Olistic Research Labs ha logrado hacerse un hueco en un mercado, el de los tratamientos contra la caída del cabello, que durante años parecía estar copado por los grandes laboratorios farmacéuticos. Cuando la compañía se constituyó en 2020, marcas como ISDIN, Pilexil o Ducray formaban parte de una especie de oligopolio que imponía unas barreras de entrada muy elevadas, tanto en términos de inversión como de reconocimiento de marca. Aun así, la startup barcelonesa ha conseguido hacerse un nombre en el sector, aunque ahora deberá afrontar una nueva fase para consolidar todo lo alcanzado.
Uno de los principales puntos fuertes de Olistic durante los últimos años ha sido su capacidad para alejarse del guion tradicional del sector farmacéutico. Su propuesta pasó por desarrollar una fórmula holística bebible, que combina vitaminas, antioxidantes y adaptógenos, y llevarla directamente al consumidor (Direct-to-Consumer o DTC) mediante una intensa estrategia de marketing con influencers en Instagram y TikTok. A partir de ahí, la compañía ha conseguido multiplicar de forma notable sus ingresos.
Olistic: una evolución financiera meteórica
La estrategia de apoyarse en la imagen de creadores de contenido catapultó a la marca a una velocidad poco habitual. Las cuentas anuales de la compañía son un claro reflejo de esta evolución. En su primer año completo, 2021, la facturación de Olistic apenas alcanzó los 680.000 euros. Un año después, el boca a boca digital y la inversión publicitaria multiplicaron esta cifra hasta los 9,76 millones de euros.
Aquello no era más que el principio. En 2023, la facturación creció hasta rozar los 27 millones de euros, coincidiendo con la expansión del negocio B2B y la entrada de la marca en farmacias. Finalmente, en 2025 superó los 42,5 millones de euros, impulsada por nuevas palancas de crecimiento como la internacionalización hacia Alemania y Portugal, un test de lanzamiento en Italia y la presencia en más de 3.500 farmacias activas.
Esta evolución no pasó desapercibida. A finales de 2024, Exea Capital, el family office de la familia Puig, entró en el accionariado de Olistic con una participación del 2,17%. Su entrada, realizada mediante una ampliación de capital con una prima de emisión cercana a los 5 millones de euros, no solo permitió inyectar liquidez para sanear la deuda bancaria a corto plazo, sino que también supuso un respaldo a Olistic como actor relevante dentro de la industria cosmética global.
La otra cara del crecimiento de Olistic
Pero las cuentas de Olistic también ponen de manifiesto uno de los grandes retos de las marcas nacidas en redes sociales: la dependencia de la publicidad de pago. El Coste de Adquisición de Clientes (CAC) tiende a aumentar a medida que el mercado se vuelve más competitivo y se satura. Para generar la percepción de que «todo el mundo toma Olistic», la compañía ha tenido que destinar importantes cantidades de capital a publicidad y marketing.
Solo en la partida de «Publicidad, propaganda y relaciones públicas», la empresa gastó 13,03 millones de euros en 2024 y 12,07 millones en 2025. Esto supone destinar cerca de un tercio de sus ingresos a campañas publicitarias, anuncios e influencers. Sin embargo, esta situación no debería mantenerse indefinidamente. En teoría, una marca de éxito nacida en redes sociales debería alcanzar un punto de inflexión en el que el reconocimiento de marca permita reducir progresivamente la inversión publicitaria mientras las ventas continúan creciendo de forma orgánica.
Esa es precisamente la llamada segunda fase, en la que Olistic parece tener uno de sus principales retos. Las cuentas de 2025 muestran que, al reducir su presupuesto publicitario un 7,3% —casi un millón de euros menos que el año anterior—, el crecimiento de las ventas, que hasta entonces había registrado ritmos de doble y triple dígito, se frenó hasta el 4,4%.
Este fenómeno, conocido en el sector como Paid Treadmill o ‘cinta de correr de pago’, sugiere que una parte importante de la facturación de Olistic continúa dependiendo de la inversión publicitaria recurrente. Cuando se reduce ese motor, la tracción comercial también se resiente de forma significativa.
Olistic se apoya en las farmacias para revertir la situación
Por este motivo, la dirección de Olistic ha impulsado un nuevo canal de venta: las farmacias tradicionales. Así, lo que comenzó como una marca prácticamente exclusiva del entorno digital cuenta ahora con presencia en más de 3.500 puntos de venta físicos.
Las farmacias aportan credibilidad, capilaridad y acceso a un nuevo canal de adquisición, donde el Coste de Adquisición de Clientes puede ser menor y la rentabilidad por cliente, potencialmente mayor. De hecho, la propia compañía reconoce en sus informes de gestión que el mercado B2B en España constituye un pilar que aporta estabilidad y solidez al modelo de negocio.
Por último, para sostener unos resultados positivos, la compañía también ha recurrido a otras palancas financieras y contables. Entre ellas se encuentran la activación de determinados proyectos de I+D y los créditos fiscales a su favor, mecanismos que han contribuido a mejorar el resultado frente a las pérdidas que habría registrado sin estos efectos. A ello se suma su expansión internacional, que por el momento no parece estar aportando al negocio todo el potencial esperado.
El reto para Olistic durante los próximos años no será únicamente descubrir nuevos mercados como Alemania o Italia, sino demostrar que sus clientes actuales continúan comprando sus productos por la percepción de valor y los resultados que obtienen, y no únicamente porque su influencer de referencia se los recuerda cada día en Instagram.




