Canarias seduce en Japón a una decena de empresas para invertir en videojuegos

Proexca trabaja ya en una misión inversa para traer a los estudios nipones a las islas. El interés se centra en coproducciones y encargos de desarrollo, más que en grandes sedes corporativas.

El Gobierno de Canarias cierra su misión en Japón con una decena de firmas del videojuego interesadas en invertir. La expedición, coordinada por Proexca, vuelve con una cartera de contactos que el Ejecutivo autonómico quiere convertir en proyectos concretos en los próximos meses.

La visita a Tokio no ha sido un viaje de cortesía. Las compañías niponas que se han acercado al stand canario buscan suelo europeo, incentivos fiscales y talento disponible para coproducir y encargar desarrollos con sello isleño. Ese es el argumento que el archipiélago lleva tiempo vendiendo: un territorio con régimen económico y fiscal propio y un ecosistema digital en fase de consolidación.

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Diez estudios japoneses y una misión inversa en preparación

Según Radio Faro del Noroeste, una decena de empresas japonesas del sector ha mostrado interés firme en instalarse o colaborar con estudios radicados en Canarias. La cifra no es definitiva ni implica compromisos cerrados, pero sí marca un cambio de tono respecto a ediciones anteriores de la feria.

Proexca, la sociedad pública de fomento económico del Gobierno de Canarias, ya trabaja en la llamada misión inversa. El objetivo es traer a esos estudios a las islas para que conozcan de primera mano las ventajas fiscales, la conectividad y el coste operativo. El régimen económico y fiscal, con la Zona Especial Canaria como bandera, permite tributar a tipos reducidos a las compañías que se instalan. La agencia autonómica ha situado el videojuego entre sus sectores prioritarios.

El encargo y la coproducción son las dos vías que más interés despiertan. No se trata solo de que las firmas niponas abran una delegación en el archipiélago, sino de que repartan trabajo entre los estudios locales. Ese modelo, más realista a corto plazo, permite que el tejido canario crezca sin depender de grandes inversiones iniciales.

Canarias no compite por atraer una gran sede, sino por captar la parte de la producción que Japón necesita subcontratar fuera de casa.

A este panorama se suma la Fundación de la UD Las Palmas, presente en el Tokyo Game Show 2026. La entidad aprovecha su marca deportiva para tender puentes con el sector del videojuego, un terreno donde los clubes de fútbol llevan años buscando ingresos más allá del estadio.

El escaparate del Tokyo Game Show y el radar inversor

El Tokyo Game Show 2026 funciona como la plataforma donde se cierran buena parte de estos contactos. La feria reúne a los principales editores asiáticos y a un número creciente de delegaciones regionales que compite por la misma atención. Canarias ha jugado esa carta como región invitada, con un mensaje muy concreto: aquí se puede producir para Europa con costes competitivos.

Las fuentes consultadas insisten en que el interés es real, aunque el proceso será lento. La industria digital sitúa al archipiélago en su radar, pero el salto del interés a la inversión efectiva depende de factores que ninguna misión resuelve por sí sola: fiscalidad estable, vuelos directos y una bolsa de perfiles técnicos suficiente.

inversión japonesa Canarias

De hecho, el cuello de botella del sector no es el dinero, sino el talento. Los estudios japoneses consultan cada vez más cuántos programadores, artistas técnicos y diseñadores pueden contratar en destino. Sin una cantera propia, la coproducción se queda en encargos puntuales y no arraiga.

Canarias busca su hueco en una industria que ya no es un juego

El videojuego dejó de ser un entretenimiento menor hace años. En España factura más que el cine y la música juntos, aunque su estructura sigue muy concentrada en Madrid y Barcelona. Ese mapa es una oportunidad para una región periférica que necesita diversificar su economía más allá del turismo y la construcción. En un negocio digital, la distancia física pesa menos que en el turismo; Canarias lleva tiempo intentándolo con el audiovisual y la tecnología, y el videojuego es la extensión lógica de ese esfuerzo.

Hay un precedente que conviene mirar. Otras comunidades llevan años peleando por el mismo pastel con presupuestos mayores y ferias propias. Canarias no va a ganar por tamaño, sino por especialización: menos proyectos, mejor atendidos, y un discurso fiscal que el resto de España no puede replicar. Ahí está su verdadera ventaja competitiva.

Aquí conviene no caer en el triunfalismo. Una misión comercial genera titulares, no puestos de trabajo. Las diez empresas interesadas pueden quedar en una sola y, aun así, el viaje habría valido la pena si sirve para construir una relación duradera. El riesgo real es el de siempre: anunciar el interés y olvidar el seguimiento hasta que la siguiente misión vuelva a empezar de cero.

El régimen económico y fiscal de Canarias es una ventaja, pero también un reclamo que no basta por sí solo. Lo que decidirá el resultado es si el ecosistema local consigue retener a los perfiles que forma y si Proexca mantiene la presión más allá de la foto. La próxima prueba será la misión inversa: si los estudios japoneses aterrizan en las islas con proyectos sobre la mesa, hablaremos de otra cosa.


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