Las comisiones de Ethereum se hunden a 0,095 dólares por operación, un 86,8% menos que en abril, mientras el ether rebota sobre los 2.600 dólares. Son cifras de Santiment, la firma de análisis on-chain, y dibujan una red que se ha vuelto baratísima para moverse, pero que afronta a la vez una fuga silenciosa de carteras de USDT.
De 0,72 a 0,095 dólares: así se han hundido las comisiones de Ethereum
El dato merece contexto porque no es un vaivén de un día. El coste medio por transferencia ha pasado de los 0,72 dólares registrados el 21 de abril a apenas 0,095 dólares, un descenso del 86,8% en cinco meses. Hablamos del gas, la tarifa que paga cualquier usuario para que su transacción entre en un bloque de la red. Con esos precios, mover fondos, reclamar recompensas o abrir una posición en un protocolo de finanzas descentralizadas cuesta menos que un chicle.
¿Por qué se ha abaratado tanto? Santiment apunta a tres causas que actúan a la vez. La primera es la mayor capacidad de blobs, el espacio de datos que Ethereum reserva desde 2024 para que los rollups —esas redes de segunda capa que procesan transacciones aparte de la cadena principal y luego le envían un resumen comprimido— paguen menos por publicar sus envíos. La segunda es la ampliación del límite de gas hasta 60 millones por bloque, que da más sitio a las operaciones. Y la tercera es, sencillamente, el éxito de las capas 2.
Arbitrum, Base y compañía absorben el tráfico que antes iba a la red principal
Aquí está la parte incómoda del titular fácil. Que las comisiones caigan no equivale sin más a que Ethereum esté vacía. Las microtransacciones de alta frecuencia que antes saturaban la red principal han migrado a Arbitrum, Optimism, Base y Linea, que pagan por usar ese espacio de blobs y lo reparten entre miles de usuarios.

El resultado es una cadena central más libre y barata, y un ecosistema que sigue moviendo dinero aunque lo haga un piso más arriba.
El otro dato de Santiment es el que conviene vigilar. La red ha perdido 251.350 carteras con saldo de USDT en once días, su mayor caída en una ventana tan corta desde el estropicio del mercado tras la quiebra de FTX, en diciembre de 2022. Eso no significa que el capital haya abandonado las cripto por completo. Puede estar consolidándose en menos direcciones, saltando a las capas 2, moviéndose hacia USDC o de de vuelta a los exchanges centralizados.
Una red que abarata cada movimiento pero pierde carteras de la stablecoin reina no está débil: está recolocándose, y la diferencia importa.
Lo que sí deja entrever ese descenso es una postura más defensiva de los tenedores. Cuando los pequeños saldos de USDT se reducen en la red principal, la liquidez disponible para comprar altcoins suele resentirse. Y si eso coincide con una capitalización total de stablecoins estancada, el mercado se queda con menos munición para el próximo movimiento.
Menos comisiones, menos quemado: la letra pequeña del gas barato
Conviene recordar de dónde venimos. En agosto de 2021, con la activación de la mejora EIP-1559, Ethereum dejó de subastar todo el gas y empezó a quemar una parte de cada comisión. Ese mecanismo, el burn, convirtió la presión de uso en destrucción de ether: cuanto más se pagaba por operar, más ETH desaparecía de circulación. Durante 2022 y 2023, con la red a rebosar, hubo semanas en las que el suministro neto del activo se redujo. Consultar el historial de quemado en paneles como ultrasound.money se volvió una costumbre para el inversor de largo plazo.
Ahora el viento sopla al revés. Con las comisiones en mínimos y buena parte del tráfico en las capas 2, el quemado se ha desplomado y el ether vuelve a emitirse por encima de lo que se destruye. Es la contradicción de fondo: una red más usable y barata es, de forma casi inevitable, una red menos deflacionaria. El caso de Dencun, la actualización de marzo de 2024 que introdujo los blobs, ya lo dejó claro — abarató las capas 2 a cambio de vaciar el quemado de la capa principal. Nadie dijo que el escalado fuera gratis.
Para el usuario de DeFi, el momento tiene su lado bueno. Yield farmers, proveedores de liquidez y arbitrajistas pueden reequilibrar posiciones, reclamar rendimientos o entrar y salir de contratos inteligentes con un coste irrisorio. Para el inversor que mira el suministro de ETH, en cambio, la foto es menos amable: menos gas significa menos burn, y menos burn significa más monedas en circulación.
La pregunta que queda abierta es si la contracción de carteras USDT es un reajuste temporal o el arranque de algo más largo. Si los saldos en la red principal siguen cayendo mientras las capas 2 crecen, Ethereum habrá ganado eficiencia y perdido una parte de su termómetro más fiable. Si repuntan en las próximas semanas, hablaremos de una simple rotación. Los datos de la próxima actualización de la red, ya en el calendario para los próximos meses, darán pistas sobre qué lado pesa más.




