EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El informe de alquiler de larga estancia de Idealista del segundo trimestre de 2026 sitúa en 984 euros al mes un apartamento de un dormitorio, en 819 un estudio y en 425 una habitación.
- ¿Quién está detrás? Idealista, con los precios de oferta publicados en su plataforma durante junio de 2026 en la modalidad de larga estancia.
- ¿Qué impacto tiene? La brecha entre compartir piso y vivir solo llega al 132% de media y al 212% en Valencia, con Baleares, Madrid y Barcelona como los mercados más caros.
El precio del alquiler en España se sitúa en 984 euros al mes para un apartamento de un dormitorio. Una habitación se queda en 425 euros, un 132% menos, según el informe de larga estancia de Idealista del segundo trimestre de 2026.
El estudio, esa categoría intermedia que crece entre quienes ya no comparten piso pero no alcanzan el contrato completo, se coloca en 819 euros. Son 93 puntos porcentuales por encima de una habitación y un 17% por debajo de un apartamento de un dormitorio. La horquilla entre compartir y vivir solo nunca había sido tan ancha.
La brecha entre compartir piso y vivir solo se dispara al 212% en Valencia
La distancia entre alquilar una habitación y firmar un contrato de un dormitorio cambia según la ciudad. Valencia encabeza la clasificación con un 212% de diferencia: una habitación cuesta 380 euros y un apartamento, 1.185. Le siguen Alicante (156%), Palma (135%), Madrid (132%) y Sevilla (131%). En el extremo opuesto, Barcelona registra la brecha más estrecha de los grandes mercados, un 93%, porque su habitación es la más cara del país, 600 euros al mes.
En el tramo del estudio, Valencia vuelve a marcar la mayor separación. Un estudio valenciano (1.031 euros) cuesta un 171% más que una habitación (380). Alicante (118%), Bilbao (103%) y Palma (101%) completan la parte alta. San Sebastián, con el 48%, es el gran mercado donde menos se nota el salto de la habitación al estudio.
La foto del alquiler español ya no se lee por precios absolutos. Se lee por la capacidad de cada bolsillo para saltar de categoría. Y ese salto cuesta, de media, un 132% más al mes.
Compartir piso ha dejado de ser una fórmula de estudiante para convertirse en la única puerta de entrada al alquiler en las capitales más tensionadas.
Palma, Madrid y Valencia lideran los precios y Sevilla marca el suelo
Entre los grandes mercados, Palma es la capital más cara para alquilar un apartamento de un dormitorio, con 1.292 euros al mes. Le siguen Madrid, con 1.277 euros, Valencia (1.185) y San Sebastián (1.164). En el lado opuesto, Sevilla (853) y Alicante (953) ofrecen los precios más contenidos.
La habitación dibuja otro mapa. Barcelona encabeza con 600 euros, por delante de Palma (550) y Madrid (550), mientras Sevilla (370), Alicante (372) y Valencia (380) se mantienen como las plazas más asequibles. La provincia sigue la estela de la capital: Baleares lidera con 1.347 euros por apartamento y 582 por habitación; Madrid (1.233) y Valencia (1.088) completan el podio de los pisos.
Fuera de los grandes mercados, Ceuta (990 euros), Las Palmas de Gran Canaria (893) y Santa Cruz de Tenerife (887) registran los apartamentos de un dormitorio más caros. Ciudad Real (563), Teruel (568), y Huesca (571) firman los más baratos. En habitaciones, Pamplona (440), Santa Cruz de Tenerife (430) y Vitoria (420) van por delante, y Jaén y Badajoz empatan en el suelo con 250 euros.
La Ficha del Inversor
La métrica que resume este informe es la brecha del 132% entre compartir piso y alquilar un apartamento completo. Para el inversor, la traducción es directa: un piso de tres dormitorios alquilado por habitaciones a 425 euros genera 1.275 euros al mes, por encima de los 984 que deja un contrato de un dormitorio. En Madrid, Barcelona o Palma, donde la habitación se paga a 550-600 euros, el diferencial es todavía mayor. El coliving, el alquiler de habitaciones individuales en viviendas compartidas o gestionadas por un operador, se ha convertido en la vía más rápida para elevar la renta bruta por metro cuadrado.
La tendencia a seis meses apunta a una estabilización de los precios de oferta, pero sin corrección a la baja. La oferta de alquiler de larga estancia sigue lastrada por la Ley de Vivienda de 2023 y las zonas tensionadas declaradas por varias autonomías, que limitan la actualización de rentas y han retirado vivienda del mercado. En paralelo, el Build to Rent (la construcción de promociones enteras concebidas desde el origen para alquilar) añade producto nuevo a cuentagotas, sobre todo en Madrid y Barcelona, y no basta para absorber la demanda.
¿Para quién es esta foto? Para el pequeño inversor que valora el alquiler por habitaciones en capitales de provincia medianas, con precios de compra contenidos y demanda universitaria o de movilidad laboral. También para el arrendatario que busca hueco: Sevilla, Alicante y Valencia son hoy los grandes mercados donde firma más barato.
El riesgo del modelo es regulatorio. Cada nueva zona tensionada puede topar la renta y desactivar la ventaja del alquiler por habitaciones, como ya ocurre en Cataluña. El precedente alemán conviene recordarlo: el mietendeckel berlinés congeló los alquileres y acabó tumbado por el Constitucional, pero el stock tardó años en recuperarse. En España, la próxima ventana crítica llegará con la revisión del índice de referencia del alquiler, que condicionará los contratos firmados a partir de 2027.
El próximo termómetro será el informe del tercer trimestre de este mismo portal y los datos de hipotecas del INE. Hasta entonces, la brecha del 132% sigue siendo la mejor medida del desequilibrio entre lo que se ofrece y lo que se puede pagar.




