El banco estadounidense Citi ha elevado su objetivo de precio a doce meses para Ethereum hasta los 3.028 dólares, frente a los 2.240 que manejaba hasta ahora. Es un 35% más. Y no llega solo: entre el 21 y el 25 de septiembre entraron 690 millones de dólares en productos de inversión ligados al ether.
En el mercado ya se nota. ETH cotiza alrededor de 2.730 dólares, con una subida del 2,8% tras conocerse un dato de inflación más moderado de lo esperado en Estados Unidos (el PCE, la medida de precios que mira con más atención la Reserva Federal). El rango intradía se ha movido entre 2.680 y 2.730 dólares. La primera resistencia seria está en 3.000 dólares, con un objetivo más ambicioso en 3.400 si el impulso se mantiene.
Qué hay detrás del nuevo objetivo de Citi para Ethereum
La entidad justifica la subida con tres argumentos: más actividad de mercado, un entorno macroeconómico menos hostil y la vuelta de las entradas a los fondos cotizados de ether. En la misma nota elevó su previsión para Bitcoin hasta los 113.000 dólares.
El primero es volumen. El segundo, el precio del dinero: si la inflación se modera, la presión sobre los activos de riesgo se relaja. El tercero es el más visible en las cifras, porque esos 690 millones de dólares en apenas cinco sesiones devuelven a estos productos a terreno positivo después de un tramo de flujos tibios. Para quien lleva poco tiempo en esto, conviene recordar que un ETF es un fondo que cotiza en bolsa como una acción y que en este caso replica el precio del ether: nadie compra monedas en un exchange, un custodio las guarda en nombre del fondo.
Los 690 millones de dólares y el pulso de las ballenas

Mientras el dinero institucional entra por la puerta de los fondos, los grandes tenedores históricos también se mueven. Una cartera que llevaba años sin actividad transfirió 133.298 ETH, unos 356 millones de dólares, hacia la dirección 0x69e. Es la primera transferencia individual de una ballena por encima de los 100 millones en cuatro años, y la comisión de la operación se quedó en unos 0,31 dólares. El detalle, casi anecdótico, dice bastante del estado de la red: mover cientos de millones cuesta menos que un café.
En paralelo, otra cartera compró 1.486,37 ETH a 2.710,23 dólares por unidad, alrededor de 4 millones. Con el precio actual, esa posición sigue ligeramente en pérdidas. Da una idea del tipo de comprador que opera: acumulación a medio plazo, sin prisa por el movimiento del día.
El frente del staking (el mecanismo por el que se bloquean 32 ETH para ayudar a validar la red a cambio de recompensas) también trae novedad. MetaMask planea cerrar sus propios validadores antes del 7 de octubre y trasladar el ether depositado a Lido, el mayor proveedor de staking líquido del ecosistema, donde volvería a ponerse a trabajar durante unos 45 días. La compañía ha reservado más de 6.750 stETH para amortiguar el flujo de salida.
Citi no está adivinando un precio: está describiendo una demanda que ya se ve en los flujos, en las carteras dormidas que despiertan y en los balances de las gestoras.
No todo son vientos a favor. El estancamiento de la Clarity Act en el Senado de Estados Unidos, la ley llamada a repartir competencias entre la SEC y la CFTC sobre los criptoactivos, y las normas que la SEC mantiene pendientes siguen siendo la principal fuente de incertidumbre. Sin un marco claro, las gestoras grandes limitan el tamaño de sus posiciones.
Qué significa este movimiento para el ciclo institucional de Ethereum
Conviene poner la cifra en perspectiva. Cuando la SEC aprobó los ETF spot de ether en julio de 2024, el mercado asumió que el dinero institucional llegaría de forma constante. No fue así: la mayoría de los flujos han sido intermitente, con meses de entradas fuertes y semanas de salidas. Lo que ha cambiado en 2026 no es la existencia del vehículo, sino su uso. Esos 690 millones de dólares en cinco días apuntan a carteras que asignan ether con criterio de diversificación, no como una apuesta exótica.
Hay precedentes que ayudan a leerlo. Tras The Merge, en septiembre de 2022, Ethereum pasó de minar con ordenadores a validar con ether bloqueado. En abril de 2023, el upgrade Shanghai permitió retirar ese ether, y muchos temieron una avalancha de ventas que nunca llegó. Con Dencun, en marzo de 2024, las segundas capas recortaron sus comisiones de forma notable. En los tres casos el precio tardó en reaccionar y lo hizo cuando los datos on-chain acompañaron.
El riesgo hoy es doble. Por un lado, la concentración: cada vez más ether en staking pasa por un puñado de proveedores, y el traslado de MetaMask a Lido lo acentúa. Por otro, la dependencia de la macro: si la Reserva Federal cambia de tono, el objetivo de Citi se queda en papel. La red de Ethereum no controla ninguna de esas dos variables.
Toca seguir tres cosas: qué ocurre el 7 de octubre con los validadores de MetaMask, si ETH consolida por encima de 3.000 dólares y si el Senado desbloquea la Clarity Act antes de que acabe el año. Ninguna se resuelve en un día. Citi ha movido primero ficha; el mercado dirá si le sigue.




