La siderurgia española acumula un sobrecoste energético estimado en 658 millones de euros y ya ha activado paradas de producción en las horas de precio eléctrico más alto, según la Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID).
El desglose: 403 millones en electricidad y 255 en gas
El cálculo de la patronal abarca de marzo a diciembre de 2026 para el conjunto de la industria siderúrgica española. Alrededor de 452 millones de ese total se concentran en el tramo que va de septiembre a diciembre, es decir, en el periodo que el sector afronta ahora mismo.
Por vectores energéticos, la electricidad concentra 403 millones de euros y el gas natural suma otros 255 millones. La estimación combina los precios ya abonados con los que las plantas prevén pagar en el último trimestre del ejercicio.
Los datos de julio son el mejor retrato del deterioro. El precio medio del mercado eléctrico alcanzó los 104,75 €/MWh, un 50,5% más que en junio. El gas MIBGAS se movió cerca de los 55,5 €/MWh, un 23,5% por encima del mes anterior.
La cifra no es menor. Para una industria que compite en mercados exteriores, cada euro por megavatio hora se traslada al coste de producción y, cuando no se puede repercutir, a la cuenta de resultados.
Con la luz camino de los 143 €/MWh, la siderurgia española no compite contra otras acerías europeas: compite contra su propia factura eléctrica.
Un cuarto trimestre con la luz a 143 €/MWh
Las perspectivas para el cierre del año no mejoran. UNESID proyecta una electricidad en torno a 143 €/MWh y un gas natural próximo a 76 €/MWh entre octubre y diciembre, muy por encima de las referencias del segundo trimestre.

| Vector energético | Julio 2026 | Variación mensual | Previsión 4T 2026 | Sobrecoste 2026 |
|---|---|---|---|---|
| Electricidad | 104,75 €/MWh | +50,5% | 143 €/MWh | 403 millones |
| Gas (MIBGAS) | 55,5 €/MWh | +23,5% | 76 €/MWh | 255 millones |
| Total | — | — | — | 658 millones |
A ese escenario se añade un coste que el sector considera especialmente lesivo: los servicios de ajuste, que rondarán los 20 €/MWh durante 2026 y que en el escenario del cuarto trimestre elevan el recargo a 21,60 €/MWh para los consumidores.
El resultado es una práctica que se extiende entre las plantas: detener la producción durante las horas de mayor precio eléctrico. Si los niveles actuales se mantienen, esas paradas parciales aumentarán y afectarán al volumen entregado.
El plan de choque que reclama la patronal
La patronal no se limita a describir el problema. Reclama un plan de choque de aplicación inmediata y con certidumbre sobre su continuidad en 2027. El reloj corre. Sus prioridades son cuatro:
- Elevar a al menos 1.000 millones de euros la dotación de 2026 para compensar los costes indirectos de CO2, hasta el máximo que autoriza la normativa europea.
- Conocer con antelación la dotación prevista para 2027, hoy sin confirmar.
- Consolidar con carácter estructural la reducción del 80% de los peajes eléctricos para la industria electrointensiva.
- Integrar los servicios de ajuste y las restricciones técnicas en los peajes mientras se mantengan en los niveles actuales.
El sesgo exportador explica la urgencia. El 70% de la producción siderúrgica española se destina a mercados exteriores y cerca de dos tercios de esas ventas van a la Unión Europea, donde las acerías nacionales compiten con plantas alemanas, francesas, o italianas sujetas a esquemas energéticos distintos.
Sobre los grandes operadores del país recae la presión, con ArcelorMittal España y Acerinox a la cabeza, en un momento de actividad ya debilitada.
Carola Hermoso, directora general de UNESID, sostiene que la industria siderúrgica no puede absorber de forma indefinida unos costes energéticos que deterioran su capacidad para producir, invertir y competir, y pide medidas inmediatas junto a decisiones estructurales sobre el precio de la energía.
El pulso energético que Bruselas mira de cerca
El diferencial de costes no es un fenómeno nuevo. La industria electrointensiva española lleva años señalando su desventaja frente a Alemania o Francia, y el mecanismo de compensación de costes indirectos de CO2, autorizado por Bruselas dentro de las directrices de ayudas de Estado, se ha convertido en la palanca central para reducirla.
La aritmética del último trimestre ayuda a dimensionar la petición. Los 452 millones del tramo septiembre-diciembre equivalen a cerca del 69% del sobrecoste estimado para el conjunto del periodo marzo-diciembre, lo que refleja hasta qué punto la factura se ha encarecido en la segunda mitad del año.
El detalle relevante está en los servicios de ajuste. Suman en torno a un 15% adicional sobre un precio de pool que UNESID ya proyecta en 143 €/MWh. Integrarlos en los peajes, como pide la patronal, no abarata la energía, pero permite que la reducción del 80% del peaje electrointensivo se aplique también a ese componente.
En España, la palanca está repartida entre la CNMC, que fija la metodología de los peajes, y el Ministerio para la Transición Ecológica, que decide la dotación de la compensación por CO2. Queda la incógnita presupuestaria.
El precedente más cercano lo marca el propio marco europeo. La Comisión Europea fija el techo de compensación y cada Estado miembro decide qué parte de ese máximo utiliza. UNESID pide agotar el límite, lo que da por hecho que la dotación actual se queda por debajo.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La respuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y de la CNMC a la petición de un plan de choque con dotación para 2026 y certidumbre para 2027.
- Reacción del valor: Las acerías cotizadas, con Acerinox en el Ibex 35, descuentan ya un entorno de costes eléctricos altos; un compromiso plurianual sobre peajes o CO2 sería una señal directa sobre márgenes.
- Precedente sectorial: El mecanismo de compensación de costes indirectos de CO2 autorizado por Bruselas marca el techo disponible; España no lo agota, y ahí está el margen que reclama la patronal.




