El Senado de Estados Unidos ha bloqueado la CLARITY Act, la norma que pretendía ordenar la regulación de las criptomonedas en el país. La votación de procedimiento se saldó con 49 apoyos y 50 rechazos, lejos de los 60 votos que necesitaba para avanzar. La Commodity Futures Trading Commission (CFTC) no va a esperar a que el Congreso resuelva el atasco: su presidente, Mike Selig, anunció que la agencia redactará sus propias reglas cripto.
La CLARITY Act cripto aspiraba a dividir con claridad la supervisión de los activos digitales entre la SEC, la CFTC y los reguladores bancarios. Dicho de otro modo: buscaba determinar qué criptoactivos se tratan como valores, cuáles como materias primas y cuáles como stablecoins (monedas digitales pensadas para mantener un valor estable). La Cámara de Representantes la aprobó el año pasado, pero el Senado la ha mantenido en punto muerto durante buena parte de 2026.
El choque no llegó de improviso. La norma llevaba meses en en el limbo legislativo por el pulso entre el lobby bancario y plataformas como Coinbase sobre si estas plataformas pueden pagar rendimientos o intereses a sus clientes. A eso se sumó un borrador ético que circuló en julio para impedir que los cargos públicos promocionen criptoactivos y ganen dinero con ellos.
En paralelo, la SEC presentó el mes pasado su propio marco para las ofertas de criptoactivos, sin esperar al desenlace del Senado. Ese movimiento añade una capa de ambigüedad: dos reguladores federales pueden acabar publicando criterios que se solapen o, directamente, se contradigan.
La reacción de la CFTC llegó un día después de la votación. Selig publicó un mensaje en X, según recogió Bitcoin Magazine, en el que defendió que los estadounidenses merecen seguridad jurídica y protección al consumidor. También recordó que el presidente Trump prometió un marco regulatorio cripto ‘de una forma u otra’, y aseguró que la agencia utilizará sus competencias actuales para publicar reglas.
El Senado no ha resuelto la duda de fondo: qué supervisor responde cuando un criptoactivo es a la vez inversión, materia prima y medio de pago.
Qué buscaba la CLARITY Act y por qué se ha quedado en el camino
El proyecto no creaba un marco desde cero, sino que repartía competencias. La lógica era sencilla: cada activo digital debía tener un supervisor único. Esa aparente claridad topó con una negociación política llena de fricciones. La enmienda ética de julio fue el último intento de destrabar apoyos, y varios demócratas la consideraron insuficiente. Mientras tanto, los republicanos acusaron a sus rivales de retrasar la ley de forma deliberada.
El resultado fue una votación de procedimiento que necesitaba 60 apoyos y se quedó en 49. No se votó el fondo, sino si el texto seguía adelante. Esa diferencia importa: la CLARITY Act no queda técnicamente muerta, pero pierde impulso en un calendario legislativo cada vez más ajustado.
La CFTC redactará sus reglas sin esperar al Congreso
Selig confirmó que la agencia no partirá de cero. La Commodity Futures Trading Commission ya supervisa los futuros de bitcoin desde hace años y ha tratado públicamente a bitcoin y ether como materias primas. La diferencia ahora es que se siente respaldada para redactar normas más amplias, con el argumento de que sus competencias estatutarias son suficientes.

El movimiento coloca a la SEC y a la CFTC en posiciones paralelas. La SEC propuso el mes pasado un marco para las ofertas de criptoactivos, y ahora la CFTC anuncia que hará lo mismo con sus reglas. Para una startup que quiera lanzar un token (una ficha digital) en Estados Unidos, el mapa regulatorio sigue lleno de bifurcaciones: dependerá de si su activo se considera valor, materia prima o un híbrido de ambos.
Ese solapamiento ya se ha traducido en conflictos judiciales en el pasado. La SEC demandó a Ripple en 2020 por vender XRP como un valor, y la propia Coinbase mantiene litigios abiertos por la clasificación de parte de su negocio. La CLARITY Act pretendía cerrar esas disputas de golpe, y su fracaso las alarga.
Qué significa para el inversor y qué puede pasar ahora
Para el inversor medio hay una lectura inmediata: la regulación estadounidense seguirá siendo una obra a medias. No habrá, al menos por ahora, una ley federal que diga con precisión qué es cada activo. Lo que habrá, probablemente, es una tensión regulatoria entre la SEC y la CFTC que los tribunales irán resolviendo caso a caso.
No es una situación nueva. El vacío de competencias recuerda a los años previos a la aprobación de los ETF al contado de bitcoin en 2024 (fondos cotizados que replican el precio al contado de la criptomoneda), cuando la SEC rechazaba solicitudes mientras la presión judicial y política corregía sus argumentos. Tampoco es idéntico: hoy la CFTC tiene un tono abiertamente favorable al sector, y eso puede acelerar reglas más flexibles, pero también genera dudas sobre su alcance legal.
Conviene mantener la cautela. Un marco redactado solo por la CFTC sin el respaldo del Congreso puede acabar impugnado en los tribunales, y su aplicación práctica dependerá de cuántas entidades decidan someterse a él. Además, la banca tradicional y las plataformas cripto siguen sin resolver el punto que atascó la ley: la posibilidad de pagar rendimientos por criptoactivos, algo que toca de lleno a la protección del consumidor.
Para los usuarios y empresas españolas con exposición a Estados Unidos, lo más prudente es leer cualquier avance como una señal de dirección, no como un marco cerrado. La regulación europea MiCA ofrece una hoja de ruta más definida, pero los equilibrios de Washington siguen marcando el ritmo de la liquidez institucional. La próxima fecha a vigilar no está en el Senado, sino en los despachos de la CFTC: si en las próximas semanas publica un borrador concreto, el debate dejará de ser político y pasará a ser jurídico.




