto combinado explica la magnitud del movimiento.
Conviene separar ambos golpes. La mitad política es reversible: un gobierno no cambia el valor de una red de fibra ni la base de clientes de una filial. La mitad analítica tarda más en revertirse, porque afecta al coste de financiación y a la valoración que los fondos institucionales asignan al conjunto del grupo. Los 3,17 euros de esta mañana son el precio de la suma de las dos, y cualquier lectura que ignore una de ellas se queda corta.
La contradicción que el consenso lleva meses sin resolver
Brasil es una plaza donde la prima política se paga antes de leer un balance. La expectativa de un giro de gobierno en 2018 disparó la bolsa brasileña y el ciclo se invirtió después: quien compró con el titular vendió con la cuenta de resultados. La reacción de esta mañana repite el patrón. Se descuenta primero y se analiza más tarde.
En mi lectura, el problema de Telefónica no es Lula. Es que el grupo lleva años cotizando con descuento frente a sus comparables europeos porque arrastra dos exposiciones que el mercado penaliza a la vez: la brasileña, con riesgo regulatorio y de tipo de cambio, y la europea, con un mercado fragmentado donde la consolidación no llega. JPMorgan no descubre nada nuevo con su doble rebaja. Ordena lo que ya estaba sobre la mesa y le pone fecha de caducidad al optimismo.
La contradicción es evidente. Vivo gana un 17,9% más en el primer semestre, el mejor arranque de año en tres ejercicios, y su matriz pierde un 7% en una sola sesión. Ninguna tesis fundamental sostiene esa brecha. Solo la política y el coste del capital. Un real más débil recorta el beneficio que la filial aporta al consolidado en euros, y eso sí es un riesgo verificable que el mercado empieza a meter en el precio ahora que el calendario electoral ha dejado de ser una incógnita.
El otro riesgo tiene que ver con la consolidación. Si Bruselas no desbloquea fusiones en telecomunicaciones europeas, Telefónica seguirá compitiendo en mercados de cuatro operadores por país, con márgenes a la baja y una inversión en redes que no se amortiza al ritmo que exige el accionista. La inteligencia artificial añade capex sin añadir ingresos todavía. En ese contexto, cada rebaja de precio objetivo encuentra terreno abonado, y la de este lunes lo ha encontrado en el peor día posible.
La condición que hay que vigilar es doble: que Vivo mantenga el ritmo de doble dígito en la presentación de resultados del tercer trimestre, ya en noviembre de 2026, y que el nuevo gobierno brasileño no toque las condiciones de las concesiones ni la fiscalidad del sector. Si ambas se cumplen, el desplome de hoy se habrá quedado en un susto de lunes. Si falla la primera, el mercado tendrá razones para revisar el conjunto del grupo y no solo la filial, y ahí el margen de maniobra de la dirección se estrecha. Los hechos relevantes remitidos a la CNMV darán la primera pista sobre el calendario y las guías que maneja la compañía para el cierre del ejercicio.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: Telefónica cedía un 7,23% hasta los 3,17 euros a media mañana del 26 de octubre, mientras Santander retrocedía un 4,6% hasta los 10,98 euros. Ambos valores figuran entre los más castigados del IBEX 35 en la sesión.
Clave técnica: La pérdida de la referencia de los 3,20 euros deja el valor apoyado en zona de mínimos y con el indicador de fuerza relativa entrando en sobreventa tras un 7,23% intradía. Cualquier rebote necesita volumen y digestión del ruido brasileño, no titulares.
Apunte macro: El castigo no es homogéneo: 7,23 puntos para la teleco frente a 4,6 para el banco, pese a que Santander Brasil es el quinto mayor banco comercial del país y su filial gana un 9,7% más en términos corrientes. Esa brecha mide el peso real de la nota de JPMorgan en el precio.



