Sepolia activa Glamsterdam, la actualización de Ethereum que dispara la eficiencia

La red de pruebas acogerá el fork el 6 de octubre y servirá para calibrar el límite de 200 millones de gas. La llegada a mainnet sigue prevista para el cuarto trimestre de 2026, sin fecha confirmada.

La actualización Glamsterdam de Ethereum ya tiene su primera fecha. Sepolia, una de las redes de prueba donde los desarrolladores ensayan los cambios antes de llevarlos a producción, activará el fork el próximo 6 de octubre de 2026. No es el lanzamiento definitivo, pero sí la confirmación de que el upgrade Ethereum avanza tras meses de trabajo en redes internas.

El dato importa porque Glamsterdam es la revisión más ambiciosa del protocolo desde The Merge, el cambio que convirtió a Ethereum en una red de prueba de participación en septiembre de 2022. Sobre el papel promete transacciones más rápidas, nodos más ligeros y un uso más eficiente del disco. Sobre el calendario, el roadmap oficial mantiene la llegada a mainnet en el cuarto trimestre de 2026, sin fecha confirmada. El ether cotiza mientras tanto por encima de los 2.500 dólares, tras un movimiento diario del 5,7%.

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El nombre viene de la fusión de dos piezas. Amsterdam es la parte de ejecución, bautizada así por una antigua ciudad anfitriona del Devconnect. Gloas es la de consenso, con nombre de estrella. Juntas suceden al upgrade Fusaka y empujan dos objetivos del roadmap: escalar la capa 1, la red base donde se liquidan las operaciones, y escalar los blobs, los paquetes de datos temporales que usan los rollups para abaratar comisiones.

Qué cambia Glamsterdam: paralelización, más capacidad y un registro bajo control

El upgrade se apoya en tres patas técnicas. La primera es la separación entre quien propone un bloque y quien lo construye, conocida como ePBS (EIP-7732). Hoy ese relevo pasa por intermediarios externos; Glamsterdam lo traslada dentro del propio protocolo. El cambio también amplía de dos a nueve segundos la ventana en la que un bloque se propaga, lo que reduce el riesgo de que un validador lento —uno de los equipos que sostiene la red con 32 ETH en garantía— quede fuera de juego.

La segunda pata son las listas de acceso a nivel de bloque (BALs, EIP-7928). Entregan al nodo un mapa previo de qué transacciones tocan qué datos, de modo que las lecturas en disco se hacen en paralelo. Un cambio de red complementario, eth/71 (EIP-8159), permite intercambiar esas listas entre nodos.

La tercera pata es la repreciación del gas que se consume al crear nuevo estado en la base de datos (EIP-8037), para que el crecimiento del registro on-chain sea predecible, en torno a 120 GiB al año. Para ello se calibra con un límite de bloque de referencia de 150 millones de gas, antes de dar el salto a los 200 millones de gas que el upgrade desbloquearía más adelante.

Glamsterdam no llega para que el ether suba mañana, sino para que la red aguante el peso de los próximos años sin ahogarse en su propio registro.

Sepolia no es mainnet: por qué una fecha de testnet no es un lanzamiento

Conviene bajar la expectativa. Un fork en Sepolia es un ensayo, no un estreno. La secuencia es siempre la misma: las devnets, pequeñas redes que levantan los equipos de clientes, sacan a la luz los errores; las propuestas maduran hacia testnets públicas como Sepolia; y solo entonces el código toca el ether real. El roadmap oficial de Ethereum marca ahora Glamsterdam como ‘en pruebas sobre devnets’.

Hay una razón más para la prudencia. La Meta EIP, el documento maestro que define qué se incluye, sigue en borrador. El alcance puede moverse todavía. Es lo habitual en esta fase, pero deja claro, que el cuarto trimestre de 2026 es una ventana, no una promesa.

upgrade Ethereum

El listón de Glamsterdam: eficiencia sin expulsar a quien valida desde casa

Hay una tensión que recorre el roadmap y que Glamsterdam vuelve a poner sobre la mesa: ganar capacidad sin obligar a quien opera un nodo a comprar máquinas cada vez más caras. Los requisitos de hardware se tratan como una restricción, no como una consecuencia, y ese detalle separa a la red de otras que han priorizado el rendimiento a cualquier precio.

El precedente útil es Dencun, en marzo de 2024, el upgrade que introdujo los blobs y tumbó las comisiones de los rollups. Demostró que la hoja de ruta entrega mejoras palpables, pero también que cada pieza tarda más de un año en llegar a mainnet. Glamsterdam juega en otra liga: toca ejecución y consenso a la vez, y por eso su calendario es más frágil.

Tampoco conviene ignorar el riesgo. Buena parte de la eficiencia prometida depende de que ePBS funcione sin abrir nuevas dependencias y de que la comunidad no concentre todavía más poder en unos pocos constructores de bloques. Si el resultado es una red más rápida pero más difícil de auditar para el usuario de a pie, el intercambio no habrá merecido la pena.

Lo que viene ahora es una secuencia de pruebas. Primero Sepolia, después las devnets finales y, si nada se tuerce, la activación en mainnet en algún punto del cuarto trimestre. La fecha del 6 de octubre servirá para calibrar el límite de 200 millones de gas y comprobar si las listas de acceso cumplen lo prometido. Ese día, y no el titular, dirá cuánto tiene de real la eficiencia de Glamsterdam.


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