La Fed admite que conocía las vulnerabilidades del Silicon Valley Bank un año antes de su quiebra

La revisión independiente concluye que el supervisor no exigió a la entidad reducir su riesgo de tipo de interés pese a tener el diagnóstico desde marzo de 2022. El informe descarta que las redes sociales fueran el detonante de la corrida bancaria.

La Reserva Federal de Estados Unidos ha admitido que su personal de supervisión conocía o debía haber conocido las vulnerabilidades del Silicon Valley Bank ya en marzo de 2022, un año antes de su intervención, según la revisión independiente encargada por el propio banco central.

La conclusión la ha detallado la vicepresidenta de Supervisión de la Fed, Michelle Bowman, al presentar los resultados de un informe que el organismo solicitó para depurar responsabilidades tras la quiebra.

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La revisión responde a una exigencia interna después de una de las mayores quiebras bancarias de la historia reciente de Estados Unidos. El banco central quería saber si sus equipos de supervisión habían estado a la altura. El veredicto ha sido incómodo.

El documento sostiene que el personal de la Reserva Federal ‘conocía o debería haber conocido’ las vulnerabilidades de la entidad ya en marzo de 2022, doce meses antes de que el Gobierno estadounidense interviniera el banco.

Bowman ha sido tajante en la presentación: ‘A pesar de lo que sabía o debería haber sabido, el personal de supervisión no tomó medidas rápidas y decisivas para alentar o exigir a SVB que redujera su riesgo de tipo de interés o la concentración de vulnerabilidades’.

La revisión retrata a un supervisor que vio el riesgo antes que el mercado y que, aun así, no movió ficha hasta que la corrida fue imparable.

El informe identifica un ‘factor significativo’ detrás de esa inacción: una ‘arraigada cultura de aversión al riesgo’ en la que el personal creía que era personalmente más seguro no actuar salvo que tuviera la certeza de que la medida era la correcta.

El estudio, además, exculpa a las redes sociales como detonante de la corrida. Frente a los análisis posteriores que señalaron la propagación de información en estas plataformas como una de las chispas de la caída, la revisión concluye que el 96% de las conversaciones en redes sociales sobre la corrida bancaria aparecieron cuando la quiebra de SVB ya era inevitable.

Las cifras del balance que el supervisor dejó intacto

Silicon Valley Bank cerró 2022 con 209.000 millones de dólares en activos, unos 182.000 millones de euros, y 175.400 millones de dólares en depósitos, alrededor de 153.000 millones de euros.

En marzo de 2023, la entidad anunció una ampliación de capital de 1.750 millones de dólares, 1.525 millones de euros, para cubrir pérdidas estimadas de 1.800 millones de dólares. El anuncio encendió todas las alarmas y desató una retirada masiva de capital.

La quiebra de SVB puso en alerta a todo el sistema bancario global y arrastró también al estadounidense Signature Bank, una réplica del mismo patrón: concentración de depósitos y sensibilidad extrema a los tipos.

quiebra SVB

La revisión quita peso a la tesis de la corrida digital. Si el 96% de las conversaciones en redes aparecieron cuando el desenlace ya era inevitable, el problema no fue la viralidad, sino la falta de exigencia previa sobre el balance.

Qué lección deja para la supervisión bancaria

El caso SVB es, ante todo, un fallo de supervisión, no de mercado. La revisión encargada por la propia Fed confirma que el diagnóstico existía y que lo que falló fue la ejecución: el supervisor detectó el riesgo de tipo de interés y la concentración de depósitos, pero no lo tradujo en exigencias concretas hasta que el daño era irreversible.

La comparación con el marco europeo es obligada. En la eurozona la supervisión recae en el Mecanismo Único de Supervisión del Banco Central Europeo, con el Banco de España integrado en el dispositivo, y los expedientes se apoyan en pruebas de estrés y revisiones de calidad de activos. La crítica de Bowman, una cultura interna que penaliza la acción, es trasladable a cualquier regulador que confunda prudencia con parálisis.

Para las entidades cotizadas del Ibex 35, la lectura es indirecta pero relevante. Santander, BBVA y CaixaBank operan bajo el paraguas europeo y con perfiles de liquidez distintos al de un banco regional estadounidense, pero comparten con SVB dos variables que el informe señala como críticas: la exposición al riesgo de tipo de interés y la concentración de depósitos.

El valor analítico del documento está en el reconocimiento explícito. Un supervisor que documenta su propia inacción más de tres años después envía un mensaje al mercado: la tolerancia con las vulnerabilidades conocidas tiene fecha de caducidad.

El contraste con el relato dominante de 2023 es notable. Entonces se habló de una corrida exprés, amplificada por las redes y por la velocidad de las retiradas digitales. La revisión sostiene que, cuando esa conversación social se disparó, el resultado ya estaba escrito.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La implementación efectiva de las recomendaciones de la revisión y los próximos informes de supervisión de la Fed sobre el riesgo de tipo de interés en la banca regional estadounidense.
  • Reacción del valor: SVB ya no cotiza, de modo que el termómetro es el sector financiero: el mercado descuenta una mayor exigencia supervisora sobre los bancos regionales de Estados Unidos.
  • Precedente sectorial: La crisis de marzo de 2023, con SVB y Signature Bank, fijó el manual de una corrida de depósitos en la era digital que la propia Fed ahora relee.

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