Securitize lanza acciones tokenizadas de Apple, Nvidia y Meta para conquistar Wall Street

La firma con sede en España arranca con doce valores del mercado neoyorquino y abre la puerta del inversor minorista a la renta variable estadounidense. El modelo choca con la supervisión regulatoria y con la custodia de los títulos que respaldan cada token.

Securitize lanza la tokenización en blockchain de doce grandes cotizadas de Nueva York, entre ellas Apple, Nvidia y Meta. La firma da el salto a Wall Street con su primera batería de acciones tokenizadas de compañías que figuran entre las mayores del mundo por capitalización. Según recogen Expansión y Cinco Días, la plataforma se sitúa así entre los primeros actores en llevar valores cotizados tradicionales al terreno de la blockchain a esta escala.

El detalle pesa más que el recuento. Tokenizar un bono, un fondo del mercado monetario o una promoción inmobiliaria es un ejercicio ya rodado; hacerlo con Apple, Nvidia y Meta es otra cosa. Son tres de los valores más demandados por el inversor de todo el mundo y tres de los nombres que cualquier gestora estadounidense mira cada trimestre. La promesa del formato tokenizado es doble: fracciones más pequeñas y una operativa que no depende del horario de apertura de Wall Street.

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Doce valores del mercado neoyorquino para abrir la puerta minorista

Securitize no ha detallado todavía el precio ni el calendario de cada emisión, pero el perímetro del proyecto sí está claro: doce compañías cotizadas en el mercado neoyorquino, encabezadas por Apple, Nvidia, y Meta. El resto de la lista se mueve en el mismo registro de gran capitalización. No estamos ante startups ni ante criptoactivos nativos, sino ante las mismas compañías que llenan las carteras de los fondos índice.

La firma con sede en España lleva años trabajando la infraestructura para emitir y custodiar valores digitales, según detalla en su web oficial. Tokenizar acciones no es clonar un precio en una pantalla: exige resolver la custodia del título subyacente, la redención, el cumplimiento normativo y el registro de propiedad. Cada uno de esos eslabones es donde fracasan la mayoría de los proyectos que se quedan en el anuncio.

Por eso el anuncio no es menor. Securitize no compite solo con otras plataformas de activos digitales; compite con los brókeres clásicos por el mismo cliente minorista que quiere exposición a Apple sin abrir cuenta en un banco de inversión. La tokenización, en ese sentido, funciona como un caballo de Troya: entra por la puerta del cripto y acaba en el corazón de la renta variable.

No es poca cosa.

Tokenizar Apple o Nvidia no digitaliza un precio: digitaliza la propiedad, y ahí el negocio deja de ser tecnológico y pasa a ser regulatorio.

Qué gana Securitize y a quién aprieta con las acciones tokenizadas

El negocio para Securitize es claro: cobra por emitir, custodiar y mantener el registro de esos valores digitales, y aspira a quedarse con una parte del flujo de negociación. En un mercado donde los grandes brókeres compiten a base de comisiones cero, la tokenización ofrece un margen distinto: el de la infraestructura. Quien controla el riel por el que circulan las acciones tokenizadas controla un peaje que hoy casi nadie cobra.

El movimiento encaja en una tendencia que lleva dos años creciendo en silencio. Las grandes gestoras han ido llevando fondos del mercado monetario y vehículos de renta fija al formato digital, primero como prueba interna y después como producto comercial. Llevar acciones cotizadas al mismo terreno era el paso que faltaba, y Securitize lo intenta antes que buena parte de sus competidores.

El punto sensible es la custodia. Una acción tokenizada vale lo que vale el título que la respalda, y el inversor necesita saber que hay una entidad regulada guardando ese título. Si el puente entre el token y la acción real se rompe, el comprador se queda con un apunte digital y sin nada detrás. Ese es el riesgo que ningún folleto bonito tapa.

Sin títulos, no hay token.

tokenización Wall Street

El negocio de tokenizar Wall Street: promesa, riesgo y un regulador atento

La tokenización de activos del mundo real lleva años siendo la gran promesa del sector. Basta mirar el recorrido de los fondos tokenizados de grandes gestoras para entender que el interés no es una moda pasajera: hay dinero institucional de verdad detrás. Lo que cambia con Securitize es el objeto. Ya no se trata de envolver deuda o efectivo en blockchain, sino de tocar la joya de la corona: la renta variable estadounidense.

Aquí conviene separar el entusiasmo de la realidad. La tokenización resuelve un problema de infraestructura y de acceso, pero no crea valor por sí sola. Si el inversor puede comprar Apple por unos pocos euros y sin comisiones en cualquier aplicación, ¿qué le añade una acción tokenizada? La respuesta honesta, hoy, es poco, salvo que el formato abra mercados que ahora están cerrados o permita operar cuando la Bolsa duerme. Ese es el terreno que Securitize tiene que demostrar.

El segundo frente es regulatorio. Estados Unidos lleva meses reordenando su postura sobre los valores digitales, y Bruselas aprieta con su propio marco para los criptoactivos. Una acción tokenizada cae en zona gris: es un valor, pero se mueve por canales que la normativa clásica no diseñó para vigilar. Entre la promesa de democratizar Wall Street y el riesgo de crear un mercado paralelo sin las mismas garantías, la distancia se mide en confianza.

Lo que viene después depende de una prueba concreta: que la lista de doce valores funcione y que el regulador no la frene. Si Securitize logra que un inversor minorista compre su primera acción tokenizada y la redima sin fricción, habrá abierto una puerta que muchos llevan años empujando. Si se queda en un anuncio con buena prensa y sin volumen, habrá confirmado lo contrario: que Wall Street no se conquista con un token, sino con licencias.


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