Las tesorerías cripto de empresas cotizadas han movido ficha en pleno septiembre. BitMine Immersion Technologies compró 27.180 ETH, DeFi Development Corp (DFDV) amplió su reserva de Solana y Strive añadió 469 BTC a su balance. La excepción la marcó Strategy, que no sumó bitcoin y destinó 139 millones de dólares a recomprar sus propias acciones preferentes.
Los movimientos se producen mientras Bitcoin, Ethereum y Solana atraviesan un septiembre débil y el mercado espera la decisión de tipos de la Reserva Federal de hoy. La herramienta CME FedWatch, que mide las probabilidades implícitas en los futuros de tipos, situaba el 11 de septiembre en el 85,6% la probabilidad de una subida de un cuarto de punto, frente al 48,4% de hace un mes. Un encarecimiento del dinero suele presionar a los activos sin rendimiento, como las criptomonedas.
Qué han comprado las tesorerías en pleno septiembre débil
BitMine, firma especializada en tesorería de Ethereum, cerró una compra de 27.180 ETH la semana pasada. Su posición alcanza los 5,95 millones de ETH, cerca del 4,9% del suministro en circulación. Una parte relevante de esos tokens, alrededor de 5,07 millones, permanece bloqueada. La compañía valora sus criptoactivos y efectivo conjunto en 15.800 millones de dólares.
DeFi Development Corp (DFDV), una tesorería de Solana que cotiza en el Nasdaq elevó sus reservas un 2% desde el 27 de agosto hasta 2,39 millones de SOL. También puso en marcha un programa de venta en mercado de 300 millones de dólares para CHAD, su acción preferente respaldada por Solana.
Strive compró 469 BTC entre el 8 y el 11 de septiembre a un precio medio de 77.954 dólares. Su tesorería de bitcoin se sitúa ya en 25.000 BTC. La operación la consolida como la quinta empresa pública con mayor reserva de bitcoin, según los datos recogidos por la firma.
En el lado opuesto, Strategy, el mayor tenedor público de bitcoin, no aumentó su posición. Recompró 139 millones de dólares en acciones de STRC, su instrumento preferente. Su reserva queda en 845.050 BTC, con un coste medio de adquisición de 75.412 dólares por bitcoin.
Las tesorerías siguen comprando en plena debilidad de precios; la Reserva Federal decidirá hoy si ese movimiento es valiente o arriesgado.
Por qué compran en un mercado que no acompaña
Comprar en un septiembre débil responde a una estrategia de acumulación de largo plazo. Las tesorerías cripto suelen ver las caídas como ventanas de entrada, no como señales de salida. El problema es que la Reserva Federal puede cambiar el escenario en cuestión de horas.
La lógica de estos balances es sencilla: intentan construir una posición relevante en activos escasos antes de que el mercado les dé la razón. BitMine, por ejemplo, lleva meses acercándose al 5% del suministro de Ethereum. En una red con una cantidad limitada de monedas, ese objetivo equivale a asegurarse una cuota nada despreciable.
La lectura para un inversor español es doble. Por un lado, las compras corporativas retiran oferta del mercado y tienden a ser una señal de convicción; por otro, no eliminan el riesgo de corto plazo. Quien tenga exposición a cripto a través de fondos o acciones indirectas está viendo lo mismo: tesis de largo plazo contra ruido macroeconómico inmediato.
Es un poco como una inmobiliaria que sigue comprando suelo en plena subida de tipos: la financiación encarece, pero el horizonte de la inversión es otro.
La Reserva Federal pone a prueba la estrategia
El Comité Federal de Mercado Abierto celebra hoy su reunión de política monetaria. Si confirma la subida de tipos que descuenta el mercado, mantener activos que no generan intereses se encarecerá. No significa que bitcoin o Ethereum vayan a caer de forma automática, pero en ciclos anteriores el endurecimiento monetario coincidió con periodos de mayor volatilidad.
El precedente de 2022 todavía pesa: la Reserva Federal subió los tipos con fuerza y el mercado cripto sufrió una corrección profunda. Luego llegó la aprobación de los ETF al contado en Estados Unidos y cambió parte de la narrativa. Ahora el contexto es distinto, pero las dudas macroeconómicas siguen mandando en los momentos de debilidad.
El principal riesgo para estas tesorerías no es solo el precio. También es la concentración: tienen apuestas muy grandes en un número reducido de activos y dependen de que el sentimiento macroeconómico no se gire en su contra. Han seguido comprando en una etapa débil. Las próximas semanas mostrarán si pueden resistir una posible caída más profunda.
Ahora llega la prueba.




