Mamani avisa: guerra Irán Israel desborda las expectativas y escala a conflicto intercontinental

El experto en geopolítica Carlos Mamani sostiene en Negocios TV que el conflicto con Irán ya no es regional y que la guerra se libra también en el terreno económico y social. La base británica de Fairford se convierte en símbolo de esa escalada.

Carlos Mamani, experto en geopolítica del Centro de Análisis Internacional, no se anda con matices. En su última intervención en Negocios TV, sostiene que la guerra con Irán ha rebasado todas las expectativas y que la etiqueta de conflicto regional se ha quedado corta. Ya no estamos, dice, ante una crisis acotada a Oriente Medio.

La conversación, conducida por Sergio y compartida con Mario Fernández Pérez, de Inteligencia Geopolítica, arrancó en un punto muy concreto: la base británica de Fairford. Allí, según las informaciones que se han ido encadenando en las últimas horas, la inteligencia occidental habría detectado un posible despliegue de drones iraníes en suelo del Reino Unido con un objetivo muy definido: los bombarderos estratégicos estadounidenses estacionados en la instalación.

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El propio Donald Trump reconoció que existía una amenaza real. Es un reconocimiento poco habitual y que, para Fernández Pérez, encaja con un patrón: Irán está demostrando capacidades operativas bastante superiores a las que se le suponían. El analista subraya además un cambio de lógica. Hoy resulta más sencillo y más eficaz diseñar un ataque desde dentro del territorio enemigo que lanzar un proyectil de largo alcance, que puede ser interceptado con relativa facilidad.

Fairford: la joya de la corona bajo amenaza

Para Fernández Pérez, los bombarderos que operan desde Fairford son mucho más que material militar: son la joya de la corona del dispositivo estadounidense. Un ataque con éxito contra esa flota no solo tendría un efecto material, sino un golpe moral de enorme calado para Washington. Y el momento no puede ser peor.

Las elecciones de medio mandato están a la vuelta de la esquina y, según el invitado de Negocios TV, un episodio de este tipo podría inclinar la balanza en contra de Trump en unos comicios que ya se presentan complicados. La política interna y la guerra se retroalimentan, y eso vale para todas las partes implicadas.

La tesis de Mamani: guerras que no se declaran ni terminan

Antes de entrar en materia Mamani sitúa el debate en un marco más amplio. Habla de una confrontación estratégica prolongada, no de un episodio que se resuelva en semanas. Y se apoya en un informe del exoficial de inteligencia rusa Dimitri Trenin, publicado en mayo, según el cual las guerras del siglo XXI han dejado de declararse y tampoco tienen un final visible en el horizonte.

La contienda ya no se decide solo en el frente: se libra también en la profundidad estratégica de los países, en su capacidad de resistir en lo social, lo político y lo económico.

— Carlos Mamani

Su tesis es que mirar únicamente el campo de batalla se ha vuelto insuficiente. La guerra se extiende al sistema energético, al transporte y al terreno financiero, dentro de una guerra de desgaste que nadie parece poder ganar rápido. La tecnología, y en particular los drones militares, ha transformado el teatro de operaciones hasta hacer impensable lo que hace dos décadas era rutina: concentrar tropas y romper el cerco enemigo.

De lo bilateral a lo intercontinental

El desplazamiento del conflicto hacia Europa no es casualidad, según el experto. El Reino Unido abrió sus puertas a equipos estadounidenses que después se lanzan contra la misilería iraní. En el momento en que eso ocurrió, recuerda, los mandos iraníes identificaron esa base como un objetivo militar legítimo. Su argumento es que un Estado que colabora con otro en guerra desde estructuras no civiles deja de ser un actor neutral y asume un riesgo que hasta ahora creía lejano.

Mamani constata que el derecho internacional apenas ofrece paraguas en este escenario. Y describe una escalada con dirección clara: primero fue un asunto bilateral entre Irán y el eje Israel-Estados Unidos, después se convirtió en una guerra regional y ahora proyecta amenazas hasta el territorio europeo. Eso, sostiene, es ya un conflicto de alcance intercontinental, con el Reino Unido pagando parte de la factura.

El coste político y el mundo que viene

El coste no lo asume solo Teherán. Para los contertulios, Estados Unidos lo paga en su política interna y los países que se implican lo pagan en seguridad. La tensión geopolítica deja de ser un telón de fondo para convertirse en un factor que condiciona decisiones económicas, militares y electorales.

Mamani cierra con una idea de fondo: estas guerras no son compartimentos estancos ni episodios aislados, sino expresiones de un mismo conflicto. El choque, dice, enfrenta a un orden anglosajón que deja de ser hegemónico con un mundo no occidental y multipolar que ya no acepta las coordenadas que Occidente le dictó durante décadas. Y en medio queda una humanidad que él mismo describe como atónita y circunspecta.

Qué significa esto para los mercados

El calendario tampoco ayuda a la calma. El tercer aniversario del ataque del 7 de octubre llega esta misma semana y las elecciones de medio mandato estadounidenses de noviembre de 2026 están a menos de un mes. En ese margen, cualquier incidente en una base europea o cualquier represalia sobre infraestructura energética en el Golfo tiene traducción inmediata en el precio del petróleo y en los mercados de deuda.

La lectura de Negocios TV apunta a que el impacto en los mercados no vendrá tanto de un anuncio como de la acumulación de pequeños episodios: una base amenazada, un dron interceptado, una declaración fuera de guión. Cada uno de esos movimientos añade prima de riesgo a la energía y a las cadenas de suministro, y ninguno de ellos se resuelve con una sola reunión diplomática.

Para el lector, la consecuencia práctica es que conviene tratar este conflicto como un proceso largo y no como un titular de un día. Si Mamani acierta en su diagnóstico, la guerra Irán Israel seguirá marcando la agenda económica durante meses, incluso cuando desaparezca de las portadas. La pregunta ya no es cuándo termina, sino cuánto territorio, cuántas economías y cuántas elecciones quedan dentro de su radio de acción antes de que alguien decida frenar.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.

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