Iberdrola supera los 46.000 MW renovables y dispara un 5,8% la electricidad distribuida

El grupo añade 2.352 MW de capacidad en el trimestre, con la eólica marina y las baterías como tecnologías más dinámicas. La integración de la distribuidora de Mánchester explica buena parte del salto británico.

Iberdrola ya opera más de 46.000 megavatios renovables y distribuyó 206.947 GWh hasta septiembre. La cifra equivale a un 5,8% más que en el mismo periodo de 2025 y confirma la aceleración de la demanda eléctrica en los mercados donde opera el grupo. El desglose por países explica por qué el dato importa más de lo que parece.

La electricidad distribuida es el termómetro más honesto de una utility: mide la energía que llega de verdad a hogares, fábricas y oficinas. En el caso de Iberdrola, ese termómetro marca una subida del 22,8% en el Reino Unido, impulsada por la mayor demanda industrial y por la integración de la distribuidora de Mánchester. Sin ese efecto, el crecimiento global habría sido notablemente inferior. El balance completo puede consultarse en la web corporativa de la compañía.

Publicidad

La capacidad instalada sube a 57.205 MW, con la solar y las baterías al frente

La capacidad de generación del grupo alcanza ya los 57.205 MW, 2.352 MW más que en el periodo anterior. De ese total, más de 46.000 MW corresponden a tecnologías renovables, una cifra que consolida a la compañía como uno de los mayores operadores eólicos y solares de Europa. Nadie discute el volumen. La duda es otra: a qué precio se vende ese volumen.

Por tecnologías, la eólica marina sumó 511 MW (+20,9%), la solar añadió 957 MW (+12,2%) y las baterías incorporaron 235 MW, un 46,9% más. El almacenamiento sigue siendo pequeño en términos absolutos, pero es el segmento que crece más rápido. La flexibilidad es la nueva frontera.

Sin baterías que muevan la energía solar del mediodía a la noche, cada megavatio renovable adicional pierde valor en el mercado mayorista. Iberdrola lo sabe y por eso acelera en ese segmento: el crecimiento del 46,9% en un solo trimestre supera al de cualquier otra tecnología del grupo. La composición de los 2.352 MW añadidos apunta a un desplazamiento del esfuerzo inversor hacia la marina, la solar y el almacenamiento, un movimiento que se nota antes en el balance de capacidad que en el de producción, donde el viento sigue mandando.

La producción eléctrica de los nueve primeros meses ascendió a 90.560 GWh, un 3% más. La eólica marina fue la tecnología más dinámica, con un avance del 16%, y entre julio y septiembre la generación del grupo creció un 8,2%.

La distribución crece donde crece la industria: el mapa de Iberdrola ya no se lee solo en Madrid, sino en Mánchester, São Paulo y Melbourne.

Por áreas geográficas, Estados Unidos añadió 744 MW de potencia instalada (+7%), Australia incorporó 701 MW, y más de 350 MW correspondieron a Alemania. La foto cambia por geografías. El reparto confirma una estrategia que lleva años en marcha: crecer fuera de España para diversificar el riesgo regulatorio y de precio.

El Reino Unido tira del balance y España acelera un 4,8%

El Reino Unido se ha convertido en el principal motor del balance energético: la electricidad distribuida allí crece un 22,8% y la producción, un 18,5%. La integración de Electricity North West, la distribuidora de la red de Mánchester, explica buena parte del salto, pero no todo. La demanda británica lleva tres trimestres al alza por la electrificación de la calefacción y del transporte.

En España, la electricidad distribuida entre julio y septiembre aumentó un 4,8%; en Brasil, un 6,9%. Son tasas que hace cinco años habrían parecido excepcionales y que hoy responden a un factor común: la electrificación de usos que antes dependían de combustibles fósiles. La bomba de calor, el vehículo eléctrico y los centros de datos están reconfigurando la curva de demanda.

Estados Unidos aportó el mayor crecimiento de producción entre las geografías maduras (+9,8%), mientras el resto del mundo se anotó un 11,5%. La demanda no engaña. Tampoco engaña la inversión en redes, que es la que sostiene ese crecimiento en el medio plazo.

Iberdrola 46.000 MW

Redes, electrificación y el riesgo regulatorio británico

El balance energético dice menos de lo que parece sobre los resultados y mucho más sobre hacia dónde se mueve el negocio. La compañía ha construido su estrategia sobre dos palancas que se refuerzan: parques renovables que producen electricidad barata y redes que cobran por transportarla. Los 46.000 MW renovables son el titular, pero las redes sostienen el dividendo.

De ahí que el salto del Reino Unido merezca una lectura más fría. La integración de Electricity North West es una apuesta de largo plazo sobre un marco retributivo que el regulador británico revisa periódicamente y que ha demostrado ser exigente con las rentabilidades del sector. El crecimiento del 22,8% en electricidad distribuida no equivale a un crecimiento proporcional del beneficio: depende de lo que Ofgem reconozca como base de activos regulada (RAB, por sus siglas en inglés) en la próxima revisión tarifaria. Queda la letra pequeña.

Cuanto más crece la distribución, más depende Iberdrola de que el regulador británico mantenga el tono retributivo de la última década.

El segundo riesgo es de precio. La eólica marina crece un 16% y añade 511 MW, pero es también la tecnología más expuesta al coste de financiación y a los cuellos de botella de la cadena de suministro. Un entorno de tipos más alto de lo previsto durante 2027 tensionaría los retornos de proyectos adjudicados años atrás, cuando el coste del capital era otro.

Un balance energético no es una cuenta de resultados. Los gigavatios hora distribuidos miden volumen, no margen, y el mercado lo sabe: la foto operativa anticipa tendencia, pero no fija el beneficio. El coste de la energía comprada, el precio que cada mercado paga por la solar y la retribución regulada de las redes pueden mover el resultado en dirección distinta a la del volumen. Los gigavatios no pagan dividendos por sí solos.

Ninguno de los dos riesgos invalida la fotografía del trimestre. Iberdrola distribuye más electricidad porque la economía se electrifica, y puede cubrir esa demanda porque tiene capacidad instalada para ello. En paralelo, la compañía ha llegado a superar de forma intradía a la estadounidense NextEra como mayor eléctrica del mundo por capitalización, según las crónicas de mercado de los últimos meses. El círculo funciona. La prueba concreta llegará con los resultados de los nueve primeros meses, previstos para finales de octubre, cuando el mercado podrá comprobar si ese 5,8% más de electricidad distribuida se traduce en euros y no solo en gigavatios hora.


Publicidad