El precio de la luz se dispara este lunes 26 de octubre hasta los 300 euros por megavatio hora en el tramo de 20.00 a 21.00, la hora más cara del día. El pool se instala en 196,86 euros/MWh, un 75,96% por encima de los 111,88 del domingo según los datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE), mientras que TarifaLuzHora cifra el salto en el 81,69%. Solo cuatro horas quedan por debajo de los 60 euros.
Del respiro de las 14.00 al pico de las 20.00
La jornada dibuja un perfil muy desigual. El tramo más barato llega entre las 14.00 y las 15.00, cuando el pool cae a 56,54 euros/MWh, el único momento del día en el que encender la lavadora sale verdaderamente a cuenta. A partir de ahí, la escalada es progresiva hasta el pico nocturno: de 20.00 a 21.00 el megavatio hora se paga a 300 euros, más de cinco veces el mínimo del día. La diferencia entre ambos extremos es de 243 euros por megavatio hora.
Entre esos dos extremos, la curva diaria deja solo cuatro horas por debajo de los 60 euros/MWh, según los registros que publica TarifaLuzHora. El resto del día se mueve en horquillas que obligan a programar lavadoras y lavavajillas con precisión de relojero si el objetivo es rascar euros de la factura. La ventana de las dos de la tarde se convierte, un lunes más, en la única tregua real para el consumidor doméstico.
La media de 196,86 euros supone un salto del 75,96% frente a los 111,88 del domingo, día tradicionalmente más barato por la menor demanda industrial. La comparación con el conjunto de la semana anterior confirma una tendencia al alza que no es nueva: el precio medio mayorista de septiembre se cerró en 143 euros/MWh, el nivel mensual más alto desde febrero de 2023. Y octubre no ha corregido la inercia.
Del gas al recibo: la cadena que explica el repunte
El origen del encarecimiento no está en la generación renovable, que sigue cubriendo buena parte de la demanda en las horas centrales. Está en el gas. El Banco de España documenta un repunte del precio del gas natural en los mercados europeos durante 2026 como consecuencia de la inestabilidad en Oriente Próximo, con un traslado desigual al mercado eléctrico español. La interrupción de rutas marítimas a finales de febrero elevó la materia prima en el Mibgas desde unos 30 euros/MWh hasta superar los 50 en marzo. En septiembre, la referencia ya escalaba a 78 euros/MWh.
El gas ha pasado de 30 a 78 euros/MWh desde marzo; cada salto de 10 euros en el Mibgas añade 15 al pool en verano.
En primavera, el peso de la fotovoltaica y la eólica amortiguó el golpe. En verano, la menor aportación solar y el aumento de la demanda obligaron a tirar de los ciclos combinados, y ahí el gas manda. El propio organismo calcula la sensibilidad: un aumento de 10 euros/MWh en el precio del gas eleva el precio mayorista de la electricidad en unos 15 euros/MWh en verano, el doble que en primavera. Para el cuarto trimestre, los mercados de futuros anticipan 141,4 euros/MWh de electricidad y 74,2 euros/MWh de gas.
El PVPC amortigua el golpe con su cesta de futuros, pero no lo elimina: el recibo llegará más tarde y con la misma factura al final.
El impacto en el recibo doméstico no es inmediato ni lineal. El PVPC toma un 40% de su precio del mercado diario y el 60% restante de una cesta de precios negociados a futuro, un diseño que suaviza la volatilidad del pool pero no la elimina. A ese cóctel se suman otros costes, entre ellos los asociados a la operación reforzada que Red Eléctrica mantiene desde el apagón del año pasado.
Quien tiene contrato a precio fijo respira de momento. Su tarifa no cambia mientras dure el contrato pactado, aunque el riesgo aparece en la renovación si la comercializadora decide trasladar el encarecimiento. Según los últimos datos de la CNMC, el 27,4% de los consumidores está en PVPC y un 37,4% de los hogares tiene una tarifa plana con el mismo precio a todas horas. El resto queda más expuesto a la volatilidad si su contrato está referenciado al mercado.

El gas manda y la política tarifaria llega tarde
El episodio del lunes no es un accidente meteorológico ni una avería puntual. Es la consecuencia previsible de un sistema que ha trasladado al consumidor la volatilidad de un combustible fósil que Europa sigue importando en cantidades récord. La paradoja es conocida: España presume de un mix eléctrico con más del 50% de renovables en el cómputo anual, pero cuando la solar se apaga al atardecer y la demanda se concentra, el precio lo fija el ciclo combinado.
El operador del mercado publica cada día el resultado de esa subasta marginalista, y la mecánica no ha cambiado desde hace dos décadas. El riesgo evidente es que la asimetría entre primavera y verano se cronifique si los futuros de gas no bajan de 74 euros/MWh en el cuarto trimestre, como anticipan los mercados. El consumidor con PVPC pagará la diferencia con retraso, pero la pagará. Y el que esté en el mercado libre, cuando renueve.
La lectura de fondo tampoco es nueva. El Banco de España vincula el repunte del gas a la inestabilidad en Oriente Próximo y a la interrupción de rutas marítimas, dos factores que no dependen de la política energética española pero que acaban en la factura del consumidor. La autonomía estratégica que reclama el discurso público choca con una realidad física: el gas se compra donde se puede, y en 2026 se compra más caro.
La otra cara de la moneda es la política tarifaria. El diseño del PVPC, con su 40/60 entre mercado diario y futuros, amortigua el golpe a cambio de hacerlo más difícil de leer para el ciudadano. Un hogar que ve el pool a 300 euros no entiende por qué su factura no se multiplica por cinco. La brecha entre el titular y el recibo real es un problema de comunicación, pero también de confianza en el sistema. Y la confianza es el activo más caro de todos.
El calendario inmediato ofrece una referencia útil. La publicación de los precios del pool para el martes 27 y el resto de la semana permitirá comprobar si el pico del lunes es un episodio aislado o el inicio de una escalada sostenida. Las previsiones de futuros apuntan a lo segundo. Los hogares que puedan desplazar consumo a la franja de 14.00 a 15.00 tienen margen para ahorrar; los que no, se enfrentarán a una factura de otoño más amarga de lo habitual.





