Pierre Fabre elige España: país piloto para lanzar Même en todo el mundo

La marca de cosmética oncológica llega en octubre a las farmacias españolas y a El Corte Inglés con 74 referencias. El grupo francés aspira a crear y liderar un segmento que hasta ahora no tenía dueño.

Pierre Fabre ha elegido España como mercado piloto para el lanzamiento internacional de Même. La marca de cosmética oncológica del grupo farmacéutico francés desembarcará el próximo mes de octubre en las farmacias españolas y en El Corte Inglés con 74 referencias y seis categorías de producto.

Même nació en 2016 de la mano de Juliette Couturier y Judith Levy, a partir de una experiencia personal con el cáncer. Desde entonces diseña cuidado facial y corporal para pacientes oncológicos y para pieles sensibles y reactivas, un nicho que hasta hace poco apenas tenía respuesta comercial estructurada. Lo que empezó como un proyecto casi artesanal ha terminado dentro de uno de los mayores grupos dermocosméticos de Europa.

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Pierre Fabre entró en el capital de la compañía en 2023 y se convirtió en accionista mayoritario, aunque la firma conservó su identidad y su espíritu emprendedor. La integración le dio algo que antes no tenía: acceso al I+D y a la experiencia clínica de un laboratorio que sitúa la oncología y la dermatología entre sus áreas terapéuticas principales.

Una gama de 74 referencias que arranca en octubre

El desembarco no será simbólico. Même pondrá en el mercado español 74 referencias repartidas en seis categorías, del cuidado facial y corporal al esmalte de uñas y el maquillaje. Todo el catálogo está formulado con un 98% de ingredientes de origen natural, según la compañía, y testado en hospitales con oncólogos y pacientes.

La gama también está pensada para hombres, que representan el 47% de los cánceres diagnosticados en España. Los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos —sequedad, sensibilidad extrema, caída del cabello, y fragilidad de las uñas— golpean por igual a ambos sexos, y ahí es donde la marca quiere marcar la diferencia frente a la cosmética convencional.

No es un catálogo cerrado. La firma ha anunciado que lo ampliará próximamente con una línea de productos solares, un paso lógico si aspira a cubrir toda la rutina diaria del paciente y no solo los momentos de crisis cutánea.

La cosmética oncológica deja de ser un gesto compasivo y se convierte en una categoría con reglas propias: producto clínico, canal farmacia y evidencia hospitalaria.

Pierre Fabre quiere crear una categoría que aún no tiene dueño

El movimiento de Pierre Fabre, dueño de Avène, Klorane, Ducray y A-Derma, persigue algo más ambicioso que colocar una línea en la farmacia. El grupo reúne en su web oficial un catálogo donde la oncología y la dermatología figuran entre sus áreas terapéuticas principales. Con Même busca crear y liderar una categoría nueva. La empresa lo dice sin rodeos. Quiere ser referente para el paciente con cáncer, pero también para cualquiera con piel sensible o reactiva.

La elección de España como mercado piloto responde a un mercado dermocosmético en alza y a a una red de farmacias densa y profesionalizada, donde el consejo del farmacéutico todavía pesa. El país funciona como banco de pruebas razonable antes de dar el salto a otros mercados. Queda la parte difícil: demostrar que el producto se sostiene sin el relato.

España tiene una particularidad que encaja con este modelo. A diferencia de otros países donde el dermocosmético se compra en grandes superficies o en perfumerías, aquí el mostrador farmacéutico mantiene autoridad, sobre todo en categorías ligadas a la salud. Para una marca que busca prescripción, ese detalle no es menor.

Même lanzamiento

Una apuesta que mezcla oncología, retail y marca

Llevo tiempo observando cómo la dermocosmética ha dejado de competir solo por el rostro del consumidor y ha empezado a mirar a la enfermedad. Ese giro tiene lógica económica. Las pieles dañadas por los tratamientos oncológicos forman un segmento que crece, tiene capacidad de gasto y exige prescripción. Su hábitat natural es la farmacia, no el lineal de perfumería.

El precedente está en cómo el propio grupo construyó Avène a partir del agua termal y la dermatología. Même replica esa fórmula: producto clínico, canal controlado y un relato fundacional potente. El paralelismo no es casual; es estrategia. Eso sí, el riesgo es evidente. Levantar una categoría desde cero exige inversión sostenida durante años, no un lanzamiento de temporada, y el paciente oncológico no cambia de rutina por puro marketing.

Hay además una contradicción que el sector prefiere no verbalizar. Cuanto más se medicaliza el producto, más se estrecha el margen y más depende la marca de la recomendación profesional. La farmacia gana peso, pero también poder de negociación. Ese equilibrio no siempre sale a cuenta para quien fabrica.

El propio concepto de cosmética oncológica plantea dudas. No existe una definición regulatoria específica, y cualquier marca con formulaciones suaves puede reclamar cercanía a ese territorio. Sin un sello o un aval clínico compartido, la categoría corre el riesgo de diluirse en cuanto lleguen imitadores.

La ampliación a una línea de productos solares funcionará como termómetro. Si una paciente incorpora esa crema solar al mismo gesto de compra, la categoría empezará a cuajar de verdad. La acogida en El Corte Inglés y la evolución en las farmacias darán la primera señal medible. Habrá que ver si España sigue siendo piloto o se convierte en escaparate permanente.

Todas las compañías del sector hablan de propósito. Muy pocas lo facturan.


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