Iberdrola ya es la eléctrica más valiosa del mundo. La utility española superó este martes a NextEra en capitalización bursátil por primera vez en su historia, y lo hizo por un margen que retrata la fragilidad del nuevo liderazgo: 27 millones de euros.
Iberdrola supera a NextEra por 27 millones de euros
A media mañana del 6 de octubre, la compañía alcanzaba 141.604 millones de euros de valor en bolsa, frente a los 141.577 millones que capitalizaba su rival estadounidense. La diferencia es del 0,02%. Un suspiro. Un movimiento de una sola décima en el precio de cualquiera de las dos acciones bastaría para devolver el primer puesto al otro lado del Atlántico.
El movimiento cierra una persecución larga. La acción ha marcado máximos históricos este mismo año y acumula una subida cercana al 15% en lo que va de 2026, con un 10% adicional desde mayo.
El sorpasso, sin embargo, no se explica solo desde Madrid. El detonante está en Estados Unidos. El acuerdo anunciado por NextEra para comprar Dominion, otra gran eléctrica estadounidense, ha provocado una corrección de en torno al 20% en la cotización del comprador desde que se conoció la operación.
Las dos compañías juntas sumarían unos 190.000 millones de euros de capitalización, muy por encima de la española. Pero el cierre está pendiente de las autorizaciones de los reguladores estadounidenses y, según las informaciones publicadas por Bloomberg, esa fase podría atascar la adquisición durante meses. NextEra tendrá además que demostrar que la compra de Dominion es creadora de valor para el accionista, algo que su cotización todavía no le reconoce.
El liderazgo de Iberdrola se apoya tanto en su propio rally como en el tropiezo bursátil del rival estadounidense.
En la cúpula de Iberdrola no ocultan la ambición. Ignacio Cuenca, director de Relaciones con Inversores de la compañía, admitió hace unos días, en un foro sobre salidas a bolsa organizado por elEconomista.es, que el primer puesto mundial es un objetivo declarado y que, si la macrooperación entre las eléctricas estadounidenses no llega a cerrarse, NextEra quedará como segunda utility por capitalización.
La empresa de la transición energética que suma redes, renovables y almacenamiento es, por ahora, un modelo sin réplica exacta entre las grandes eléctricas mundiales.
Goldman Sachs y Deutsche Bank reordenan el consenso
La comunidad analítica ha movido ficha casi al mismo ritmo que la cotización. El 1 de octubre, Goldman Sachs elevó su recomendación sobre Iberdrola de neutral a comprar y fijó un precio objetivo de 25 euros por acción, el más alto de todo el consenso. Los analistas Alberto Gandolfi, Mafalda Pombeiro y Dhwani Khenwar sostienen que los fundamentales del sector están en pleno boom: calculan que la demanda eléctrica europea crecerá entre un 1,5% y un 2% anual durante los próximos dos o tres ejercicios, para acelerar después hasta cerca de un 3% anual por el empuje de los centros de datos.
El argumento descansa sobre una infraestructura envejecida. Las redes eléctricas tienen una antigüedad media de 40 años y están cada vez más saturadas, mientras la generación renovable gana peso en el sistema. Con ese punto de partida, el gasto de capital en infraestructura energética seguirá acelerándose, señalan desde el banco estadounidense.
Deutsche Bank se movió un día antes. En un informe del 30 de septiembre pasó de mantener a comprar y elevó sus estimaciones para recoger un escenario de precios de la energía más altos y un perfil de crecimiento reforzado. La entidad alemana anticipa que la racha de beneficios de doble dígito, iniciada en 2022, se mantenga hasta 2028, y da por hecho que el guidance de 2026 se revisará al alza con los resultados del tercer trimestre. La actualización del Plan Estratégico, prevista para marzo de 2027, actuaría como catalizador adicional.
El consenso, en cambio, va por otro camino. La media de analistas que recoge FactSet recomienda mantener los títulos en cartera y concede al valor un recorrido de apenas el 1%. Diez firmas, eso sí, sitúan ya su precio objetivo por encima de los 22 euros, frente a una cotización que ronda los 21. Ese escenario llevaría la capitalización cerca de 147.000 millones de euros, por delante del valor actual de NextEra. Como sociedad cotizada española, la compañía comunica sus hechos relevantes a la CNMV.

La consolidación como palanca para blindar el primer puesto
El liderazgo recién estrenado tiene un punto débil evidente: se sostiene sobre 27 millones de euros, el 0,02% de diferencia entre ambas compañías. Un solo movimiento en el parqué puede revertirlo, y la vuelta de NextEra depende de un factor que no se decide en Madrid: que el mercado digiera la compra de Dominion y vuelva a premiar al comprador.
Por eso la vía más sólida para blindar la primera posición pasa por una operación corporativa. Un informe del Financial Times situaba a la española entre las compañías capaces, por tamaño, de liderar la consolidación del sector eléctrico. Las cifras de las posibles combinaciones son elocuentes. Iberdrola más Duke Energy sumarían unos 220.000 millones de euros de capitalización; con Enel, la cifra escalaría hasta los 228.000 millones; con E.On, se quedaría en 186.000 millones, por debajo de los 190.000 que alcanzarían NextEra y Dominion juntas.
Ninguna de esas operaciones está sobre la mesa de forma oficial. Y ahí aparece el riesgo que el rally no descuenta: una compra grande puede destruir valor si se paga cara o si los reguladores imponen remedios que recorten las sinergias. La propia NextEra está pagando ese peaje en bolsa con Dominion.
Hay una segunda contradicción. La media del consenso concede a Iberdrola un recorrido del 1%, señal de que el mercado ya ha digerido buena parte del crecimiento previsto. La prima con la que cotiza frente al sector es significativa, aunque Deutsche Bank subraya que su prima respecto a los competidores directos se encuentra en los niveles más bajos de los últimos tiempos. Valor caro frente al mercado, razonable frente a sus pares: de esa tensión viven las casas de análisis, divididas entre comprar y mantener.
El rally, la mejora de recomendaciones, y una política de inversión centrada en redes y almacenamiento han bastado para colocar a la utility española en lo más alto. Mantenerse ahí exige más: capex que llegue a la cuenta de resultados, autorizaciones que no se atasquen en Washington y ninguna adquisición que se pague por encima de lo que aporta. Los resultados del tercer trimestre y la actualización del Plan Estratégico en marzo de 2027 son las dos citas que dirán si el sorpasso de este martes es un liderazgo duradero o la fotografía de una sola sesión.




