Cinco capas financieras que liderarán el próximo mercado alcista cripto

BloFin Research sostiene que el ciclo no lo definirá una sola narrativa, sino cinco capas que se retroalimentan entre sí. La capitalización total del sector subió casi un 7% en septiembre pese a las subidas de tipos de la Fed.

La capitalización total del mercado cripto subió cerca de un 7% durante septiembre de 2026, y lo hizo con el viento en contra. La Reserva Federal subió los tipos de interés ese mismo mes y la CLARITY Act, la ley llamada a ordenar el sector en Estados Unidos, sigue bloqueada en el Senado. Aun así, el precio de Bitcoin alcanzó su nivel más alto desde enero.

Para la firma de análisis BloFin Research, este ciclo no se parecerá a los anteriores. Su tesis es que no habrá una única narrativa ganadora —como fueron los contratos inteligentes en 2017, las finanzas descentralizadas (DeFi, servicios financieros sin bancos de por medio) en 2020 o los NFT en 2021—, sino cinco capas que se retroalimentan entre sí.

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Esas cinco capas son las stablecoins (monedas estables ancladas al dólar o al euro), la tokenización de activos del mundo real, los derivados perpetuos sobre ellos, los mercados de predicción y la acumulación de valor en los tokens de cada protocolo.

El mercado sube con viento en contra

El dato que mejor resume el mes lo publicó la propia BloFin Research el 24 de septiembre: el índice de altseason, que mide cuántas altcoins (criptomonedas distintas de bitcoin) superan al bitcoin, llegó al 90%, cerca del techo de su rango histórico. Un mes antes eran el 65%.

Traducido: el dinero no se está concentrando en bitcoin, como ocurre en las fases más defensivas del mercado. Se reparte. Y ahí está la señal que subrayan los analistas.

La subida de tipos encarece el dinero y castiga a los activos de riesgo. El bloqueo de la CLARITY Act mantiene la regulación estadounidense en el aire. Que el mercado haya subido pese a todo tiene una lectura posible: parte del capital que entra no busca solo especular, sino usar servicios financieros que en cripto funcionan con más agilidad que en la banca tradicional.

Un mercado que sube cuando la Fed aprieta y el legislador duda no está celebrando una narrativa: está buscando utilidad.

Las cinco capas, una por una

Stablecoins: la caja del sistema. Son la base de efectivo. Según BloFin Research, han dejado de ser una herramienta de traders para instalarse en los pagos del mundo real. La prueba está en Visa: el volumen liquidado con stablecoins en su red superó una tasa anualizada de 20.000 millones de dólares, más de quince veces el nivel de hace un año. El siguiente paso sería que los agentes de inteligencia artificial paguen datos y capacidad de cómputo con ellas. BlackRock las describe, en un documento reciente, como candidatas a ser el dinero nativo de las máquinas.

Tokenización: la base de activos. Consiste en traer propiedad del mundo físico a la cadena de bloques. Los commodities tokenizados, sobre todo oro, alcanzaron los 5.550 millones de dólares al cierre del primer trimestre, un 289% más que a principios de 2025. Las acciones tokenizadas crecieron un 390% este año, hasta 4.430 millones a mediados de septiembre. Queda mucho margen. Apenas un 0,0029% de los 151,9 billones de dólares que mueve la renta variable mundial está tokenizado.

RWA perps: la base de apalancamiento. Un perp es un contrato que permite apostar al precio de un activo sin comprarlo, con dinero prestado y sin fecha de vencimiento. Los que replican acciones o materias primas solo necesitan un buen oráculo —el servicio que trae el precio de fuera a la cadena—, liquidez y un sistema de liquidación. Tokenizar el activo exige, en cambio, estructura legal y custodia. Según DefiLlama, el agregador de datos de finanzas descentralizadas, el volumen de estos productos pasó de 122.000 millones de dólares en el primer trimestre a 2,2 billones en el tercero. El interés abierto supera los 15.300 millones.

Mercados de predicción: la capa de información. Convierten noticias y expectativas en probabilidades con dinero detrás. Según un panel de Dune Analytics, su volumen on-chain rozó los 5.240 millones de dólares en septiembre, más del triple que los 1.560 millones de septiembre de 2025. Antes de cada reunión de la Fed, las probabilidades que marcan plataformas como Polymarket o Kalshi se acercaron a las que publica la herramienta FedWatch de CME. El matiz importa: esos precios se están convirtiendo en señales que las máquinas leen en tiempo real.

Acumulación de valor: la prueba final. Significa que el éxito de un protocolo llegue al bolsillo de quien tiene su token. Si un exchange descentralizado mueve 10.000 millones en volumen y gana 20 millones en comisiones, pero nada de eso toca a su token, la acumulación es débil.

Los ejemplos que cita BloFin Research van en otra dirección. Hyperliquid quema HYPE comprado con las comisiones de trading. Uniswap ha vinculado las comisiones de su protocolo a la quema de UNI. Y Aave envía los ingresos a su DAO, la organización que gobierna el protocolo de forma colectiva, para que decida si recompra AAVE. Las recompras del sector alcanzaron los 638 millones de dólares hasta finales de agosto, según Allium Labs, y casi el 90% de esa cifra salió de Hyperliquid y Pump.fun.

capas financieras

Qué puede salir mal

El relato tiene gancho, pero conviene mirar los puntos débiles. El primero es de calendario: la infraestructura para que las máquinas paguen con stablecoins avanza más rápido que las máquinas que necesitan pagar. Si ese volumen no llega, parte del entusiasmo se queda en el anuncio.

La liquidez es el otro frente. Los derivados perpetuos sobre acciones funcionan como termómetro de precios solo si hay contrapartida al otro lado. En mercados finos esas señales se distorsionan o se manipulan con relativa facilidad. Ahí está el problema.

Hemos visto ciclos parecidos. El verano de 2020, cuando las finanzas descentralizadas parecían imparables, dejó proyectos que hoy nadie usa. El auge de los NFT en 2021, dejó colecciones sin liquidez. Y la caída de Terra en 2022, con una stablecoin algorítmica hundiéndose en días, recordó que la palabra estable también puede ser un eslogan. Ahora hay ingresos medibles y clientes institucionales, no solo promesas. El riesgo no desaparece: se vuelve más fácil de vigilar.

La prueba de fuego no será otra subida del 7%. Será comprobar si los pagos con stablecoins y las recompras siguen creciendo cuando el mercado no acompañe. Ahí se verá qué capa sostiene el edificio y cuál era decorado.


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