Los ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos han registrado salidas netas de 729 millones de dólares en solo dos sesiones. El goteo de reembolsos presiona el precio de BTC, que ronda los 82.700 dólares y cede más de un 3% en la última semana.
La cifra la publica el panel de flujos de Farside Investors, que sigue día a día las entradas y salidas de estos productos. Los reembolsos se concentran en cuatro de los fondos más grandes del mercado: el iShares Bitcoin Trust de BlackRock, el FBTC de Fidelity, el producto de Morgan Stanley y el ARKB de ARK 21Shares.
Cuánto dinero ha salido y de dónde venía
El lunes los inversores retiraron cerca de 90 millones de dólares; el martes llegaron compras por casi 119 millones, según los mismos datos. A partir del miércoles el signo cambió y dos jornadas consecutivas de reembolsos dejaron el balance en 729 millones de dólares en negativo.
Para dimensionarlo: es una cantidad seria, pero no gigantesca dentro de un mercado que mueve miles de millones cada día. Lo relevante no es el tamaño absoluto, sino la dirección y el momento. Estos fondos llevan meses absorbiendo monedas y esta semana han hecho justo lo contrario.
Conviene recordar cómo funciona el mecanismo. Un ETF al contado compra y vende el activo subyacente según lo que hagan sus partícipes: cuando entra dinero, el gestor adquiere bitcoins; cuando sale, los vende. Por eso una racha de salidas sostenidas se traduce casi siempre en presión bajista sobre la cotización.
Por qué los inversores están retirando dinero
Hay tres frentes abiertos. El primero es la Reserva Federal: en el mercado ha crecido la expectativa de que vuelva a subir los tipos de interés, algo que suele restar liquidez a los activos de riesgo. El segundo es el petróleo. Los ataques contra petroleros en el estrecho de Ormuz han empujado al alza el barril de Brent y, con el crudo caro, vuelve el fantasma de la inflación. El tercero es geopolítico: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó entrever que las conversaciones con Irán no están dando frutos.
Un fondo que devuelve dinero rara vez lo hace por culpa de bitcoin; casi siempre lo hace por lo que ocurre fuera del mercado.
Tres frentes, sí, pero conviene no simplificar. La relación entre tipos y bitcoin no es mecánica. El mes pasado la Fed subió un cuarto de punto y endureció su discurso contra la inflación, y el precio de bitcoin subió en los días siguientes.
El propio mercado lleva semanas incómodo. Bitcoin cotiza algo por encima de los 82.688 dólares, con un rebote de casi el 2% en 24 horas que no compensa la semana. Hace siete días rondaba los 90.000 dólares. Y sigue un 34% por debajo de su máximo histórico de 126.080 dólares.
En el sector hay una palabra que se repite cada otoño: Uptober, el juego con el mes de octubre y la idea de que históricamente ha sido un buen mes para bitcoin. Este año el calendario no está acompañando.

Qué significa esto para el precio de bitcoin y para el inversor español
Estas cosas hay que leerlas con perspectiva. En enero de 2024 la SEC aprobó los primeros ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos tras años de negativas, y desde entonces estos vehículos se han convertido en una de las principales puertas de entrada de dinero institucional al mercado. Ese flujo funciona en las dos direcciones: empuja el precio cuando entra y lo hunde cuando sale.
Lo de esta semana encaja en un patrón conocido. En episodios anteriores de tensión geopolítica los inversores han reaccionado igual: recortan exposición a los activos más volátiles y esperan. Y 729 millones en dos días es una cifra seria, pero está lejos del pánico que se vivió en noviembre de 2022, cuando la quiebra del exchange FTX —la plataforma que arrastró consigo la confianza de medio sector— se llevó por delante buena parte de la capitalización del mercado en cuestión de días.
El riesgo que subyace es otro: la dependencia de un puñado de gestoras. BlackRock, Fidelity y compañía mueven hoy un volumen que condiciona el precio, y cuando varias de ellas venden a la vez el mercado lo nota de inmediato. Bitcoin ha pasado la mayor parte de 2026 en mercado bajista, con un rally en agosto y septiembre que algunos analistas leen ya como el arranque de un ciclo alcista. La discrepancia entre flujos que salen y analistas que se animan es, precisamente, la clave del momento.
Para el ahorrador español que tiene bitcoin o un producto indexado, el impacto es indirecto pero real: la cotización que se forma en estos mercados es la misma que marca el precio en euros de su cartera. La cifra a vigilar no es la de una jornada concreta, sino la tendencia de las próximas semanas. Si Ormuz se calma y la Reserva Federal no sube tipos, el argumento de las salidas pierde fuerza. Si ocurre lo contrario, la presión sobre el precio seguirá ahí.




