Precio de la luz encadena 48 días por encima de los 100 € y tensiona la factura

El mercado mayorista se mantiene por encima del umbral que dispara la factura de los hogares con tarifa regulada. La electricidad vuelve a presionar el índice de precios en un otoño con menos agua y más gas.

El precio de la luz encadena 48 jornadas consecutivas por encima de los 100 euros por megavatio hora. El mercado mayorista repunta casi un 9% y devuelve al primer plano una factura que llevaba semanas fuera del foco.

El mercado mayorista suma 48 días sin bajar de los 100 euros

La racha se extiende ya más de mes y medio sin una sola excepción. Lo relevante no es el pico de una hora concreta, sino la persistencia: el precio diario del mercado mayorista no ha vuelto a perforar el umbral de los 100 euros/MWh, y eso cambia la aritmética del recibo mucho más de lo que sugiere el titular de una sola jornada.

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El mecanismo sigue siendo el mismo desde hace dos décadas. El precio lo fija la tecnología más cara que resulta necesaria para cubrir la demanda de cada hora, y en buena parte de las horas punta esa tecnología continúa siendo el ciclo combinado de gas. A eso se añade la estacionalidad: con menos horas de sol y una hidráulica pendiente de que lleguen las lluvias, la fotovoltaica que abarata el mediodía pierde peso en la media diaria.

También el calendario horario deja ver el efecto. Para la jornada del lunes 12 de octubre, los horarios que manejan las comercializadoras dibujan una decena de horas por encima de los 200 euros/MWh, y algunos medios del sector sitúan los máximos de la semana por encima de los 234 euros/MWh. Para quien paga el precio del mercado casi hora a hora, la diferencia entre una franja y otra se estrecha hasta casi desaparecer.

De la subasta al recibo: dónde se nota el repunte

Conviene separar las dos mitades del recibo. Los peajes y cargos, la parte regulada, no se mueven con el mercado mayorista, y ese es el motivo por el que un repunte del 9% en el pool no se traduce en un 9% en la factura final. Lo que sí responde a cada subasta horaria es la parte de energía. Ahí el consumidor nota la diferencia entre una semana mala y casi dos meses instalados en el mismo nivel.

Cuarenta y ocho días por encima del umbral significan que el problema ya no es el pico de una tarde, sino el suelo del mercado.

El impacto tampoco es igual para todos. Los hogares acogidos al PVPC trasladan el precio mayorista casi en tiempo real, mientras que quienes tienen tarifa fija a precio cerrado están cubiertos hasta que su contrato venza. La tensión aparece en la renovación, y aparece antes en los contratos indexados del comercio y la hostelería que en el recibo doméstico.

Hay también una lectura macro. La electricidad pesa en la parte más volátil del índice de precios y su comportamiento condiciona la foto que el INE publica cada mes. Un mercado instalado en los tres dígitos durante semanas frena la desescalada del índice general y vuelve a colocar la energía en el centro del debate sobre la inflación.

En la industria electrointensiva —siderurgia, química, papel, y cemento— la electricidad es una variable de competitividad frente a plantas alemanas o francesas que compran a precios distintos. Ahí no se discute el recibo de un mes: se discute la inversión del ejercicio siguiente.

Hay un matiz que conviene no perder de vista. La comparación con los años más duros de la crisis energética sigue saliendo favorable: según los registros del operador del mercado, en varios meses de 2022 la media mensual superó los 200 euros/MWh. El problema ahora es otro. Entonces había una guerra y un tope al gas; hoy no hay ni lo uno ni lo otro, y el precio se sostiene solo.

precio electricidad hoy

Un suelo de 100 euros que reabre el debate energético

Lo he señalado antes en estas páginas y conviene repetirlo. El sistema marginalista hace que el precio de la luz dependa del gas aunque la mitad de la generación sea renovable, y ese diseño sigue sin tocarse. La excepción ibérica, que topó el precio del gas entre 2022 y 2023, forma ya parte del archivo. La interconexión con Francia, en torno al 3% de la capacidad de generación y muy lejos del 15% que Bruselas se ha marcado para 2030, sigue siendo demasiado estrecha como para importar precios más baratos cuando más falta hacen.

El riesgo inmediato no es un récord puntual, sino que el mercado asuma los tres dígitos como normal. Cada semana de estabilidad en ese nivel normaliza decisiones —contratos, inversiones, presupuestos familiares— que después cuesta revertir. La contradicción es evidente: las renovables siguen abaratando el mediodía y el consumidor no lo nota, porque su gasto se concentra justo cuando ya no hay sol.

Habrá señales concretas en las próximas semanas. El operador del mercado publica cada día los precios de las 24 horas siguientes, y ahí se verá si la racha se rompe con más viento y más agua o si el otoño consolida un suelo que nadie esperaba sostener durante casi dos meses. El IPC de octubre, que el INE publicará a mediados de noviembre, dará la medida de cuánto de esta tensión ha llegado ya al bolsillo.


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