Tom Lee recorta a la mitad su precio de Ethereum 2026 y augura ‘movimientos monstruosos’

El presidente de BitMine sitúa el ether por encima de 5.000 dólares a cierre de año, la mitad del objetivo de 10.000 que él mismo calificó de conservador hace un mes. Mantiene que el token está infravalorado.

El ether ha vuelto al centro de las quinielas, y no por un rally. Tom Lee, presidente de BitMine Immersion Technologies y cofundador y responsable de investigación de Fundstrat, ha rebajado a la mitad su objetivo de precio de Ethereum de cara al cierre de 2026. Lo situó este viernes en 5.000 dólares por token, frente a los 10.000 que él mismo calificó de ‘conservadores’ hace apenas un mes.

El anuncio llegó en Token 2049, el congreso de referencia del ecosistema cripto que se celebra en Singapur, ante una audiencia de inversores, desarrolladores y gestores de fondos. Pese al recorte, Lee insistió en que el mercado ‘no es lo suficientemente alcista’ y anticipó lo que describió como ‘movimientos monstruosos’ en el precio de los criptoactivos durante los próximos meses.

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El objetivo de 5.000 dólares no viaja solo. Lee lo ató al comportamiento de Bitcoin: si la mayor criptomoneda por capitalización alcanza los 100.000 dólares, argumentó, el ether debería cotizar alrededor de 7.500 dólares. En su modelo, el destino de Ethereum depende de que el BTC mantenga el impulso.

El ajuste tampoco se queda en el corto plazo. Su previsión de ciclo, la que mira a varios años vista, también bajó: donde hace poco ilustraba un escenario de 62.000 dólares por token, ahora habla de ‘25.000 o 50.000 dólares con facilidad’. La cifra sigue siendo altísima respecto al precio actual, pero confirma una moderación clara de las expectativas.

A pesar del tijeretazo, Lee mantiene el diagnóstico de fondo: sostiene que el ether está ‘masivamente infravalorado’ tras años de cotización lateral. Su tesis es que cuanto más tiempo pasa un activo acumulando base sin moverse, más explosiva suele ser la ruptura posterior.

Tom Lee lleva meses defendiendo que el ether está barato. Su propio recorte de objetivos revela que hasta los más alcistas están midiendo cada palabra.

Los datos de dominancia —el peso de cada criptomoneda sobre el valor total del mercado— cuentan otra historia. La de Bitcoin ronda el 57,5%, mientras la de Ethereum se queda cerca del 10,5%. En las últimas 24 horas el ether apenas se ha movido, y el sentimiento minorista en plataformas como Stocktwits sigue anclado en terreno bajista.

Por qué Tom Lee cree que este ciclo es distinto

Lee argumenta que esta vez hay un actor nuevo en la mesa. Las subidas anteriores se apoyaron en dinero minorista, primero a través de las ofertas iniciales de monedas y después del auge de los tokens no fungibles. Ahora, dice, son las instituciones las que están construyendo productos reales sobre las cadenas de bloques.

Es ahí donde entra BitMine, la compañía que preside y que acumula ether en su balance como reserva de tesorería, un modelo que en el sector se conoce como tesorería corporativa de criptoactivos. Lee justifica la apuesta por la base de desarrolladores de Ethereum y por su historial sin caídas prolongadas de la red, dos argumentos que repite cada vez que le preguntan por qué su empresa no acumula otra moneda.

También lanzó un aviso a la banca tradicional: las entidades que no construyan una estrategia cripto, dijo, corren el riesgo de convertirse en ‘los National Cash Register y los Microwave Communications de esta era’, en referencia a dos compañías que, según su lectura, no supieron adaptarse a tiempo a cambios tecnológicos decisivos.

Tom Lee ethereum

El doble sombrero de Tom Lee y el riesgo de fiarse de un solo gurú

Conviene mirar este tipo de predicciones con la distancia justa. Tom Lee no es un observador neutral: preside una empresa cotizada cuyo valor depende, en buena medida, de que el ether suba. Ese doble sombrero —analista y directivo de un vehículo de inversión en ETH— no invalida sus argumentos, pero sí obliga a leerlos sabiendo de dónde vienen.

La historia reciente de Ethereum está llena de pronósticos que envejecieron mal. Tras The Merge, la transición de Ethereum a un sistema de validación por prueba de participación que se completó en septiembre de 2022 y que redujo su consumo energético más de un 99%, muchos analistas esperaban una subida inmediata que nunca llegó. Algo parecido ocurrió con la aprobación de los ETFs spot de ether en julio de 2024, que tardaron meses en traducirse en entradas de capital sostenidas.

Lo que sí ha cambiado respecto a ciclos anteriores es la estructura del mercado. El ether cada vez está más repartido entre productos regulados, protocolos de staking (mecanismo por el que se bloquean 32 ETH para validar la red a cambio de recompensas) y tesorerías corporativas como la de BitMine. Esa mayor institucionalización puede dar soporte al precio, pero también lo hace más sensible a los movimientos de unos pocos actores muy grandes.

La pregunta que queda en el aire no es si Lee acierta con los 5.000 dólares, sino quién tiene razón sobre el reloj. Si el ciclo institucional que él describe tarda más de lo previsto, el ether seguirá atrapado, en el rango lateral que lleva meses recorriendo. Y si se acelera, su propio recorte de objetivos podría quedar, otra vez, desfasado.


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