137 científicos reescriben la evolución de los murciélagos: se originaron en Europa hace 65 millones de años

El trabajo combina 103 genomas de todas las familias actuales con 44 fósiles y reconstruye el genoma del ancestro común. Vuelo y ecolocalización ya estaban presentes al inicio de su historia.

La evolución de los murciélagos empieza en Europa hace unos 65 millones de años, no en Asia ni en África. Un equipo de 137 investigadores de 64 países ha cruzado el mayor catálogo de genomas de murciélagos reunido hasta la fecha con 44 fósiles de medio mundo, y ha reconstruido además el genoma del ancestro común de todo el grupo. El resultado se publica en Nature y mueve el mapa de un debate que llevaba décadas atascado.

Europa, no Asia: el origen de los murciélagos cambia de continente

Durante años, las hipótesis sobre el origen de los murciélagos apuntaban a Asia, a África o a Norteamérica. La nueva investigación señala a Europa. Los primeros murciélagos habrían aparecido hace unos 65 millones de años, una fecha que los coloca al comienzo del Cenozoico, la era geológica que se abre justo después de la extinción de los dinosaurios no avianos.

Publicidad

Conviene detenerse en la escala. Los murciélagos no llegaron a un mundo ordenado: salieron a escena en un planeta arrasado, con los ecosistemas vacíos que dejó la gran extinción del final del Cretácico. Desde Europa, el linaje se expandió después hacia África y, desde ese núcleo europeo-africano, colonizó Asia, América y Australia. Hoy se conocen más de 1.500 especies, aproximadamente una de cada cinco especies de mamíferos vivos.

103 genomas, 44 fósiles y un árbol que no se dejaba dibujar

El estudio es el mayor esfuerzo realizado hasta ahora por combinar genomas de murciélagos con el registro fósil. Los investigadores analizaron 103 genomas de alta calidad, que cubren las 21 familias reconocidas en la actualidad, y sumaron 44 fósiles de distintas regiones del planeta. Con las dos fuentes sobre la mesa reconstruyeron la historia evolutiva del grupo y resolvieron varias relaciones entre linajes mayores que llevaban décadas sin aclararse.

La investigación se enmarca en el consorcio internacional Bat1K, que persigue genomas de referencia para todas las especies vivas, y ha contado con la participación del Museum für Naturkunde Berlin. Entre los firmantes del artículo están Morales, Liang y Thomas. Los murciélagos forman el orden de los quirópteros, el único grupo de mamíferos capaz de volar con impulso propio.

Como parte del trabajo, el equipo reconstruyó el genoma del ancestro común de los murciélagos actuales. Es más un recurso de investigación que un resultado cerrado: permite rastrear qué cambios concretos en el ADN acompañaron una diversificación sin parangón entre los mamíferos.

origen murciélagos Europa

El árbol de los murciélagos no se dejaba resolver solo con ADN ni solo con fósiles. Hizo falta que ambos hablaran a la vez.

El otro gran hallazgo afecta a las dos capacidades que asociamos de inmediato con estos animales. Al situar el fósil Vielasia en una de las ramas más antiguas del árbol, el análisis sugiere que la ecolocalización apareció antes de que se separaran los grandes linajes modernos. El vuelo activo también es temprano. Las dos adaptaciones que definen al grupo ya estaban presentes casi desde el principio de su historia.

En el registro fósil europeo hay eco de esa lectura. Ejemplares como Palaeochiropteryx tupaiodon, del Eoceno medio, proceden de los yacimientos de Messel, en Alemania, y documentan murciélagos ya plenamente formados. Eso sí, la cifra de 65 millones de años es una estimación: procede de relojes moleculares calibrados con fósiles incompletos y conviene leerla como el mejor cálculo disponible, no como una medida directa con cronómetro.

Lo que abre el genoma ancestral y lo que aún no cierra

El valor del trabajo no está solo en la fecha. Está en el marco. Durante décadas, la filogenia de los murciélagos fue un rompecabezas con piezas que no encajaban: los fósiles son frágiles, los cráneos se parecen demasiado entre sí y el ADN antiguo rara vez sobrevive en climas cálidos. Cruzar 103 genomas con 44 fósiles permite que cada fuente corrija los sesgos de la otra, y eso es lo que da fuerza a la hipótesis europea frente a las candidatas asiática, africana o norteamericana. Aun así, conviene moderar el entusiasmo. Un solo estudio, por grande que sea, no cierra un debate biogeográfico: hará falta replicación independiente y, sobre todo, fósiles de edad similar hallados fuera de Europa. La muestra genómica cubre 103 de las más de 1.500 especies conocidas, y el registro fósil no se reparte de forma homogénea por el planeta. La respuesta europea es hoy la mejor argumentada, no la definitiva.

Más lejos apunta el recurso que deja el consorcio. Con el genoma del ancestro común como referencia, los científicos pueden buscar qué cambios genéticos acompañan al vuelo, a la ecolocalización, a la longevidad, y a la resistencia a enfermedades que caracteriza a muchos murciélagos. La conexión con el envejecimiento humano aparece mencionada en el comunicado del museo, pero es un horizonte lejano y especulativo: nadie ha demostrado nada ahí todavía. El hito concreto que viene es otro. Bat1K seguirá completando genomas de referencia hasta cubrir las más de 1.500 especies vivas, y ese catálogo es el que permitirá comprobar, una por una, las piezas del árbol que este estudio acaba de recolocar.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Los murciélagos se originaron en Europa hace unos 65 millones de años, con vuelo activo y ecolocalización presentes desde el inicio de su historia.
  • Dónde: El origen se sitúa en Europa, con una expansión temprana hacia África; los fósiles analizados proceden de yacimientos de todo el mundo, entre ellos Messel (Alemania).
  • Institución responsable: Consorcio internacional Bat1K, con 137 investigadores de 64 países y participación del Museum für Naturkunde Berlin; resultados publicados en Nature.
  • Cuándo: El estudio se dio a conocer en septiembre de 2026.
  • Impacto a futuro: El genoma reconstruido del ancestro común abre el análisis genético del vuelo, la ecolocalización, la longevidad y la resistencia a enfermedades de los murciélagos.

Publicidad